Cultura

El Mercado Cuarto Centenario, un patrimonio vivo de Guadalajara

Con casi un siglo de historia a cuestas, mantiene viva su esencia: ventas misceláneas y la oportunidad de convivencia en medio de la cotidianidad, en una época en la que las ventas son cada vez más impersonales

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Entre pasillos llenos de aromas, comerciantes que conocen por nombre a sus clientes y una arquitectura que resguarda casi un siglo de historia, el Mercado Cuarto Centenario mantiene viva una forma de habitar Guadalajara que sobrevive al paso del tiempo.

Antes de que existieran las compras en línea y los pedidos a domicilio, los mercados eran el centro de la vida cotidiana. Ahí no sólo se compraban frutas, carnes o especias; también se intercambiaban noticias, se fortalecían amistades y se construía comunidad. 

Esa tradición permanece intacta en el Mercado Cuarto Centenario, mejor conocido como el Mercado de la Capilla de Jesús, uno de los espacios con mayor identidad del Centro Histórico de Guadalajara.

Ubicado entre las calles Garibaldi, entre la calle de Jesús y Cruz Verde, este mercado representa mucho más que un edificio destinado al comercio. Es un testimonio de la expansión de la ciudad y del nacimiento de uno de sus barrios más emblemáticos.

"Es un referente muy importante en un barrio también muy tradicional de nuestra ciudad. Me refiero al Mercado Cuarto Centenario, mejor conocido como el Mercado de la Capilla de Jesús", explicó a MILENIO el maestro José Daniel López Hernández, jefe de Patrimonio histórico de la secretaría de Cultura y académico del ITESO.

El especialista recuerda que el barrio surgió como consecuencia de la Guerra de Independencia, cuando numerosas familias provenientes de Los Altos de Jalisco llegaron a Guadalajara huyendo de la violencia. Aquella migración impulsó el crecimiento urbano más allá de los límites que entonces marcaban al Centro Histórico.

"El barrio de la Capilla de Jesús va a representar ese crecimiento y esa expansión territorial de Guadalajara", señaló.

Sin embargo, donde hoy se levanta el mercado durante décadas sólo existió un terreno baldío. Los planos de finales del siglo 19 muestran un pequeño parque con senderos que servía como espacio de recreación para los habitantes de la zona.

Fue hasta 1942, durante las celebraciones por los 400 años de la fundación de Guadalajara, cuando el Ayuntamiento decidió construir un nuevo mercado que sustituyera al antiguo Rubio Herrera y se convirtiera en un símbolo de la ciudad moderna.

"Surge con la intención de conmemorar la fundación de Guadalajara en su aniversario número 400", recordó López Armendáriz.

Su arquitectura refleja precisamente esa época de transformación. El inmueble combina elementos neocoloniales con influencias art déco, un estilo que también puede apreciarse en varias fincas del barrio y que terminó por darle una personalidad propia al conjunto urbano.

Para el historiador, el mercado sigue siendo un espacio donde sobreviven formas de convivencia que en otros lugares prácticamente desaparecieron. 

"Nos recuerda un modo de consumo muy particular, donde no solamente se busca ir al mercado para adquirir productos, sino que se convierte en un punto donde convergen los vecinos", afirmó.
Su arquitectura refleja precisamente esa época de transformación
Su arquitectura refleja precisamente esa época de transformación (Cortesía Secretaría de Cultura)

Los comerciantes conocen a sus clientes desde hace décadas. Apartan la mejor fruta para el "marchante", recomiendan el queso recién elaborado o preguntan por la familia mientras despachan. Esa confianza, dice el especialista, forma parte del patrimonio intangible del barrio.

"No solamente les ha brindado un modo de vida a los locatarios, sino que también les ha permitido establecer un vínculo muy cercano y muy arraigado con el barrio", destacó.

Ese tejido social ha permitido que la Capilla de Jesús conserve una identidad poco común en una ciudad que no deja de transformarse. A pesar de la llegada de nuevos habitantes y negocios, la organización vecinal continúa siendo una de las fortalezas del lugar.

"Ha sabido mantener esa tradición y emparejarla con los nuevos vecindarios", mencionó.

El recorrido por el mercado es principalmente gastronómico. Entre sus pasillos conviven los tradicionales puestos de menudo, fondas familiares, cremerías y carnicerías con propuestas más recientes, como comida oriental o reinterpretaciones de la cocina mexicana. Afuera esperan un tejuino, la histórica Panadería Fénix y comercios centenarios que venden desde mercería hasta vajillas.

Con casi un siglo de historia a cuestas, mantiene viva su esencia
Con casi un siglo de historia a cuestas, mantiene viva su esencia (Cortesía Secretaría de Cultura)

Sobre el edificio sobresale una torre que alguna vez albergó un reloj cuyas campanas marcaban las horas del barrio. Hoy permanece detenido, aunque su maquinaria continúa en el sitio.

"Si se buscara la rehabilitación y la restauración, podría echarse a andar. Quizá pueda ser una invitación para volverle a dar vida a ese reloj", propuso el académico.

En una época marcada por la inmediatez y el consumo acelerado, recorrer el Mercado de la Capilla de Jesús significa descubrir que todavía existen lugares donde comprar implica conversar, donde los edificios narran la historia de la ciudad y donde el patrimonio no sólo se observa en la arquitectura, sino también en las personas que, todos los días, mantienen vivo uno de los mercados más entrañables de Guadalajara.

MC


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Daniela Nuño
  • Daniela Nuño
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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