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"Es como escupir a tus invitados": ¿Deberías dejar de soplar las velas del pastel? Esto dice la ciencia

Una investigación científica puso bajo la lupa una de las tradiciones de cumpleaños más populares y sus resultados podrían hacerte verla de una forma completamente distinta.

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Hay rituales que parecen intocables. Cada cumpleaños sigue casi el mismo guion: aparece el pastel, todos comienzan a cantar, el festejado pide un deseo y, con un solo soplido, apaga las velas antes de repartir las rebanadas entre familiares y amigos.

Durante décadas, millones de personas han repetido esta tradición sin preguntarse qué ocurre realmente sobre el pastel en ese instante. 

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Pastel de cumpleaños | ESPECIAL

Sin embargo, esa curiosidad llevó a un grupo de especialistas en ciencia de los alimentos a investigar si soplar las velas modifica la cantidad de microorganismos que llegan a la superficie del glaseado.

La respuesta dio origen a un experimento cuyos resultados, publicados en el Journal of Food Research, siguen siendo una de las referencias más citadas cuando se habla de higiene alimentaria durante los cumpleaños.

¿Qué descubrió la ciencia sobre soplar las velas del pastel?

La explicación comienza con algo que hacemos todos los días. Al hablar, toser, estornudar o soplar expulsamos pequeñas gotas respiratorias que contienen saliva y microorganismos presentes de forma natural en la boca. Cuando esa corriente de aire se dirige hacia un alimento, parte de esas partículas puede depositarse sobre su superficie.

Con esa idea en mente, investigadores de la Universidad de Clemson, en Estados Unidos, decidieron comprobar qué tan grande era esa transferencia durante un cumpleaños.

Para evitar que otros factores alteraran los resultados, prepararon una base cubierta con glaseado, colocaron velas encendidas y pidieron a varios voluntarios comer previamente una rebanada de pizza para estimular la producción de saliva, recreando así un escenario similar al de una celebración.

Después, cada participante sopló para apagar las velas y el equipo tomó muestras del glaseado para analizarlas en laboratorio. También realizaron pruebas de control sin que nadie soplara, lo que permitió comparar ambos escenarios y medir con precisión la diferencia.

Los resultados sorprendieron incluso a los autores de la investigación. En promedio, la cantidad de bacterias presentes en el glaseado aumentó alrededor de 1,400 % después de apagar las velas.

No obstante, el hallazgo tiene un matiz importante que suele omitirse. Los investigadores observaron una enorme variación entre los participantes: mientras algunas personas apenas incrementaron la cantidad de microorganismos, otras llegaron a transferir más de 120 veces la cantidad detectada en las muestras de control. En otras palabras, no todas las personas dispersan la misma cantidad de bacterias al soplar.

El profesor Paul Dawson, especialista en ciencia de los alimentos y uno de los autores del estudio, explicó que el objetivo de la investigación nunca fue demostrar que comer pastel después de soplar las velas sea peligroso. Más bien, el experimento confirma que las gotas respiratorias transportan microorganismos capaces de llegar al alimento, algo que también ocurre cuando una persona habla, tose o estornuda cerca de él.

Eso significa que el famoso incremento del 1,400 % no debe interpretarse como una sentencia de enfermedad. Para la mayoría de las personas sanas, el riesgo de enfermar por comer una rebanada de pastel sigue siendo muy bajo, ya que el sistema inmunológico suele hacer frente a las bacterias comunes presentes en el ambiente y en nuestro propio organismo.

Donde sí conviene ser más cuidadosos es cuando el festejado presenta una enfermedad respiratoria o entre los invitados hay personas especialmente vulnerables. En esos casos, los especialistas recomiendan extremar las medidas de higiene y evitar que las gotas respiratorias entren en contacto con los alimentos.

Algunas situaciones en las que vale la pena tomar precauciones son:

  • Si quien soplará las velas tiene gripe, influenza, covid-19 u otra infección respiratoria.
  • Cuando asistirán bebés o adultos mayores.
  • Si entre los invitados hay personas con el sistema inmunológico debilitado.
  • Cuando se busca reducir al máximo el contacto directo con los alimentos antes de servirlos.

Por ello, algunas familias han optado por colocar una vela aparte para apagarla sin hacerlo directamente sobre el pastel o utilizar velas electrónicas que permiten conservar la tradición sin exponer el alimento.

Lejos de invitar a abandonar uno de los momentos más representativos de los cumpleaños, la investigación de la Universidad de Clemson ayuda a entender qué sucede desde el punto de vista científico cuando alguien sopla las velas. 

Conocer ese proceso permite decidir cuándo mantener la costumbre tal como siempre se ha hecho y cuándo es preferible tomar algunas precauciones, especialmente si hay personas vulnerables alrededor de la mesa.

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Javier Chávez M
  • Javier Chávez M
  • javier.chavez@milenio.com
  • Editor de Milenio como parte de la Unidad de Tráfico. Mi pasión es la cultura pop y los temas que están en tendencia a nivel nacional e internacional de famosos, virales y científicos. Egresado de la UNAM por la FES Aragón, mi pasión por el periodismo me impulsa a llegar a cientos de personas con historias que contar.
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