A menos de dos horas de Guadalajara, Magdalena, Jalisco, combina minería, artesanía, historia y tradición. El municipio, reconocido por sus yacimientos de ópalo y obsidiana, ofrece una alternativa a quienes buscan una escapada de fin de semana sin salir del estado.
La visita invita a comenzar en las minas, donde los turistas conocen de cerca el lugar de origen de las piedras que después llegan a los talleres artesanales para convertirse en piezas de joyería.
“Venir a Magdalena es conocer la capital mundial del ópalo y la obsidiana”, señaló a MILENIO, Cristela Yaneth Castillo López, comerciante de la zona.
El recorrido por el municipio también permite conocer parte de su arquitectura histórica y visitar el Templo del Señor Milagroso, además de acercarse a los talleres donde los artesanos trabajan el ópalo de acuerdo con las características de cada pieza.
“Viene septiembre para la fiesta y ya desde ahorita hay mucho turista norteñito, mucho de acá de Baja California que viene aquí a conocer las minas, a conocer las arquitecturas del siglo XVII, nuestro templo del Señor Milagroso como tal; vienen a los tours a los yacimientos de obsidiana, a los talleres artesanales donde una piedra en bruto se transforma en joyería fina”, explicó Castillo López.
Joyería de alto nivel
Uno de los atractivos para los visitantes es conocer el proceso de transformación de la piedra. En los talleres, los ópalos son cortados y pulidos para resaltar sus colores, aunque algunas piezas conservan parte de la roca en la que fueron encontradas.
“Ya les dan la forma conforme se presta el cristalito, ya sea que tú la dejes tallada como el ópalo en su matriz o que quede un ópalo limpio como tal y todo lo que no se puede pulir se encapsula en acrílico para aprovecharlo al máximo”, detalló la comerciante.
Para quienes llegan en agosto y septiembre, la visita a las minas y los talleres se complementa con un recorrido por el centro histórico y por los espacios dedicados a conservar la memoria minera y agavera del municipio.
La historia de Magdalena
Otra de las paradas es el Museo Interpretativo del Paisaje Agavero y la Minería, donde los visitantes pueden conocer la historia de Magdalena y de las actividades que han marcado a la región.
Francisco Javier Romero Montaño, director del museo y cronista municipal, señaló que el recinto registra entre mil 200 y mil 400 visitantes mensuales durante las temporadas altas, mientras que en periodos de menor afluencia la cifra baja hasta 600.
Una fiesta muy mexicana
Septiembre representa uno de los periodos de mayor movimiento para el museo, al igual que octubre y noviembre, cuando el recinto prepara actividades y montajes especiales.
“En septiembre siempre se incrementa la visita al igual que en octubre, noviembre porque aquí instalamos un altar de muertos monumental; además, en diciembre instalamos un nacimiento que ocupa toda una sala de este espacio y cuando instalamos ese nacimiento abrimos hasta las 8 de la noche, entonces se incrementa notablemente el número de visitantes”, detalló Romero Montaño.
De acuerdo con el comportamiento de años anteriores, el museo espera superar nuevamente el millar de visitantes durante septiembre.
La oferta turística de Magdalena no se limita a las minas. El visitante puede recorrer el centro del municipio, conocer sus edificios históricos, adquirir artesanías de ópalo y obsidiana y visitar el museo, además de coincidir con las actividades culturales que se realizan durante el año.
“Exposiciones museográficas, pictóricas, fotográficas, conciertos, hemos tenido aquí, por ejemplo, al coro de infantes de la catedral; hemos tenido exposiciones de charrería”, agregó el cronista.
Con la llegada de las fiestas tradicionales, el municipio de Magdalena busca consolidarse como una opción para quienes desde Guadalajara y otros puntos de Jalisco buscan una salida de un día o un fin de semana.
SRN