En Xochiatipan, la llegada de la lluvia significa algo más que un cambio en el clima; para cientos de familias representa el riesgo de quedar incomunicadas. Desde octubre del año pasado, cuando las fuertes precipitaciones derribaron el puente principal sobre el río Garcés, el acceso a la cabecera municipal depende del comportamiento del afluente, que cada vez que aumenta su nivel vuelve imposible el paso de personas y vehículos.
La situación mantiene en alerta permanente a los habitantes; cada pronóstico de lluvia revive la preocupación de quedar aislados y sin una ruta segura para trasladarse. “Si se da cuenta no hay paso, y no es la primera vez. Desgraciadamente nos afecta a todos: vecinos, comerciantes, todo el municipio”, relató Arquímedes Hernández, quien aseguró que el problema afecta por igual a quienes viven, trabajan o realizan actividades comerciales en la zona.
La economía familiar se ve afectada también
Las consecuencias también se reflejan en la economía familiar; cuando el río crece, el traslado de mercancías se vuelve más complicado y los costos terminan trasladándose al consumidor. Los pobladores afirman que la falta de conectividad encarece productos básicos y dificulta el abastecimiento de alimentos. “Ya lo hubiera resuelto la presidenta, pero vemos que no está haciendo nada. La ciudadanía tiene que batallar y eso no está bien”, denunció Juan Hernández; “tenemos más de un año con esta afectación. Ahorita va a pegar en lo básico: abarrotes, maíz. Esto nos perjudica a todos”.
Para algunas familias, el problema llega incluso a la mesa; la interrupción del paso dificulta conseguir artículos indispensables para la alimentación diaria y obliga a modificar rutinas que antes eran simples. Andrés Mateo resumió así la situación que enfrentan los habitantes cuando el río impide el tránsito: “Estamos batallando aquí en el puente del río Garcés. A veces no tenemos de comer. Cebolla, chile, lo que se necesita en la cocina. No podemos pasar”.
El transporte también resiente las consecuencias; quienes necesitan cruzar deben asumir gastos adicionales o recorrer tramos a pie cargando compras, herramientas o mercancías. “Batallamos con el carro. Nos cobran tanto y luego tenemos que caminar, tenemos que cargar aquí en el puente”, explicó Ángel Hernández, al describir una situación que se repite cada vez que las lluvias elevan el caudal del río.
Piden agilizar los trabajos
Aunque meses atrás autoridades estatales anunciaron la reconstrucción del puente, los habitantes consideran que la respuesta sigue siendo insuficiente; por ello solicitaron a los tres niveles de gobierno agilizar los trabajos y garantizar un acceso seguro. Aseguran que la obra es necesaria no sólo para las actividades cotidianas, sino también para atender cualquier emergencia; su demanda es recuperar la conectividad y tener la certeza de que podrán transitar sin poner en riesgo su integridad cada vez que llueve.