A Samara Martínez, paciente terminal, no le da miedo morir; lo que le entristece es pensar que quizá no alcance a ver legalizada la eutanasia en México, la causa por la que durante casi un año ha llevado su propia experiencia al Congreso, a foros y al debate público para defender el derecho de los pacientes a decidir sobre el final de su vida.
Por eso, este viernes 28 de agosto llevará su lucha a las calles en la que los organizadores presentan como la primera Marcha por la Muerte Digna en la historia de México.
El contingente partirá de Palacio de Bellas Artes rumbo al Zócalo, con la intención de llevar la exigencia al Congreso de la Ciudad de México y a Presidencia de la República.
“Se viene la primera marcha en toda la historia de nuestro país por una muerte digna, este viernes 28 a las 9:30 horas, partiendo de Palacio de Bellas Artes vamos a caminar hacia Zócalo, a la Presidencia de la República”, afirmó Martínez en entrevista a MILENIO.
Activismo de Samara ha llevado su cuerpo al límite
Los pacientes y organizaciones prevén acudir primero al Congreso de la Ciudad de México para entregar iniciativas y, posteriormente, a la Presidencia con un compendio de encuestas, entrevistas e investigaciones reunidas durante casi un año para respaldar la legalización de la eutanasia.
La convocatoria lleva las consignas “Miles de voces. Una misma exigencia” y “Trascender con dignidad y en libertad”.
Martínez habla con una voz fatigada y reconoce que el ritmo de entrevistas, reuniones y preparativos para la movilización está llevando a su cuerpo al límite.
Samara, quien participó en un foro en el Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen), fue obligada a salir de las instalaciones para conceder la entrevista, pese al sol y a su evidente cansancio. La explicación que recibió fue que se trataba de “un tema delicado” y que el encuentro de la Secretaría de Salud se realizaba “a puertas cerradas”.
La escena reflejó una de las limitaciones que Martínez señala entre los pacientes que apoyan la causa, ya que muchos no pueden permanecer bajo el sol, caminar largas distancias ni soportar esfuerzos físicos prolongados.
“Que vean que no es un caso aislado, que somos miles, sino es que millones de personas que quizás no nos logran acompañar porque somos pacientes. No podemos estar bajo el sol, no podemos caminar, no tenemos las condiciones óptimas para nuestro cuerpo”, dijo.
Reivindica la decisión de los pacientes sobre el fin de su vida
La marcha, añadió, busca que la discusión llegue a más espacios y que las personas reflexionen sobre su propio final de vida.
“Que cada vez llegue la lucha a más espacios, que cada vez la gente se involucre más, pero sobre todo que sea más consciente de su propio final de vida”, afirmó.
Martínez hizo pública su lucha el 31 de agosto del 2025. Desde entonces ha llevado la discusión a medios de comunicación, redes sociales, foros y espacios del Poder Legislativo.
Para ella, una diferencia central de este movimiento es que ahora son los propios pacientes quienes reclaman participar en las decisiones que afectan el final de su vida.
“Al ser la primera vez que somos los pacientes quienes alzamos la voz y decimos: ‘¿Por qué no me vas a poder dejar decidir sobre mi propio cuerpo con todas las de la ley?’. Eso hace la gran diferencia”, sostuvo.
Martínez reconoció avances en la conversación pública, pero el resultado fundamental continúa pendiente.
“Ha habido avances, lo creo totalmente. Más allá de los conversatorios y foros, se habla del tema más abiertamente. Siento que hay un avance abismal. Sin embargo, nos falta lo más importante que es la legislación, porque creo que la conciencia la hemos logrado y ha sido desde un activismo súper humano, muy real y que nace de aquí, desde lo más profundo que es amar la vida en cada una de sus etapas, incluso amándola en su final”, afirmó.
Para Martínez, defender la posibilidad de decidir cómo transitar la última etapa no significa renunciar a la vida. Su argumento, insiste, parte precisamente de valorarla incluso cuando se aproxima el final.
“Es amar la vida en cada una de sus etapas, incluso amándola en su final”, expresó.
Una lucha atravesada por su condición médica
Su defensa de ese derecho está atravesada por su propia condición médica. Martínez vive con enfermedades crónicas y degenerativas desde los 17 años, entre ellas insuficiencia renal crónica en etapa terminal, lupus e hipertensión.
Actualmente, permanece conectada diez horas al día a una máquina para seguir viviendo.
Ha perdido cuatro órganos, ha recibido dos trasplantes de riñón y ha pasado por hemodiálisis, diálisis manual y diálisis peritoneal automatizada.
