Viajar de noche por carretera puede hacer que algunos elementos parezcan tener vida propia: conforme el automóvil avanza, ciertos postes blancos aparecen iluminados durante unos segundos y después desaparecen en la oscuridad.
El efecto es especialmente llamativo en curvas, donde estos puntos brillantes parecen marcar el camino uno tras otro. Pero, ¿cómo pueden encenderse y apagarse si no tienen cables ni una fuente de energía visible?
Estos elementos son conocidos en México como “fantasmas”, aunque su denominación técnica es indicadores de alineamiento. La NOM-034-SCT2/SEDATU-2022 establece que son dispositivos colocados en los bordes de la carretera para ayudar al conductor a identificar cambios en el alineamiento de la vía, estrechamientos y zonas donde puede existir un problema de visibilidad.
El secreto está en los faros del automóvil
Los “fantasmas” no necesitan electricidad para producir ese brillo. En la parte superior tienen un elemento reflejante diseñado para aprovechar precisamente la luz de los vehículos.
Cuando los faros del automóvil iluminan ese material, la luz no se dispersa simplemente en todas direcciones. El elemento está diseñado para devolver una parte importante de esa luz hacia el propio vehículo, y por tanto hacia los ojos del conductor. A este fenómeno se le conoce como retrorreflexión.
La Administración Federal de Carreteras de Estados Unidos (FHWA) explica que esta propiedad permite que señales, marcas y dispositivos viales parezcan brillar cuando reciben la luz de los faros.
Por eso el efecto parece un interruptor:
- El automóvil se acerca: los faros alcanzan el reflejante y el “fantasma” parece encenderse.
- El vehículo cambia de posición: cambia el ángulo entre los faros, el poste y los ojos del conductor.
- El automóvil pasa: el reflejante deja de recibir directamente la luz y el brillo desaparece.
La intensidad que percibe el conductor también depende de factores como la posición de los faros, el ángulo desde el que se observa el dispositivo, las condiciones atmosféricas y el estado del material reflejante.
¿Para qué sirven los “fantasmas” de las carreteras?
Su función no es iluminar la carretera, sino ayudar a delinear su recorrido durante la noche. La norma mexicana señala que pueden colocarse, entre otros sitios, en el exterior de curvas, en estrechamientos y en tramos donde las condiciones climáticas u otros factores dificulten la visibilidad.
En México, la misma norma establece que los postes deben ser blancos y contar con un elemento reflejante en la parte superior. En el lado derecho del tránsito, el reflejante es blanco; en determinadas carreteras divididas, puede ser amarillo en el lado izquierdo.
Así que la próxima vez que uno de estos “fantasmas” parezca encenderse frente a ti, no hay una lámpara escondida: estás viendo cómo la luz de tus propios faros regresa hacia tus ojos.
JCM