M+.- La bíblica pelea de David contra Goliat se ha reeditado en Nuevo León. Pero a diferencia de lo que dictan las sagradas escrituras, en la batalla actual, David no tiene una resortera. Es más, ni siquiera es hombre. Se llama María de los Ángeles García de Bryant, tiene 71 años, vive en McAllen, Texas, nació en Monterrey y lleva años peleando por unas tierras que terminaron en las manos de uno de los hombres más ricos del mundo.
Goliat tampoco llegó con armadura y su poder no se mide en estatura, sino en su fuerza económica e influencia mundial. Llegó a bordo de un Tesla, con miles de millones de dólares en la bolsa y la promesa de levantar en el municipio nuevoleonés de Santa Catarina una de las fábricas de autos eléctricos más grandes del mundo. El problema es que, como pudo comprobar MILENIO, ella reclama que el predio en el que la planta se iba a construir le pertenece y le fue despojado.
La historia tiene todos los ingredientes de una pelea desigual: una mujer de la tercera edad contra un magnate que se codea con los hombres más poderosos del mundo, incluido el presidente estadunidense, Donald Trump.
Pero ella no tiene miedo. La prueba es que puso el nombre del mismísimo Elon Musk —así como los de exfuncionarios y funcionarios del Instituto Registral y Catastral de Nuevo León— entre los señalados en un oficio admitido por la Fiscalía General de Justicia del Estado para que se investigue el presunto despojo de los terrenos que fueron vendidos a Tesla en 2023 para la fallida Gigafactory y que García de Bryant asegura le pertenecen a su familia.
Una disputa familiar contra una operación inmobiliaria de mil 793 millones de pesos
El origen de la disputa por los terrenos en los que se iba a edificar la fábrica de Tesla en Santa Catarina, Nuevo León, se remonta a un hombre que murió en 1913.
Según la denuncia, 18 años después de su muerte, en 1931, alguien que se hizo pasar por el general y exgobernador de Nuevo León Lázaro Garza Ayala habría registrado presuntamente de manera fraudulenta una escritura pública mediante una operación de compraventa.
Décadas después, aquellos papeles terminaron formando parte de la cadena de propiedad de los terrenos que Tesla compró en 2023 para construir una Gigafactory que finalmente no fue.
Ahora, la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León tiene sobre su escritorio la petición para investigar el presunto despojo. El señalamiento alcanza a Musk, a exfuncionarios y funcionarios del Instituto Registral y Catastral de Nuevo León e integrantes de una familia de apellido Garza Dávila.
La pelea, esta vez, no es por construir una fábrica. Es por quién tenía derecho a vender el suelo donde debía construirse.
El fantasma que apareció en los registros
En 2019, cuatro años antes de que Tesla adquiriera los terrenos hoy en disputa, María de los Ángeles García de Bryant y su familia promovieron un juicio contencioso administrativo.
El juicio fue emprendido contra la administración del entonces gobernador Jaime Rodríguez Calderón, mejor conocido como El Bronco, y funcionarios de la Secretaría de Finanzas y Tesorería General del estado, encabezada entonces por Carlos Garza Ibarra.
La acusación era que funcionarios habían borrado registros y archivos de catastro de los terrenos de un rancho conocido como El Carvajal, localizado en el kilómetro 52 de la carretera Monterrey-Saltillo, en las faldas de la Sierra Madre Oriental, en el poniente de la zona metropolitana de la capital nuevoleonesa.
La petición de investigación del presunto delito presentada ahora ante la Fiscalía abarca además a funcionarios y exfuncionarios del Instituto Registral y Catastral de Nuevo León, así como a la familia Garza Dávila.
La denuncia establece que el general y exgobernador Lázaro Garza Ayala nació en 1830 y murió en 1913.
Sin embargo, 18 años después, en 1931, una persona que se hizo pasar por el propio general Garza Ayala registró presuntamente a nombre de éste y en forma fraudulenta una escritura pública con una operación de compraventa del predio.
Es ahí donde la historia empieza a parecer un rompecabezas armado a lo largo de casi un siglo.
“¿Qué andaba haciendo el general, saliéndose de la tumba a venir a registrar una propiedad que no le pertenecía? Después hicieron un rompecabezas hasta cuando le venden a Elon Musk o a esa (empresa Ecological) Project Mario”, señaló una fuente de información vinculada a la compraventa, cuya parte de esos terrenos fueron comprados por el fundador de Tesla.