“Yo actualmente vivo conectada a una máquina diez horas al día para poder seguir viviendo. He perdido cuatro órganos, dos trasplantes de riñón, vivo también con diferentes enfermedades autoinmunes. Ahorita, bueno, creo que un tanto mi voz habla tal cual por mí. Ha sido muy desgastante para el cuerpo, sé que no me va a aguantar a este ritmo que traigo de entrevistas, la marcha... sin embargo, pues me cuesta la vida”, relató.
También contó que durante dos años perdió la capacidad de orinar y que no quiere volver a esa condición. Su argumento sobre el derecho a decidir parte precisamente de ese límite.
“Estuve dos años sin poder orinar, no quiero regresar a eso. Para mí, muy personal, no es una vida que yo quiera vivir. Y ojo, no es que me quiera morir, simplemente, claro, hay limitantes que pasan en la vida con las cuales, bueno, pues es complicado que sigamos transitándola de manera obligatoria, dependiendo de máquinas. Ahorita son diez horas, pero sé que en un futuro pueden ser 12, 14”, explicó.
Organizaciones respaldan derecho a decidir
La causa es acompañada por la Coalición Muerte Digna.
Aurélien Guilabert, coordinador de Coaliciones de Práctica Laboratorio para la Democracia, explicó que desde agosto del año pasado buscan convertir el caso de Martínez en un movimiento de alcance nacional.
“Creemos que sí debemos de luchar por la libertad de decidir hasta el final de nuestra vida. Independientemente de que estemos acompañando a Samara, que es un caso, pensamos que todas las personas debemos de tener ese derecho”, señaló.
Guilabert aseguró que siete de cada diez personas mexicanas están a favor y que más de 2 mil 400 integrantes del sector salud se han pronunciado en el mismo sentido.
También sostuvo que la falta de regulación no impide que en México ocurran prácticas de asistencia médica para morir, sino que, según afirmó, las mantiene en la clandestinidad.
“Todos los días suceden prácticas de asistencia médica para morir en la clandestinidad, causando lo que provoca la clandestinidad, que básicamente son dos: primero, la desigualdad ante el acceso, solamente las personas que tienen el dinero lo pueden conseguir; y segundo, la falta de regulación sanitaria que provoca que también haya malas prácticas”, declaró Guilabert.
El principal obstáculo, sostuvo, se encuentra ahora en el Poder Legislativo.
“Las iniciativas están presentadas, están en espera de dictaminación, pero las presidencias de las comisiones que tendrían que haber dictaminado, hoy están en omisión. Incluso las iniciativas que en su momento se presentaron, precluyeron, y las personas diputadas tuvieron que volver a presentar las iniciativas por el tema administrativo”, señaló.
A ello se suma una petición lanzada por Martínez en Change.org que supera las 180 mil firmas ciudadanas, de acuerdo con Guilabert. La propuesta establece que la asistencia médica para morir solo pueda solicitarse bajo criterios estrictos.
Estaría dirigida a personas mayores de edad con enfermedades crónico-degenerativas o terminales con alto grado de sufrimiento, así como a quienes enfrenten condiciones altamente discapacitantes.
La decisión tendría que provenir exclusivamente del paciente.
“Quien lo solicita es la persona paciente, no la familia, no las amistades, no las personas tutoras. La persona paciente en pleno ejercicio de sus facultades mentales, de manera informada, reiterada”, explicó Guilabert.
La propuesta contempla además doble diagnóstico médico, valoración y el ofrecimiento de todas las opciones disponibles, incluidos los cuidados paliativos, antes de tomar una decisión.
La marcha del viernes se realizará en el marco del Día Nacional de las Personas Adultas Mayores y a un año del fallecimiento del médico Arnoldo Kraus, a quien los organizadores reconocen como uno de los impulsores de esta causa en México.
Para Martínez, la lucha también es una carrera contra el tiempo.
“Sí, me da tristeza no poder alcanzar a ver a todo lo que le he dedicado, tiempo, recursos, mi propia salud. Pero bueno, creo que como siempre digo, esto es para y por los demás”, afirmó.
Su llamado final es a marchar.
“Los invito formalmente este viernes 28 de agosto al punto de las 9:30 horas en Bellas Artes a que marchen, marchen por ustedes, por su futuro, porque creo que cuando una enfermedad terminal llega a nuestras vidas, nadie debería de ser obligado a vivir. Entonces los esperamos. El color es blanco. Será una verdadera celebración y será sin duda un momento histórico para nuestro país”.
MD