La contaminación del Río Santiago no sólo enferma: también está dañando el material genético de quienes viven en sus márgenes.
Especialistas de la Universidad de Guadalajara, mediante la técnica conocida como "Cometa", demostraron que los contaminantes presentes en el agua provocan rupturas en el ADN y mutaciones que pueden heredarse de generación en generación.
El estudio, realizado por investigadores del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), detectó en el río una mezcla tóxica de sustancias que incluye lindanos, conservadores, pesticidas y desechos municipales.
"Encontramos algunos lindanos, encontramos nuevos conservadores, por ejemplo, algunos pesticidas (0:27) que se habían usado en pequeñas cantidades al principio, pero que ahora parece estar más fuerte el asunto", detalló Carlos Álvarez Moya, investigador del CUCBA.
¿Cómo afectan los contaminantes del Río Santiago?
Advirtió que la combinación de contaminantes genera reacciones tan complejas que resulta prácticamente imposible evaluarlos por separado.
Los metales pesados presentes en el agua, detalló el investigador, provocan rupturas en el material genético y mutaciones puntuales, como el cambio de una base por otra en la estructura del ADN.
Esto altera la expresión de los genes y afecta la producción de proteínas esenciales para el organismo, lo que se traduce en un deterioro directo en la salud de las personas expuestas.
Aumentarían enfermedades hereditarias
El estudio advierte que esta contaminación genética podría incrementar la tasa de enfermedades hereditarias en las comunidades ribereñas, como síndrome de Down, síndrome de Turner, deficiencias enzimáticas, intolerancia a la lactosa y problemas digestivos.
"Cualquier tipo de gen que tenga alguna función en la salud obviamente puede alterarse y generar problemas en la descendencia", concluyó Álvarez Moya.
La técnica "Cometa", utilizada por los científicos de la UdeG, permite visualizar el daño en el ADN de las células expuestas a agentes tóxicos, evidenciando de manera contundente el impacto que décadas de contaminación industrial y municipal han dejado en el río Santiago y en la salud de quienes viven a su alrededor.
JVO