A solo unas horas del Día Mundial del Agua, a conmemorarse el 22 de marzo, y a 85 días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, Guadalajara enfrenta una crisis hídrica que ha puesto en alerta a la comunidad académica y a organismos de derechos humanos.
Investigadores de la Universidad de Guadalajara advierten que la emergencia biológica es "inminente" por toxinas en el agua en la Zona Metropolitana de la capital jalisciense, mientras el gobierno estatal se niega a declarar la alerta y la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco ya investiga violaciones a derechos humanos.
La exigencia principal es que las autoridades declaren una alerta sanitaria por la contaminación del suministro, algo que el gobierno estatal ha rechazado tajantemente.
“La ONU acaba de publicar este reporte en enero, donde señalan que estamos en bancarrota hídrica; hacen un pronunciamiento claro de pasar de la ‘crisis del agua’ a la ‘bancarrota’. La crisis puede ser reversible y cada país tiene que hacer su evaluación. ¿Qué quiere decir esto? Que ya no existen los recursos hídricos limpios para dotar las necesidades de la población”, declaró este miércoles Arturo Gleason, académico y especialista de la Universidad de Guadalajara.
Aida Alejandra Guerrero de León, investigadora de la UdeG, encendió las alarmas tras detectar que el agua distribuida por el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), especialmente en Tonalá y el oriente de la ciudad, presenta niveles de turbiedad de casi 40, cuando la norma oficial máxima es de tres.
Pero lo más grave, explicó, es el origen del agua proveniente de la presa de Calderón: la presencia de algas podría liberar microcistinas (toxinas que dañan el hígado) y parásitos como la Giardia. La especialista declaró que el agua es esencial para la química de la vida y que la emergencia sanitaria y biológica es inminente.
Explicaron que las principales fuentes de agua son el lago de Chapala, el río Santiago y la presa Calderón, las cuales están contaminadas por el sistema industrial, el crecimiento urbano desordenado y agroquímicos.
“Gobernanza tóxica”
Por su parte, Alicia Torres Rodríguez describió la problemática del agua como una “gobernanza tóxica” debido al fallo sistémico que abarca desde la fuente de abastecimiento hasta la distribución, exacerbado por infraestructura obsoleta y falta de cumplimiento normativo.
“No es algo nuevo, es algo desde El Arcediano, que ya estaba el agua contaminada. La OMS (Organización Mundial de la Salud) decía que no podíamos utilizar el río por lo menos de 20 a 100 años, si estuviésemos tratándolo, pero lo seguimos utilizando porque no completan la cantidad de metros cúbicos que requiere la ciudad y que tiene concesionada”, señaló Torres Rodríguez.
Los académicos hicieron un llamado a la sociedad y propusieron instalar una mesa técnica ciudadana para organizar un foro amplio, ya que el problema ha rebasado al SIAPA y al gobierno de Jalisco, quienes no escuchan a otros sectores de la sociedad en temas hídricos.
El especialista en temas hídricos, Arturo Gleason, señaló que se necesita realizar un análisis científico que mapee todos los factores y fuentes de contaminación para evitar soluciones simplistas; además de implementar un plan de contención inmediato con la alianza de universidades para asesorar al ciudadano sobre qué hacer ante la escasez y la contaminación, así como priorizar inversiones basadas en análisis técnico-científico, no solo en obras de ingeniería.
La contradicción oficial
Mientras los académicos exigen la alerta sanitaria con base en el artículo 115 Constitucional, el titular de la Secretaría de Salud Jalisco, Héctor Raúl Pérez Gómez, la descartó por completo el 11 de marzo.
Sin embargo, la Comisión para la Protección Contra los Riesgos Sanitarios de Jalisco (Coprisjal) había recomendado días antes a la población no usar el agua de la llave ni para cocinar ni para lavarse los dientes, advirtiendo que hervirla no era suficiente.
Esta contradicción llevó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ) a abrir una investigación de oficio y dictar medidas cautelares contra el SIAPA y la Coprisjal.
Las cifras de la crisis
Lo que comenzó como quejas aisladas hoy afecta a más de 170 colonias, según reconoció el propio SIAPA. Esto representa casi el 10% de las mil 840 colonias que atiende el organismo en la Zona Metropolitana. Los reportes ciudadanos hablan de agua con mal olor, coloración anormal y residuos.
