Comunidad

Bebé de Altamira lucha por poder comer; espera una cirugía para poder vivir

Algo tan elemental como alimentarse es la pelea constante de Jesús Jair, un bebé de casi dos años quien padece de una malformación congénita que le impide comer por la boca.

El llanto antecede a las palabras. Es un llanto contenido, hondo, que no busca consuelo sino comprensión. En una vivienda modesta del fraccionamiento Haciendas 2, en Altamira, María Alicia Flores habla de su nieto mientras intenta no quebrarse más. Jesús Jair tiene un año y ocho meses y desde que nació pelea por algo tan elemental como alimentarse.


¿Qué padece Jesús Jair?

El niño padece atresia esofágica tipo 3, una malformación congénita que le impide comer por la boca. Para sobrevivir, se alimenta a través de una sonda. No puede llevarse un bocado a los labios ni compartir la mesa con su abuelita. Observa, pide, extiende la mano, pero su cuerpo no se lo permite. Su desarrollo no es el de cualquier menor de su edad.

"Es mi hijo y mi bebé"

Jesús Jair fue abandonado por su madre en el hospital, apenas se conoció el diagnóstico. Quien decidió no dejarlo solo fue su abuela paterna. Desde entonces, María Alicia es su cuidadora permanente, su sostén económico y su única certeza. “Es mi hijo y mi bebé”, repite, porque así lo ha criado.

El cuidado es permanente. El pequeño puede ahogarse, ponerse morado o convulsionar sin previo aviso. Nadie se atreve a cuidarlo y ella no puede salir a trabajar con regularidad. Vende ropa cuando puede y realiza trabajos de limpieza esporádicos. Cada peso cuenta. A veces, come lo mínimo para poder comprar sueros, pañales o comida que luego hierve y tritura para introducirla por la sonda.


“Yo quisiera verlo corriendo, que comiera. Si nosotros estamos comiendo, él no puede vernos comer porque todo quiere. Yo puedo trabajar, nadie me lo quiere cuidar por su estado delicado”, señala mientras lo sostiene en brazos.

En el IMSS, relata, no encontró una salida. Una bacteria mantuvo al niño hospitalizado durante seis meses. Después vinieron las citas, las dilataciones y los traslados a Monterrey, sin avances reales. La operación no ha llegado.


“Nada más me lo pesan, lo tienen ahí un ratito, me le dan un medicamento que le ponen en la sonda y ya, me piden que agenda otra cita”, añade.

Esto requiere Jesús Jair para su operación

La opción particular trajo un diagnóstico distinto, pues sí es posible operarlo y ofrecerle una vida con desarrollo normal. El costo, sin embargo, es inalcanzable para la familia. Se requieren 200 mil pesos, entre hospitalización y cirugía. María Alicia no tiene cómo reunirlos sola.


“Si vendo 200 pesos de ropa, pues los voy guardando y me gasto unos 50 pesos para la comida, aunque sean taquitos de queso. Ahorita mi gas no sirve, o sea la manguera no sirve, ni la estufa”, dice apenada.

Hoy, su abuela solicita el apoyo de la ciudadanía para que Jesús Jair pueda ser operado y tener una mejor calidad de vida. El objetivo es darle la oportunidad de alimentarse, crecer y vivir sin depender de sondas.

Así puedes ayudar a Jesús Jair y su abuelita

Para quienes deseen brindar apoyo económico, pueden hacerlo a través de los siguientes medios:

Tarjeta Bancomer: 4152 3144 8039 4710

A nombre de: Alicia Flores

WhatsApp: 833 443 4429

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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