La presencia de metales pesados, bacterias fecales y la ausencia de cloro residual en muestras de agua de la Zona Metropolitana de Guadalajara encendieron las alertas del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario.
María González Valencia, directora ejecutiva del organismo, informó que, como parte de un monitoreo comunitario realizado desde marzo de 2026, se han efectuado 256 análisis en 110 colonias, donde identificaron contaminantes que podrían representar riesgos para la salud.
Uno de los datos más preocupantes es que 88 por ciento de las muestras analizadas no presentó cloro residual, elemento utilizado para combatir bacterias. Además, se detectaron coliformes fecales en seis colonias y presencia de E. coli en diferentes puntos de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá. Los análisis también identificaron metales como plomo, mercurio, aluminio, cobre, hierro, cromo y zinc, así como concentraciones de nitratos y nitritos fuera de norma, de acuerdo con los resultados expuestos por la organización.
“Hemos encontrado otro hallazgo que es preocupante, que es que en este análisis comunitario medimos algunos metales pesados y hemos encontrado varios metales pesados en Guadalajara. Hemos encontrado en diferentes colonias aluminio, cobre, plomo, hierro, cromo, bromo, mercurio y zinc”, detalló.
También subrayó que la apariencia del líquido no garantiza que sea seguro para el consumo humano. La directora explicó que los metales pesados pueden acumularse en el organismo y dependiendo de la sustancia y la exposición, provocar afectaciones neurológicas, daño renal y otros problemas graves de salud.
“O sea, es inadmisible que el agua tenga color, sabor y olor, no debe ser. Pero no necesariamente porque tenga esas características, sí presenta obviamente elementos fuera de norma, pero a veces hay muestras claritas que el agua transparente es más peligrosa que en la muestra turbia”, señaló.
Preocupación también alcanza al ámbito sanitario
La representante del IMDEC señaló que su investigación ha documentado afectaciones a la salud en 436 colonias, principalmente enfermedades dermatológicas, gastrointestinales y respiratorias, además de casos de salmonelosis, fiebre tifoidea, hepatitis y parasitosis. Sin embargo, estos registros corresponden a los hallazgos reportados por la organización y no establecen por sí mismos que todos los padecimientos sean consecuencia directa del agua contaminada.
“Hay una ausencia y una falta de actuación y que lo que nosotros hemos exigido con estas pruebas es las alertas sanitarias, las declaraciones de alertas sanitarias zonificadas. No una alerta sanitaria general generalizada, sino zonificadas, porque efectivamente, aunque la problemática es muy grave, está más concentrada en algunas zonas o colonias o regiones”, dijo.
Entre las posibles causas, González Valencia mencionó la contaminación de ríos, lagos y acuíferos, las descargas industriales y agroindustriales, el deterioro de la infraestructura del SIAPA, la contaminación cruzada en las redes de distribución y las deficiencias en los procesos de potabilización. Por ello, exigió frenar las descargas contaminantes y fortalecer el tratamiento del agua para garantizar que llegue en condiciones seguras a los hogares.
El monitoreo, impulsado junto con el ITESO, Resistencia Civil por el Valle y redes ciudadanas de vigilancia de la calidad del agua, suma 15 etapas de muestreo desde marzo. La directora hizo un llamado a la población a organizarse y exigir soluciones, mientras pidió a las autoridades destinar recursos para atender la emergencia y garantizar el acceso al agua limpia, al considerar que se trata de un derecho y no de una mercancía.
MC