Infraestructura obsoleta y tomas clandestinas
Ante el Congreso local, el director del SIAPA, Antonio Juárez Trueba, confesó que operan con una planta potabilizadora que data de 1956 y que es "totalmente obsoleta". Además, admitió que la red de distribución ha superado su vida útil, lo que genera desprendimiento de sedimentos y biopelículas.
Paralelamente, el gobernador Pablo Lemus Navarro reveló la existencia de tomas clandestinas y descargas de aguas residuales en canales a cielo abierto, como el de Las Pintas en Tlajomulco, que contaminan el agua del lago de Chapala antes de llegar a la planta de Miravalle.
La magnitud del problema llevó a los diputados a darle un ultimátum al director del SIAPA: "Si no puede, renuncie". Mientras tanto, la Contraloría Ciudadana presentó una solicitud de juicio político en su contra por omisiones graves.
El gobernador ha propuesto construir un nuevo acueducto con una inversión de 11 mil 500 millones de pesos, aunque sin ofrecer fechas para una solución inmediata.
¿Crisis pasajera o estructural?
El doctor José Arturo Gleason Espíndola, jefe del Laboratorio de Tecnologías para la Arquitectura y Urbanismo Sustentable del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), declaró que esta compleja problemática sigue la ruta desde el lago de Chapala y la presa de Calderón, continúa con las descargas de aguas negras en los canales de distribución, la presión de las plantas potabilizadoras y una obsoleta red de distribución.
El investigador advierte que estos no son síntomas de una crisis temporal, sino de una "bancarrota hídrica", concepto de la ONU que indica un punto de no retorno donde la demanda humana ha agotado las reservas y comprometido el futuro del agua en la región.
La pregunta, dice, es si este problema de calidad "llegó para quedarse".
Llamado a la ciudadanía
Sin información sobre los riesgos que implica consumir agua sucia, autoridades llaman a la ciudadanía a no consumirla y a usar agua embotellada o de garrafón.
Ante los problemas en la calidad del agua —turbia, maloliente, con algas y microorganismos—, especialistas en agua de la UdeG proponen la instalación de una mesa técnica ciudadana para hacer un diagnóstico hídrico, a través de un análisis técnico-científico, y diseñar un plan emergente, a corto y mediano plazo, para solucionar dicho problema; además, llamaron a una alerta sanitaria sobre dicha situación.
“Para hacer un diagnóstico hídrico y proponer una visión real a fondo, desde todas las aristas del problema y considerando los diversos factores implicados, a través de una metodología científica para caracterizar y rastrear todas las fuentes del problema, que no han resuelto durante estos últimos años”, destacó el investigador.
Llamó la atención sobre una ruta crítica de la contaminación del agua potable señalada por la ciudadanía en las últimas semanas. El recorrido comienza en Chapala, parte del río Santiago y el canal de Atequiza, donde se evidencia el daño por la industria; polución que alcanza al lago de Chapala y, probablemente, afecta aguas subterráneas; además de las probables descargas de aguas residuales a los canales en los nuevos fraccionamientos, dijo.
El maestro Eduardo Juárez Carrillo, director del Instituto de Limnología y Sustentabilidad del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), denunció que los reportes de la mala calidad del agua se distribuyen en al menos 150 colonias, sin acciones claras de las autoridades para revertir el problema.
“Esto podría comprometer de manera grave la salud de la población, en tanto que las autoridades y todos los niveles del gobierno callan de una manera un poco sospechosa, lo mismo el SIAPA, el organismo encargado de suministrar agua a los habitantes de la metrópoli”, subrayó.
Juárez Carrillo precisó que las autoridades contravienen con el numeral seis de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) 2030 de la ONU, signado por México y sus autoridades, al no garantizar agua limpia, saneamiento, disponibilidad, gestión sostenible y acceso universal al líquido.
Recordó que los principales responsables de cuidar el agua y no tratarla, además del Gobierno de Jalisco, son los presidentes municipales del Área Metropolitana de Guadalajara.
Y mientras las autoridades se contradicen, se deslindan o debaten soluciones de largo plazo, en miles de hogares la incertidumbre corre por las tuberías: ciudadanos que abren la llave sin saber si el agua que reciben puede beberse, usarse para cocinar o siquiera para el aseo básico.
Entre recomendaciones cruzadas y diagnósticos técnicos, la población queda en medio de una crisis que no entiende de tiempos burocráticos, enfrentando sola una pregunta urgente que aún no tiene respuesta clara: ¿Qué hacer con el agua sucia que llega a casa?
MC
