Entre árboles y arbustos, y soportando las inclemencias del tiempo, elementos de la Guardia Nacional protegen las montañas del Estado de México para evitar la tala clandestina.
MILENIO fue testigo de que en los operativos participan al menos 20 elementos que, ataviados con chalecos antibalas, cascos, armas y un kit de primeros auxilios, caminan por veredas para disuadir a los talamontes, personas que saquean los bosques mexiquenses de pino, oyamel y encino.
Son las faldas del Iztaccíhuatl y del volcán Popocatépetl las que recorren en vehículos oficiales, los cuales en algunos puntos permanecen estacionados para continuar los recorridos a pie por senderos, con el objetivo de evitar que los depredadores continúen con el corte ilegal de árboles.
Recorridos permanentes en coordinación con autoridades forestales
Claudio Arcos Vázquez, capitán segundo de la Guardia Nacional, explicó a MILENIO que desde hace más de un año se intensificaron los recorridos en coordinación con personal de Protección y Manejo de Bosques.
“La Guardia Nacional, aquí en la región del Parque Nacional Izta-Popo, región montaña, realiza acciones disuasivas para evitar la tala clandestina que llevan a cabo los pobladores de estas regiones. Las acciones que se realizan son patrullajes, operativos de disuasión y recorridos de vigilancia; en algunas ocasiones se llevan a cabo con autoridades como Probosque”, señaló.
En la zona oriente del Estado de México, los recorridos se realizan principalmente en los municipios de la Región Volcanes, a los que también se suman policías municipales y estatales.
“De manera independiente se llevan a cabo recorridos a pie, porque en estas brechas ya no es posible el paso de vehículos. Una vez que el camino es muy escabroso dejamos los vehículos y comenzamos a pie por donde es posible pasar, para detectar a la gente que baja en camiones o arrastra los árboles”, agregó.
Cierre de aserradero, pero sin detenciones
Gracias a estas acciones, elementos de la Guardia Nacional, en coordinación con autoridades de medio ambiente y protectoras del bosque, lograron cerrar recientemente un aserradero clandestino; sin embargo, no se han registrado detenciones en flagrancia.
“Desafortunadamente no hemos tenido contacto, es decir, no hemos encontrado a alguien en flagrancia que esté realizando la tala ilegal en el momento en el que realizamos los recorridos. Simplemente hemos hecho presencia y actos disuasivos, lo que ha ayudado a inhibir la tala”, detalló Claudio Arcos Vázquez.
Edomex y los daños al bosque
En 2025 se dio a conocer en la Legislatura mexiquense que el Estado de México perdió, entre 2022 y 2024, más de 3 mil 200 hectáreas de bosques maderables a causa de la tala clandestina, los incendios forestales y el crecimiento de la mancha urbana. Ocuilan, Texcaltitlán, Ixtapaluca y Temascaltepec son los municipios más afectados y amenazados.
Además, legisladores ecologistas explicaron que siete de cada 10 metros cúbicos de madera provienen de la tala ilegal.
“No tenemos información exacta de presencia de grupos armados, pero adoptamos las medidas de seguridad en caso de ser necesarias”, detalló el capitán segundo de la Guardia Nacional.
Se estima que el Estado de México cuenta con 25 municipios con alerta roja por tala clandestina, entre ellos Ozumba, Tlalmanalco, Amecameca, Ecatzingo, Atlautla e Ixtapaluca.
“Visitamos diversos municipios, pero nos centramos más en la región de Amecameca, que es donde se tiene registro de mayor incidencia de tala clandestina”, agregó.
Según datos de Probosque, la entidad mexiquense representa 1.1 por ciento de la superficie total del país, con una extensión territorial de 22 mil 226.5 kilómetros cuadrados, de los cuales 10 mil 653.6 kilómetros cuadrados corresponden a superficie forestal, lo que equivale a casi 48 por ciento del territorio. Las especies más comunes son pino, oyamel y encino.
Mientras unos talan, otros cuidan el bosque
Ante los ataques contra el bosque, hay quienes luchan por preservarlo. La organización Guardianes del Bosque y Río de Nexpayantla realiza labores de cuidado forestal mediante jornadas de reforestación y mantenimiento de árboles y plantas.
Además, en la comunidad de San Pedro Nexapa, en Amecameca, difunden acciones de concientización y enseñan a la población a amar y cuidar la montaña, de la cual obtienen oxígeno, agua e incluso alimento.
“Nuestra función es la restauración y el cuidado de las zonas que restauramos por medio de la reforestación y el mantenimiento del sistema Alfredo Del Mazo, del que dependen bastantes comunidades de los volcanes”, explicó Mauricio Rosas, integrante de la organización.
Aunque no son una instancia facultada para recibir denuncias o enfrentar directamente la tala, sí representan un eslabón importante para la preservación del medio ambiente, pues mientras unos talan, ellos reforestan.
“Para nosotros es triste darnos cuenta de que hay personas que no miden la magnitud de realizar este tipo de acciones, porque para nosotros es importante la conservación y la restauración. Que tiren estos árboles habla de la calidad moral y humana que tiene cada persona”, concluyeron.
Ataque más reciente contra la montaña
En octubre pasado se registró un ataque contra la montaña: un intento de incendio forestal y al menos ocho árboles de más de 40 años de vida derribados fue el saldo del hecho ilícito.
Los cortes clandestinos ocurrieron en la reserva natural Oclatepetl, en la comunidad de San Pedro Nexapa, municipio de Amecameca, Estado de México.
Según reportes, personas desconocidas llegaron al paraje y, con motosierras, derribaron los ejemplares, destruyeron una palapa e intentaron incendiar la zona.
Aparentemente, el ataque se derivó de la difusión de información en redes sociales, donde señalaban al grupo como una instancia que atiende denuncias contra la tala clandestina y la caza ilegal.
Integrantes de Guardianes del Bosque y Río de Nexpayantla explicaron que durante las primeras horas del domingo se percataron de la devastación, por lo que acudieron a presentar la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), cuyos peritos realizaron las diligencias en la zona.
El caso también fue atendido por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y Protección y Manejo de Bosques (Probosque).
Guardia Nacional pide denunciar
La Guardia Nacional hizo un llamado a la población para denunciar los casos de tala clandestina en el Estado de México y así inhibir este delito.
“Les hacemos la invitación a que nos hagan sus denuncias cuando vean actos ilícitos de tala ilegal. Podemos decirles que con nosotros es totalmente confidencial y seguro”, agregó.
De acuerdo con el Código Penal del Estado de México, la tala clandestina se castiga con penas de 15 a 25 años de prisión y multas de entre 2 mil y 3 mil 500 días multa.
Cuando la destrucción de productos de montes o bosques sea consecuencia de la tala de árboles sin autorización de la autoridad correspondiente, se impondrá la misma sanción.
Este castigo también aplica a quienes empleen instrumentos como motosierras, sierras manuales o análogas, así como a quienes utilicen vehículos cargados con madera o cometan el delito en áreas naturales protegidas.
Las personas tienen derecho a hacer uso de material leñoso; sin embargo, el volumen debe ser menor a medio metro cúbico. Están exentos quienes se dedican a la comercialización y transporte de árboles de Navidad provenientes de plantaciones forestales legalmente autorizadas o registradas ante la autoridad forestal con fines comerciales o de uso doméstico.
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