Los niños están en las aulas del Instituto Lagunero de la Audición y del Lenguaje, y las maestras avanzan en la enseñanza de la Lengua de Señas Mexicana que, sin duda, marca una diferencia en cada menor, entre el silencio auditivo y el desarrollo intelectual en todo su esplendor, pues es allí donde aprenden su idioma, pero además a escribir en español, lo que les abrirá las puertas de una formación integral.
La maestra Mirzhy Palacios explicó que la asociación civil tiene 70 años y fue fundada por el doctor Alfonso Garibay. Inicialmente, él deseaba un lugar donde las personas sordas fueran atendidas para obtener una mejor educación, pero su esfuerzo, que aún se sostiene, ha ido más lejos.
“Inicialmente utilizaba lo que es oralizar, es decir, que se le pedía al niño que repitiera las palabras, pero con el paso del tiempo se empieza a utilizar la Lengua de Señas Mexicana; somos la única institución en el norte del país y la única que atiende a menores de Coahuila y Durango, en la región Laguna. Atendemos desde preescolar hasta la preparatoria bajo la filosofía del Método Montessori, es decir, que es Casa de niños, y hasta la preparatoria”.
Como aspecto positivo de este método, los niños y niñas utilizan materiales visibles que se pueden tocar, lo que les ayuda en la comprensión de las cosas. Junto a ello, dijo la profesora Palacios, en las edades tempranas se les enseña su idioma, la Lengua de Señas Mexicana, en lo cual se pide a los padres que también participen y lo aprendan para que la integración en la familia pueda ser una realidad.
“Hablamos de que hay discriminación en las instituciones públicas y en todo lugar porque para un sordo es muy complicado hacer lo mínimo; ir a comprar algo cuando no se les entiende. Como no hay compromiso ni intelectual ni mental, ellos se esfuerzan para comunicarse como sea, se dan a entender, escriben palabras; ahora con el celular, aún más.
“Aunque es una realidad de la que nos quejamos mucho, de que las instituciones no les brindan las facilidades comunicativas a la comunidad de sordos, desgraciadamente la discriminación inicia desde casa cuando los papás y los demás integrantes están conversando, ríen, y el niño sordo no entiende lo que dicen. Y le simplifican y dicen: Este se cayó, pero no le dan toda la información”.
Fue en el año de 1954 que el doctor Alfonso Garibay fundó el Instituto Lagunero de la Audición y del Lenguaje, y aunque la lucha de estos expertos se sostiene para que los menores de todos los estratos sociales puedan escribir en español y desarrollar la lengua de señas, la estadística no es alentadora.
La maestra Mirza Valadés precisó que en la Comarca Lagunera habitan entre 9 y 10 mil personas sordas, de las cuales solamente 2 mil 500 pueden expresarse. El dato más amargo quizá sea que de este universo entre 4 y 5 mil personas se mantienen con nula atención educativa, en silencio, sin ser integrados o escuchados.
Asimismo, la profesora Mirzhy Palacios dijo que en el Instituto se atiende a cuarenta alumnos, pues se depende de donativos para continuar con la enseñanza, lo que impidió en fechas recientes el poder continuar con la colaboración de dos maestras.
“Como muchos de nuestros donatarios se han ido, en los ambientes ya no pudieron haber dos maestras; se tuvo que dar las gracias a algunas de ellas y queda un ambiente con una maestra por la importancia de que el niño sea bien atendido, ya que es un método con filosofía Montessori y bilingüe, porque se le enseña su lengua y porque se le enseña la escritura en español”.
De ahí la importancia de que los gobiernos locales destinen recursos para esta asociación que realiza un trabajo que no realiza siquiera la Secretaría de Educación Pública. Cabe destacar que en este plantel se atienden a niños de Torreón y Matamoros, en Coahuila, pero además de Gómez Palacio, Lerdo, Villa Juárez, Nazareno y otras ciudades y comunidades rurales de Durango.
“Es cierto que en su mayoría son niños de escasos recursos, pero también hemos atendido a menores de buena posición económica; hace una generación pasada atendimos a uno con papás políticos. En nuestro estado no estamos aún preparados en las escuelas públicas para recibir a niños con esta discapacidad, ya que no se tiene una comprensión total del lenguaje.
“Respeto que haya maestras de educación especial, pero se necesita comprender completamente el idioma y la cultura para darles clases en español y señas porque la gramática de los idiomas es diferente, entonces tu cerebro trabaja diferente. La comunidad de sordos tiene dos opciones: el irse a una escuela de oyentes, donde seguramente hemos recibido así a muchos niños, y pues es tener bullying o un superrezago educativo. Tenemos niños que ya estudiaron la primaria y cuando les hacemos un examen de comprensión, nos damos cuenta de que no se les enseñó en su idioma y tienen un rezago impresionante”.
Mirzhy Palacios dijo que la otra opción es llevarlos a un centro de atención múltiple, donde será un niño estrella porque comprenderá lo que son los colores y los números, pero donde son atendidos junto a niños que viven otras discapacidades.
A pesar de la panorámica, este instituto refiere historias exitosas de exalumnos que alcanzan metas. Dos de ellos recientemente fueron aceptados en la Universidad de Santa Catarina en Nuevo León, toda vez que en La Laguna solo hay dos universidades con intérpretes de lengua de señas para una carrera.
“Para los sordos que no quieren esa carrera es complicado y por eso dos de ellos se fueron para Santa Catarina en Monterrey, y el mes pasado una de ellas se graduó en la licenciatura en Administración de Empresas y el chico se graduó en licenciatura en Mecatrónica. Él tiene el compromiso de ser maestro de robótica aquí porque ya tuvimos un equipo de robótica y ganamos unos premios en el First Lego de México”.
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