La fábrica que prometió cambiar Santa Catarina
La historia de estos terrenos se cruzó con Tesla en 2023. El 1 de marzo de ese año, Elon Musk anunció durante el Investor Day de Tesla, realizado en Austin, Texas, que la compañía construiría su nueva Gigafactory en Santa Catarina, Nuevo León.
El anuncio convirtió al estado en uno de los principales focos de atención de la industria automotriz y de la electromovilidad. El proyecto prometía una inversión multimillonaria, generación de empleos y la llegada de nuevos proveedores.
El gobierno de Nuevo León comenzó a preparar la infraestructura necesaria para la llegada de Tesla. Entre las obras contempladas estuvieron trabajos de vialidad, accesos y mejoras alrededor de la carretera Monterrey-Saltillo, además de acciones relacionadas con el suministro de agua.
Pero la Gigafactory comenzó a perder velocidad.
En 2023, Tesla puso en pausa algunos de sus planes de expansión y, posteriormente, el propio Musk condicionó el proyecto mexicano al resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
En julio de 2024, el empresario explicó que los posibles aranceles de Donald Trump a los vehículos producidos en México hacían poco sentido invertir en una planta en el país.
“Actualmente detuvimos Giga México, creo que necesitamos que todo siga como está después de las elecciones (en Estados Unidos). Donald Trump ha dicho que impondrá fuertes aranceles a los vehículos que se producen en México, por lo que no tiene sentido invertir mucho en el país, así que esperamos ver cómo se mueven las cosas”, dijo en conferencia con analistas con motivo de su reporte financiero del segundo trimestre de 2024.
La elección terminó y la planta tampoco llegó.
El proyecto que había colocado a Santa Catarina en el mapa mundial de la electromovilidad quedó en pausa y después prácticamente abandonado. Tesla retiró de su sitio web más de 100 vacantes relacionadas con la planta y el terreno donde se había anunciado la Gigafactory permaneció sin la fábrica prometida.
Pero para entonces, una operación fundamental ya se había concretado: 98.7 millones de dólares pagados por mil 194 hectáreas de terreno. El mismo que reclaman García de Bryant y su familia.
El 9 de marzo de 2023, apenas ocho días después del anuncio de Musk, el empresario, mediante la filial de Tesla en México, adquirió cuatro polígonos integrados por esas hectáreas, ubicados a la altura del kilómetro 52 de la vía Monterrey-Saltillo.
Por ellos pagó 98.7 millones de dólares, equivalentes a mil 793 millones de pesos, a seis hermanos de la familia Garza Dávila.
MILENIO puso al descubierto la transacción inmobiliaria el 19 de diciembre de 2024 mediante la escritura número 411, inscripción 546, volumen 173, libro 22, sección Propiedad, de la Unidad Santa Catarina, boleta 26130257 y el IDLibro 555659.
La operación fue pasada ante la fe de Sergio Luis Reese García, notario público titular de la Notaría Pública número 11 con ejercicio en Nuevo León, e inscrita por Julio David Ramírez Sánchez, quinto registrador de la propiedad del Primer Distrito del Instituto Registral y Catastral de Nuevo León.
De los cuatro polígonos, el primero tenía una superficie de 544 hectáreas y fue vendido en 44 millones 906 mil 243 dólares.
El segundo, de 644 hectáreas, tuvo un precio de 53 millones 210 mil 703 dólares.
El tercero, de seis hectáreas, fue vendido en 576 mil 024 dólares.
Y el cuarto, de apenas 0.15 hectáreas, tuvo un valor de 13 mil dos dólares.
En total, la operación ascendió a 98 millones 705 mil 972 dólares, equivalentes a mil 793 millones 487 mil 533 pesos, con una cotización de 18.09 pesos por dólar al momento de la operación, en marzo de 2023.
Además, Tesla debió pagar 53 millones 804 mil 626 pesos por concepto del Impuesto por Adquisición de Inmueble.
Sin embargo, una bonificación aplicada por la Tesorería del municipio de Santa Catarina el 8 de marzo de 2023, debido a que se trataba de una compañía 100 por ciento sustentable, redujo el pago a 26 millones 902 mil 313 pesos.
