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"El 10 de mayo es el día que me arrebataron a mi hijo"; madres buscadoras narran a MILENIO sus historias

Mientras México celebra el 10 de mayo, miles de mujeres en el Estado de México recorren montes y barrancas. Con más de 14 mil casos vigentes, la entidad encabeza la cifra nacional de desapariciones; estas son sus historias.

M+.- “¿A dónde van los desaparecidos? Busca en el agua y en los matorrales…” es un fragmento de la canción Desaparecidos, del cantautor panameño Rubén Blades, lanzada en 1984 y convertida en un himno para miles de familias que buscan a sus seres queridos.

En este 10 de mayo, esa letra —más allá de las canciones alusivas al Día de las Madres— retumba en la mente de mujeres que no ven una celebración, sino un día más para continuar la búsqueda de sus hijos, tal y como ocurre en el Estado de México, donde comparten sus testimonios con MILENIO en espera de ser visibles ante las autoridades.

Son cinco historias de familias quebrantadas que intentan continuar con sus vidas sin perder la esperanza de encontrar a sus hijas e hijos; aquellos a quienes llevaron nueve meses en el vientre y después criaron con amor.

Este breve recuento es un grito de dolor, pero también de esperanza. Ellas anhelan encontrar con vida a sus hijos o, al menos, saber qué les pasó y, si fueron asesinados, conocer dónde están para darles cristiana sepultura y tener un lugar donde llorarlos.

“Todo se derrumba, se cae una parte de nuestra vida”

El primer caso de este recuento es el de Laura Heras Hernández, quien desapareció el 5 de enero de 2016 tras abordar un taxi en San Mateo Atenco. Desde aquel día no se volvió a saber de ella; sin embargo, su madre, Domitila Hernández Torres, mantiene la búsqueda desde hace casi 10 años.

“A mi hija me la arrebatan el 5 de enero de 2016 y desde entonces yo busco a mi Laura, y no pierdo las esperanzas de encontrarla como sea”.

Lo último que supieron es que la joven salió de casa rumbo a su trabajo y, para ello, tomó un taxi, pero no volvieron a verla. El taxista está identificado e incluso declaró, pero no hubo pruebas que lo relacionaran con la desaparición.

“Ella tomó un taxi, iba rumbo a su trabajo y desde ahí ya no se supo nada. Al taxista no lo han agarrado; ha declarado, pero dicen que no hay pruebas suficientes… dicen que hace falta mucha información para una orden de aprehensión”.
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Domitila Hernández Torres, mantiene la búsqueda desde hace casi 10 años. | Foto: Abadiel Martínez

Como madre buscadora, ha investigado por su cuenta, con redes de apoyo y colectivos; sin embargo, no ve resultados por parte de las autoridades, mientras ella busca hasta en zonas inhóspitas.

Nosotros hacemos su trabajo porque nosotros salimos lejos, salimos a estados a buscarlos, en montes, barrancas… a todos lados vamos a buscarlos”.

Festejar el 10 de mayo no es lo mismo. Domitila cumple años el 12 de mayo, por lo que su familia le festeja el 10 o el mismo 12 de mayo. Quizá hay un pastel en la mesa, arreglos florales, besos y abrazos, pero antes veía a todos sus hijos reunidos y desde 2016 hay un lugar vacío.

“Los 10 de mayo para mí ya no existen, porque cuando ella estaba se organizaban y me hacían una comida muy sencilla”.

No busca ofender al resto de sus hijos, a quienes ama incondicionalmente, pero saben que cada uno forma parte de su corazón y hoy a ese corazón le hace falta una pieza.

Todo se derrumba, se cae una parte de nuestra vida, ya no soy la misma… Yo, como madre, ¿cuántos meses las tuve en mi vientre como para que mi hija de un momento a otro me la hayan arrebatado?”.

“Para mí el 10 de mayo es un día triste”

La historia de Leticia Domínguez Barajas es desgarradora. El 31 de mayo de 2019 le robaron a su hijo Jesús Daniel Cruz Domínguez, quien apenas tenía poco más de un mes de nacido.

Leticia fue engañada con un supuesto apoyo social en la localidad de Santiago Miltepec, en Toluca; todo fue parte de un modus operandi para quitarle a su bebé.

“A mi hijo me lo arrebataron el 31 de mayo de 2019 personas que no conocía. A base de engaños me llevaron, me golpearon y me drogaron para quitarme a mi hijo”.
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A Leticia Domínguez Barajas le quitaron su hijo recién nacido en Toluca. | Foto: Abadiel Martínez

Han pasado siete años y hoy sigue buscándolo. Incluso lleva una fotografía de cuando era recién nacido y una imagen de cómo podría verse actualmente, pero no hay rastro ni pistas sobre su paradero.

“Desde ahí no hemos tenido ningún avance… hay personas que están involucradas en el caso, pero hasta ahorita no han podido dar con ellas”.

