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  • Esculturas inspiradas en el ajolote buscan un espacio para ser exhibidas durante el Mundial

  • La propuesta busca rescatar las raíces prehispánicas y será exhibida en un espacio público de la CdMx durante el Mundial con el objetivo de que turistas nacionales y extranjeros conozcan las historias ancestrales.
Del maíz al ajolote: escultor capitalino narra la leyenda mexica | Rafael Montes

En las últimas semanas, el maestro Cristóbal Ochoa, artista plástico originario de la colonia Guerrero, al centro de la Ciudad de México, se ha puesto a estudiar con detalle el mito mexica del nacimiento del Quinto Sol y la leyenda del ajolote, porque ese es el tema de su nueva obra escultórica.

El trabajo de Ochoa, que siempre busca realzar nuestras raíces prehispánicas, ya comienza a ser conocido en la Ciudad de México porque algunas de sus piezas, como las monumentales figuras de esqueletos representando a los guerreros aztecas y jaguares, ya se han exhibido en lugares como el Zócalo, Tlatelolco y el Museo de la Ciudad de México.

Ahora, su apuesta está contagiada por la ‘ajolotización’ de la capital y por eso, se ha empeñado en crear piezas inspiradas en la leyenda del pequeño anfibio lacustre para que, ante la próxima visita de turistas extranjeros con motivo del Mundial de futbol, estas esculturas sean exhibidas en un espacio público en donde puedan ser apreciadas no solo por el público nacional, sino el foráneo.

Aunque sus nuevas piezas no tienen ninguna alusión al futbol, Ochoa está convencido de que los turistas que acuden a nuestro país por la contienda mundialista tienen que conocer las maravillosas historias de nuestras culturas ancestrales.

Sin embargo, aunque la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México está al tanto de esta nueva obra de Ochoa, el artista aún está en espera de que el gobierno capitalino le indique cuál será el lugar más indicado para exhibirla, tomando en cuenta que, en los últimos días, las protestas del magisterio disidente han derivado en actos vandálicos.

“Tendrían que estar en un lugar realmente cuidado. Para la fotografía no hay problema; si se quieren recargar, no hay problema. El problema es que las quieran tirar, y si las quieren tirar, no las van a aguantar, yo diría que deben de estar protegidas en un lugar donde el turismo las pueda apreciar y nosotros mismos”, dice.

Xólotl, de maíz a ajolote

Emocionado por el relato, Ochoa platica, en entrevista con MILENIO, que el mito que lo ha inspirado cuenta que para el nacimiento del Quinto Sol “se exige a los dioses que se sacrifiquen para darle vida a la humanidad y cuando le toca el turno a Xólotl, le da miedo aventarse a las brasas del fuego eterno y empieza a huir y para esconderse, se convierte en varios seres: maíz, después maguey, guajolote, después perro, y al último, ajolote”.

En su taller, en la calle de Arteaga, Ochoa produce físicamente, en diversos materiales, las esculturas que diseñan artistas plásticos, pero también fabrica sus piezas propias.

El artista plástico Cristóbal Ochoa, originario de la colonia Guerrero, trabaja en una nueva obra escultórica inspirada en la leyenda del ajolote.
Cristóbal Ochoa recrea el mito de Xólotl en esculturas de ajolote | Rafael Montes

En esta ocasión, el artista elaboró 11 esculturas de ajolotes, de las cuales, seis son de artistas internacionales.

“Está participando el maestro Carlos Zerpa, que es un artista, punk, muy importante. Luis Moro, que también es uno de los más importantes… Está Olegario Hernández, está Filogonio, que es uno de los artistas oaxaqueños también muy importante”, dice.

Esos ajolotes son coloridos, en posiciones diversas y con mensajes distintos.

Pero las otras cinco piezas son suyas y de su familia, quienes han tomado la temática de la leyenda del ajolote para, cada uno, hacer sus propias reinterpretaciones.

Así, el escultor muestra su propuesta artística personal, la cual incluye, como pieza central, un ajolote sometido por el dios Ehécatl, alrededor de la cual, colocará las figuras de los seres en que se fue convirtiendo Xólotl en esa transición que tuvo antes de convertirse en ajolote. Todas las piezas son de color arcilla, simulando piezas arqueológicas.

“El primero es el maíz”, dice y muestra la figura de una mazorca que ha colocado encima de un tronco.
“Éste es el maguey, que lo estoy terminando todavía. Van rellenos de granito. Todavía le tengo que dar varios detalles. Al último, hago la textura para que parezcan de arcilla”, platica.

“Éste es el guajolote, como está representado en los códices. Y también va a parecer de arcilla. Lo podría haber hecho con color, pero la idea es que se transmita una historia de nuestro pasado”, explica y sigue mostrando sus piezas, que siguen en proceso encima de la mesa de trabajo.

​Dijo que, después de guajolote está el perro; presumió la figura de un xoloescuintle iracundo, mostrando los colmillos y ataviado en un traje de plumas, montado en el lomo del ajolote, la figura principal, que ya es Xólotl en su última fase de transformación y que ya ha sido sometido por el dios Ehécatl, cuya figura, empoderada, también luce encima de la monumental figura del anfibio.

“Está furioso (el perro) porque sabe que Ehécatl ya lo lleva a la hoguera. Abajo va a ir un Quetzalcóatl, que lo lleva cargando”, sigue platicando Ochoa, en alusión a que estos dioses son los encargados de atrapar a Xólotl para que cumpla con su destino.

El artista plástico Cristóbal Ochoa, originario de la colonia Guerrero, trabaja en una nueva obra escultórica inspirada en la leyenda del ajolote.
Arte prehispánico se prepara para el Mundial: ajolotes en CdMx | Rafael Montes

El mito

Todas estas figuras, que en la puesta en escena deberán convivir unas con otras, buscan narrar todo el mito de Xólotl, según el cual, en su forma de perro, decide esconderse en las aguas del lago de Xochimilco para no tener que sacrificarse en la hoguera de los dioses, pero allí es encontrado por Ehécatl, quien logró dar con él bajo el agua, convertido en burbujas, para cumplir con su obligación de arrojarse al fuego eterno.

Sin embargo, dice el relato, al estar en el agua, antes de ser atrapado, Xólotl conoce a un ajolote, por lo que unos instantes previos a arrojarse a las llamas, recuerda las palabras del anfibio: “todo lo que muere, renace”.

Ochoa narra toda esta leyenda, la cual lo ha inspirado para esta nueva obra, con emoción y asegura que “para nuestras culturas, es muy importante el ajolote, porque representa lo que nos da la oportunidad de vivir”.

Para él, pese a las críticas de la ‘ajolotización’ de la ciudad, vale la pena rescatar el valor cultural del animal y el mensaje intrínseco en el mito.

“Qué certeza de agarrar ese animalito para representarnos. El animalito, cuando se ve de frente con Xólotl, le dice que, si toma su forma, él se puede regenerar. Entonces, éste, al tomar su identidad ya era dios, ya se podía regenerar y se hace más inmortal todavía. Entonces, imagínate, es nuestra ave fénix, ahorita en nuestro país, que por más que nos golpeen, nos volvemos a levantar”, comenta.

LG

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Rafael Montes
  • Rafael Montes
  • Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Reportero desde 2008. En 2016 se incorporó al equipo de Grupo MILENIO para cubrir Política y asuntos especiales para diario, web y televisión. Aunque sus temas favoritos actuales son transparencia y rendición de cuentas, también le gustan las historias de la gran ciudad.
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