M+.- La X del fallido aeropuerto de Enrique Peña Nieto en el Lago de Texcoco se ha convertido en un cuerpo de agua permanente, que ya funciona como un ecosistema capaz de sostener la vida de pequeñas especies en peligro de extinción como el Mexclapique o Mexcalpique (Girardinichthys viviparus), un pez vivíparo y endémico del Valle de México, que hace dos años fue reintroducido por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y ya ha logrado reproducirse exitosamente.
“La X, que es uno de los sitios más perturbados por la construcción del proyecto aeroportuario, actualmente es el lugar en el que encontramos poblaciones abundantes de esta especie catalogada en peligro de extinción, y con los monitoreos que venimos realizando hemos podido constatar que su población comienza a recuperarse”, señaló Daniel Fonseca Cando, director del Área de Protección de Recursos Naturales Lago de Texcoco, durante un recorrido realizado por MILENIO.
Tras la cancelación del proyecto aeroportuario de Enrique Peña Nieto en 2019, el Lago de Texcoco fue decretado como área natural protegida en 2022, y tras lograr inundar las obras de lo que sería el edificio terminal en forma de X que se extiende a lo largo de 100 hectáreas, con una profundidad de hasta seis metros, la Conanp comenzó la reintroducción del pez vivíparo hace dos años, realizando tres liberaciones de unos 100 peces por evento. Debido a la buena calidad del agua, la Conanp se ha establecido como meta ambiciosa regresar también al ajolote del altiplano.
“Hemos logrado que la X sea un cuerpo de agua permanente; comenzamos regulando 1 millón de metros cúbicos, ya de manera permanente y tiene una capacidad de hasta 2 millones de metros cúbicos, solo en la terminal del aeropuerto. Es el sitio que actualmente tiene las mejores calidades de agua, todo ese material pétreo que se utilizó para el relleno del aeropuerto ahora nos sirve como un gran biofiltro, en el cual las aguas conforme se internan al polígono del lago de Texcoco se empiezan a depurar hasta asentarse aquí”, resaltó.
Extirpado del lago
El director del área protegida, Daniel Fonseca, relató que desde 2001, el Mexcalpique fue extirpado por completo del polígono del entonces NAIM –Nuevo Aeropuerto Internacional de México–; sin embargo, la especie sobrevivió en pequeños cuerpos de agua de la región que no fueron desecados con el proyecto aeroportuario, y una vez que la Conanp comenzó a trabajar en la restauración hidrológica de las 14 mil hectáreas que corresponden al área natural protegida, vieron las condiciones óptimas para la reintroducción de la especie, por lo que después comenzaron un trabajo de monitoreo conjunto con el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM.
“Lo que hacemos es monitorear cómo va evolucionando ecológicamente este sistema, es decir, no solamente verlo como agua, sino verlo como un ecosistema y empezar a monitorear tanto la calidad del agua como la presencia de algas, pequeños animales, insectos, incluso ya de peces”, dijo Fernando Córdoba Tapia, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM.
El investigador destacó que el mexcalpique es un pez endémico del Valle de México, es decir, que no existe en ningún otro lugar del planeta, por lo que celebró que la especie no solo ha encontrado refugio en este sitio que sería una terminal aeroportuaria, sino que está reproduciéndose.
“Eso quiere decir que la calidad del ecosistema va mejorando y es lo que nos da esperanza de eventualmente recuperar ecosistemas completos en estos nuevos humedales”.
Regresar al ajolote del altiplano, la meta más ambiciosa
Daniel Fonseca resaltó que la recuperación del mexcalpique en el Lago de Texcoco abre la esperanza de recuperar también al ajolote del altiplano (Ambystoma velasci), una especie también endémica y en peligro de extinción.
“Nuestro proyecto más ambicioso es lograr la recuperación de los ajolotes dentro del lago de Texcoco. Vamos por buen camino porque esta especie de pez forma parte de la cadena trófica que los ajolotes requieren para su alimentación, para poder tener un ciclo biológico estable”.
Mientras que el investigador Fernando Córdoba sostuvo que regresar al ajolote no es un proceso inmediato, pero la presencia del mexcalpique es un primer paso, ya que primero se debe garantizar la buena calidad del agua, y que el ecosistema logre restaurarse para lograr convertirse en el refugio de las especies “que algún día habitaron estos territorios, que regresen al lugar al que pertenecían”.
“Una especie como el ajolote requiere, no solo que la calidad del agua sea buena, sino también la disponibilidad de alimento y de hábitat para reproducirse. Entonces, es algo que hay que ir viendo poco a poco, no se hacen reintroducciones de la noche a la mañana. Se van haciendo pruebas piloto para ir viendo si efectivamente el hábitat está disponible para una eventual liberación”.
El investigador universitario resaltó que los monitoreos indican que el agua turbia de la X tiene una buena concentración de oxígeno, un indicador biológico importante, porque “quiere decir que hay disponibilidad de hábitat, hay disponibilidad de fotosíntesis y que las especies pueden vivir aquí adentro. Muchos de los cuerpos de agua del centro del país tienen esta configuración; no estamos esperando ver agua cristalina o agua como otros sistemas. Estos humedales en general son sistemas de agua turbia, en la que finalmente es mucha la materia orgánica que se acumula, pero es la base de un proceso ecosistémico”, destacó.
HCM