Todo fue una trampa. De haber sabido que ese era un modo de operar para robar niños, jamás hubiera aceptado el supuesto apoyo social.

“En Santiago Miltepec, a base de engaños me llevaron al domicilio en donde me dijeron que me iban a dar un apoyo y, en el momento en que yo llené unos formatos, en ese momento me drogaron para poder quitarme a mi hijo”.

Hoy tiene la esperanza de volver a ver a su hijo, que un milagro se lo devuelva; pero cada día que pasa suma dolor, uno que se acrecentó cuando murió su madre días después por el impacto de la noticia.

“Para mí el 10 de mayo es un día triste porque es el día que me arrebataron a mi hijo. Mi madre murió tras esa noticia y no tengo a quién festejar”.

Ella busca por su cuenta, pero también pide a las autoridades que no den “carpetazo” y que continúen las investigaciones para dar con los responsables y recuperar a su pequeño.

“Que me ayuden a hacer su trabajo, que me ayuden a localizar a las personas que se lo llevaron”.

“Ha sido desgarrador no saber qué le pasó a mi hija”

A tres años y un mes de su desaparición, María Fernanda Rodríguez Zepeda y Daniel Arturo Chávez Valdés no han sido localizados. Fueron vistos por última vez el 4 de abril de 2023 en la colonia El Panteón, en Lerma, y su familia vincula el caso con un posible despojo que, aseguran, no ha sido investigado a fondo.

De acuerdo con Estela Zepeda, madre de María Fernanda, al acudir al domicilio de la pareja encontraron a otras personas habitándolo, aunque aún permanecían al interior pertenencias de ambos; desde entonces, esa circunstancia se mantiene como una línea señalada insistentemente por la familia dentro del caso.

A más de mil días de los hechos, no hay personas detenidas ni órdenes de aprehensión por cumplimentar. La familia refiere que existen posibles testigos que no han aportado información, mientras la búsqueda continúa sin claridad sobre el paradero de la pareja.

La madre buscadora señala que la desaparición ocurrió en un contexto que apunta al despojo de la vivienda en Lerma; tras la ausencia, el inmueble ya estaba ocupado por terceros, situación que no ha derivado en acciones concretas dentro de la investigación.

“Ellos desaparecen en un contexto de despojo en Lerma, Estado de México, el día 4 de abril de 2023”.

Indica que, pese a que habría personas que podrían aportar datos, no lo han hecho; agrega que no existen detenidos en el caso ni órdenes de captura. Desde su perspectiva, hay elementos para avanzar.

“Hay muchas personas que pudieran dar información; desgraciadamente, no lo hacen por miedo, por estar implicadas. No hay detenidos en el caso de mi hija y no se da una orden de aprehensión”.

La desaparición ha impactado de forma directa a las hijas de la pareja, quienes permanecen bajo el cuidado de su abuela. Estela Zepeda describe el impacto emocional que ha implicado enfrentar fechas como el 10 de mayo sin conocer el paradero de su hija.

Relata que, mientras sus nietas continúan con su vida cotidiana, la incertidumbre persiste dentro del núcleo familiar; la búsqueda se mantiene activa, aunque sin respuestas claras tras tres años de ausencia.

“Ha sido desgarrador no saber qué le pasó a mi hija, no saber dónde está, si aún está con nosotros, si ya no está, pues saber dónde encontrarla para darles explicación a mis nietas que sufren conmigo día tras día la ausencia de sus padres; pues darles a ellas una razón de qué pasó con sus papás, dónde están, darles un lugar para saber dónde están ellos”.

También expone la dificultad de sostener el entorno familiar frente al desconcierto, al tiempo que acompaña el crecimiento de las menores; describe un contraste entre la vida diaria de las niñas y la ausencia de sus padres.

“Yo a mis nietas les tengo que sonreír, festejar con ellas sus logros, sus alegrías, aunque por dentro estemos con el corazón desgarrado”.

Ante la falta de avances, la madre de María Fernanda solicita a las autoridades fortalecer las áreas de investigación, al considerar que la carga de trabajo y la falta de personal influyen en los resultados.

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La desaparición de la pareja apunta al despojo de la vivienda en Lerma. | Foto: Abadiel Martínez

“Para mí el 10 de mayo no existe; yo tengo la vida deshecha”

Edgar Clemente Romero Estrada desapareció el 22 de noviembre de 2024 en la colonia Seminario, en Toluca. Su madre, quien prefiere el anonimato, compartió lo difícil que es para una madre enfrentar la vida sin saber nada de su hijo, quien habría sido asesinado, pero no hay rastro de sus restos.

“Llega a casa con una supuesta licenciada que sabemos ahora que fue su pareja; esta persona se lo lleva, mi hijo ya no regresa a casa, le estamos marcando y mi hijo no contesta”.

