M+- La próxima vez que camines por un centro comercial, una central de autobuses, un hospital o incluso frente a una casa, quizá valga la pena mirar hacia abajo. En medio de manchas, vetas y formas aparentemente caprichosas pueden esconderse millones de años de historia biológica.
En redes sociales ha cobrado fuerza una tendencia que invita a las personas a observar los pisos y paredes de edificios para identificar registros fósiles, principalmente de organismos marinos que quedaron atrapados en rocas y sedimentos que hoy forman parte de muchos espacios cotidianos.
La curiosidad ha llevado a usuarios de distintas partes del país a compartir fotografías de fósiles encontrados en pisos, escaleras, fachadas y baños, convirtiendo algo tan común como caminar sobre una superficie de piedra en una oportunidad para acercarse a la paleontología. Incluso se han creado grupos en los que se comparten estas imágenes.
En La Laguna y otras regiones de Coahuila, estado denominado “Tierra de Dinosaurios”, la presencia de canteras de roca caliza y de materiales utilizados comercialmente para pisos y revestimientos ha permitido que este tipo de registros aparezca en lugares que pocas personas imaginarían.
Millones de años quedaron convertidos en pisos
Loren Hernández, licenciada en Biología por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y divulgadora científica, explicó que los fósiles pueden encontrarse prácticamente en cualquier parte, siempre que se aprenda a observarlos.
“Los fósiles están en todos lados; la cosa es saber observarlos”.
Explicó que es común encontrarlos en rocas calizas que tienen su origen en antiguos fondos marinos. Durante millones de años, los restos de organismos quedaron depositados junto con sedimentos y posteriormente fueron compactados hasta convertirse en roca.
Detalló que, actualmente, al cortar y pulir esas rocas para utilizarlas como pisos, muros o recubrimientos, las secciones de los organismos quedan expuestas. Así pueden aparecer fragmentos de conchas, corales y otros organismos que habitaron aquellos mares prehistóricos.
“Tenemos restos de millones de años que se encuentran a nuestros pies, prácticamente”.
La bióloga destacó que en la región es posible encontrar estos registros en sitios tan cotidianos como los baños de la Presidencia Municipal de Torreón, edificios públicos, centros comerciales, cines y centrales de autobuses, por lo que recomendó prestar atención a las pequeñas formas que aparecen entre las vetas de la piedra.
Una de las pistas es observar pequeñas estructuras en espiral, similares a caracoles, aunque identificar correctamente un fósil requiere conocer sus características.
¿Qué fósiles pueden aparecer?
El paleontólogo Claudio Arturo de León, especialista en dinosaurios de Coahuila, explicó que los organismos que con mayor frecuencia se conservan en este tipo de materiales son los invertebrados, particularmente aquellos que contaban con estructuras duras, como las conchas.
Entre los fósiles que pueden encontrarse están los amonites, antiguos moluscos cefalópodos que vivieron durante el Jurásico y el Cretácico. Su característica forma de espiral hace que sean uno de los registros más fáciles de reconocer.
También pueden aparecer ortoceras, cefalópodos marinos de forma alargada; fragmentos de crinoideos, conocidos como lirios de mar; belemnites, que presentan una estructura alargada parecida a una bala, además de bivalvos y gasterópodos.
Explicó que estos últimos corresponden a los conocidos caracoles y pueden resultar particularmente llamativos cuando el proceso de corte y pulido deja expuestas las estructuras internas de la concha.
Incluso existen fósiles microscópicos, como los foraminíferos, que pueden quedar registrados en la roca y formar patrones que, a simple vista, podrían confundirse con simples manchas o vetas.
No todo lo que parece mármol es mármol
De León hizo una precisión importante: muchas de las piedras que comercialmente se conocen como mármol no corresponden al mármol de alta calidad utilizado en grandes esculturas y construcciones históricas.
El mármol verdadero, como el de Carrara, Italia, es una roca metamórfica y generalmente no presenta este tipo de fósiles visibles. En cambio, otros materiales de origen sedimentario o sometidos posteriormente a procesos metamórficos leves pueden conservar los restos de organismos que quedaron atrapados durante su formación.
El proceso, explicó, comenzó cuando sedimentos y restos de organismos se acumularon en antiguos ambientes marinos. Con el paso del tiempo fueron sometidos a presión, compactación y diferentes procesos geológicos hasta convertirse en rocas de gran dureza.
Aseveró que observar un fósil en un piso significa, literalmente, estar frente a una pequeña ventana hacia un ambiente que existió millones de años antes de la aparición del ser humano.
Coahuila, un territorio lleno de historia
El especialista recordó que la riqueza paleontológica de Coahuila no se limita a los fósiles que pueden aparecer en pisos.
En municipios como Múzquiz y Sabinas también existen registros de madera fósil que incluso fueron utilizados durante décadas como elementos decorativos en fachadas de viviendas.
De León explicó que algunas casas construidas durante las décadas de 1940, 1950 y 1960 incorporaron madera fósil en sus fachadas debido a la abundancia de este material en la región.
También existen rocas con marcas de oleaje, conocidas como ripple marks, que permiten observar las huellas que dejaron antiguas olas sobre los sedimentos. Estos materiales fueron utilizados en algunas construcciones y elementos arquitectónicos, incluso como recubrimiento de fachadas de casas y escaleras.
La ciencia está literalmente a nuestros pies
Para Loren Hernández, el reciente interés en redes sociales por los registros fósiles tiene un efecto positivo: acercar la ciencia a los espacios cotidianos.
La divulgadora recordó que, durante actividades de divulgación científica en las que ha participado como docente, ha mostrado a estudiantes fotografías de fósiles encontrados en pisos y edificios para demostrar que la paleontología no necesariamente está limitada a museos o grandes colecciones.
Consideró que la viralización de fotografías tomadas por usuarios en espacios cotidianos permite que las personas descubran que la ciencia puede estar presente en lugares tan comunes como el baño de un edificio público, una escalera de hospital o el piso de un centro comercial.
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