El dinero pasó por bancos y fideicomisos
La operación no consistió simplemente en entregar un cheque por los terrenos. El 50 por ciento del pago fue destinado al fiduciario Banregio y la otra mitad a INVEX.
Tesla, mediante su filial, transfirió casi 100 millones de dólares al banco HSBC México, a una cuenta a nombre de Armour Secure Escrow, agente de seguros en el City Bank de Nueva York.
Desde esa cuenta, el comprador de los terrenos para la Gigafactory instruyó al agente de seguros transferir los recursos a Banco INVEX y Banregio, en sus respectivos fideicomisos IVX y BRG, además de otro monto a la empresa Comercio y Servicios Industriales Acerta SA de CV.
Los papeles de aquella operación son ahora parte del contexto de una denuncia que sostiene que una parte de los terrenos tenía un origen cuestionado desde mucho antes de que Tesla apareciera en escena.
La denuncia llegó hasta la Fiscalía
El 23 de febrero de 2025, MILENIO puso al descubierto que una parte de los terrenos que en 2023 fueron vendidos a Tesla para la instalación de su planta, que nunca se concretó en Nuevo León, se encontraba bajo disputa legal.
Ahí es cuando García de Bryant aseguraba que parte de esos predios le fueron despojados a su familia de forma ilegal.
Ahora, más de un año después de aquella revelación, la disputa llegó formalmente a la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León.
García de Bryant presentó en primera instancia una petición de ayuda para investigar este presunto delito ante el gobierno federal que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, que encabeza Omar García Harfuch, fue la vía para remitir la queja ante la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León, que actualmente encabeza Javier Flores Saldívar.
El oficio fue enviado por la encargada del despacho de la Dirección General de Atención y Cuidado Comunitario de esa secretaría, María Trinidad Belaunzarán González de Cosío.
El oficio contiene la petición de García de Bryant para investigar el presunto delito de despojo.
Información a la cual tuvo acceso MILENIO demuestra que el documento fue recibido a trámite el pasado 21 de abril de 2026 con el número NUC 049792/2026 y remitido a la Unidad de Tramitación Masiva (UTM) del municipio de Santa Catarina.
“Se adolece de un despojo e incluso refiere que uno de los relacionados es Elon Musk con apoyo de funcionarios locales del Registro Público (del Estado de Nuevo León)”, señaló una fuente vinculada a la operación de compraventa de los terrenos.
Cuando un caso es remitido por la Fiscalía General de Justicia a una Unidad de Tramitación Masiva, significa que su denuncia fue asignada a un área especializada enfocada en resolver e investigar carpetas de delitos que no implican violencia física grave, como robos, delitos culposos o fraude patrimonial.
Eso no significa que el presunto despojo haya sido acreditado ni que exista responsabilidad penal de Musk, de funcionarios o de los particulares señalados. Significa que la Fiscalía recibió la petición y la canalizó para su investigación.
El pleito empezó antes que Tesla
Para García de Bryant y su familia, el problema no comenzó con Elon Musk. Inició mucho antes. En 2019, ella y su familia ya habían acudido a los tribunales para reclamar por los terrenos de El Carvajal.
Cuatro años después, esos mismos predios fueron vendidos a Tesla. El 9 de marzo de 2023, la operación convirtió los terrenos en parte del proyecto más ambicioso de Elon Musk en México.
La compraventa quedó asentada en una escritura, con notario, registrador, fideicomisos, bancos y millones de dólares de por medio. Pero la denuncia presentada en 2026 busca que la autoridad determine si, antes de llegar hasta ahí, existió un despojo ilegal.
La pregunta que queda sobre la mesa no es menor: ¿Cómo una propiedad cuyo origen es disputado por una familia terminó convertida en el terreno donde Elon Musk prometió construir una Gigafactory?
La fábrica no llegó. Los papeles, sí.
Y ahora, mientras aquellos terrenos siguen sin la planta que debía transformar a Santa Catarina, una mujer de 71 años intenta que la Fiscalía nuevoleonesa reconstruya el camino que llevó a esas mil 194 hectáreas desde una vieja disputa familiar hasta Tesla.
David no tiene una resortera. Tiene un expediente.
Y Goliat, por ahora, tiene los terrenos de una fábrica que nunca fue.
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