Cuando Edgar desapareció, lograron identificar a una mujer, quien habría sido la última en verlo. Ella dijo que no lo conocía y que lo había llevado a casa como agradecimiento por haberla ayudado.

“Esta persona nos dijo que lo había conocido solo una vez y que, por atención, ella lo llevó a casa porque a ella se le había descompuesto su carro y mi hijo la llevó a donde componer su carro”.

Sin embargo, hubo inconsistencias en esa declaración. Posteriormente, se supo que ella tenía una relación sentimental con Edgar; fue detenida y se encuentra en un penal, pero no ha dado más información.

“Un chico comenta que es mentira lo que esta persona dijo porque ella era pareja sentimental y tenía ya tres años de relación con mi hijo”.

Sus padres han investigado por su cuenta. Se enteraron de que había más gente implicada en la desaparición; incluso supieron que su hijo fue asesinado, pero no hay una pista de dónde yacen sus restos, si es que esa información es verídica.

“Ya me comentaron —desgraciadamente— que a mi hijo me lo mataron, y yo únicamente quiero que me digan a dónde está mi hijo, a dónde lo dejaron”.

Para ella, el 10 de mayo es un día normal, como han sido todos desde que desapareció Edgar; lo traduce en segundos, minutos y horas invertidos en seguir con su búsqueda.

“Para mí el 10 de Mayo no existe, yo tengo la vida deshecha, ya no es vida, yo me siento muerta porque mis nietas me torturan cada que preguntan dónde está su papá, cuándo va a regresar”.
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Para muchas madres, el 10 de mayo es un día más para continuar la búsqueda de sus hijos. | Foto: Iván carmona

“Es horrible… no hay fecha para festejar”

La mamá de Armando Bernal Garduño aún no baja los brazos y desde el 12 de octubre de 2024 no ha parado de buscarlo. Él fue secuestrado en Toluca; se pagó un rescate, hay personas detenidas, pero aún no aparece.

Su madre, quien también pidió el anonimato, explicó que su hijo se dedicaba a la compra-venta de autos y tenía un lote en la colonia Valle Verde, de la capital mexiquense.

Aquel día, una pareja se presentó “con la intención de comprar un vehículo”. Armando accedió a hacer una prueba; los tres subieron al auto, él manejaba, pero después perdieron todo contacto con él.

“Son un hombre y una mujer que fueron a ‘calar’ un carro de mi hijo; él se fue manejando y jamás volvió a aparecer mi hijo”.

Poco tiempo después llegaron las llamadas telefónicas con la advertencia del pago de rescate a cambio de regresarlo con vida: era un secuestro. La familia pagó el rescate, pero la víctima nunca apareció.

“Hubo un pago, lo recibieron, volvieron a los tres días a pedir más, nunca nos comunicaron como tal a mi hijo; solo fueron grabaciones. Sé que es mi hijo porque conozco su voz, pero jamás me lo quisieron comunicar”.

Las cámaras de seguridad de su lote ayudaron en parte en la investigación, pues a través de ellas se entregó evidencia a la Fiscalía Especializada en Secuestros y esto fue clave para ubicar y detener a la pareja; sin embargo, hasta el momento no han dicho qué sucedió con Armando.

“Se encuentran en el Centro Penitenciario de Almoloya de Juárez, pero son ciegos, sordos y mudos porque no quieren decir nada”.

Así han pasado los días, las semanas y los meses sin saber dónde está. La impotencia de saber que hay detenidos, pero no una pista de su paradero, acompaña cada fecha importante: 10 de mayo, cumpleaños y Navidades.

“Es horrible porque no hay fecha para festejar, ya no tiene uno corazón, lo tiene uno deshecho”.

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Pese a que se pagó su rescate, Armando Bernal no pudo regresar a casa. | Foto: Abadiel Martínez

Edomex encabeza cifra nacional de personas desaparecidas

De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, desde el 31 de diciembre de 1952 y hasta la fecha de consulta, más de 133 mil personas continúan desaparecidas en México, cifra que representa 33.52 por ciento del total de reportes registrados en ese periodo.

Según los datos oficiales, el Estado de México concentra la mayor cantidad de personas aún no localizadas, con 14 mil 667 casos vigentes. Después se encuentra Tamaulipas, con 13 mil 770 personas desaparecidas; seguido de Jalisco, con 12 mil 762 reportes.

En cuarto lugar aparece Michoacán, con 7 mil 758 personas sin localizar; posteriormente, Nuevo León, con 7 mil 463 casos. La lista continúa con Veracruz, donde se contabilizan 7 mil 220 personas desaparecidas; mientras que Sinaloa registra 7 mil 219 casos.

Las cifras corresponden a registros acumulados durante más de siete décadas y forman parte de la base de datos nacional que concentra reportes de desaparición y no localización en todo el país.

AH

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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