Para Rebeca Garza, la fotografía no se trata solo de capturar imágenes, sino de detener el tiempo y volver eterno el presente.
Desde esa premisa nace No tengas miedo, ten ganas, la exposición que presenta en Querencia Galería y que invita al espectador a vivir el arte desde la calma, la introspección y la sensibilidad.
La muestra está integrada por más de 40 fotografías captadas con su teléfono celular, imágenes cotidianas que, lejos de lo espectacular, buscan provocar una conexión personal con quien las observan.
Cada pieza funciona como un recordatorio para frenar el ritmo acelerado de la vida diaria y regresar al centro.
“Vivimos siempre con prisas, desconectados, y esta exposición me gustaría que regalara un ratito de paz”, comparte la artista, quien concibe la fotografía como una herramienta para observar con mayor profundidad lo que muchas veces pasa desapercibido.
La experiencia va más allá de lo visual. Gracias a la colaboración de su hijo Adrián, productor musical, cada fotografía cuenta con una melodía propia, creada con frecuencias pensadas para generar un efecto de conexión y equilibrio emocional. El visitante no solo observa las imágenes, también las escucha.
Entre las fotografías, los corazones aparecen de forma constante. Para Rebeca, este símbolo representa la pasión, el amor y la entrega con la que vive y crea.
“El corazón conecta primero conmigo, con enamorarme de lo que hago y hacerlo desde ahí”, explicó.
Con un mensaje honesto y directo, la artista invita al público a acercarse a la exposición sin expectativas ni prisa, permitiéndose sentir y observar.
“Vente y te prometo que esta obra te va a dar mucha paz… para poder volver a empezar”, dice.
No tengas miedo, ten ganas es una exposición que se vive como un encuentro íntimo, donde la fotografía es un refugio y recordatorio de que es posible detenerse, sentir y comenzar de nuevo.
nrm