La pasión por el futbol no conoce fronteras y este jueves quedó demostrado en un restaurante coreano del municipio de Apodaca, Nuevo León, donde más de una decena de asiáticos originarios de Corea del Sur se reunieron para seguir las acciones del partido entre su selección y México.
Desde horas antes del silbatazo inicial, el establecimiento comenzó a llenarse de camisetas rojas, banderas y conversaciones en su idioma natal, para ellos, no se trataba únicamente de ver un encuentro deportivo, sino de reencontrarse con una parte de su hogar a miles de kilómetros de distancia.
Entre platillos tradicionales, parrilladas coreanas, arroz y cerveza, los aficionados celebraron cada avance de su selección en medio de un ambiente de alegría y compañerismo que con el paso de los años se ha convertido en una tradición para la comunidad coreana que reside en Nuevo León.
Las mesas estaban ocupadas por jóvenes profesionistas que trabajan en distintas empresas de origen coreano instaladas en el estado, así como por familias y amigos mexicanos que han encontrado en este punto un espacio para compartir culturas.
“Fíjate que nuestro grupito es de más o menos como unos 22 coreanos, todos somos coreanos que estamos como entre los 21 y los 25 años, trabajamos en diferentes empresas coreanas, pero pues uno cuando viene aquí, es coreano, se siente solo y busca comunidad, por cuestiones de la vida nos hemos conocido y pues también tenemos un grupito de amigos mexicanos que nos han hecho parte de su grupito y la verdad estamos muy felices”, comentó Bora Park, coreano que habita en Monterrey.
Las porras para Corea del Sur y bromas sobre el resultado final, mexicanos y coreanos compartieron la misma mesa y la misma emoción mundialista.
Uno de los ejemplos era el de Stephanie y Seho, una pareja formada por una regiomontana y un ciudadano coreano que encontraron en el amor un puente entre dos culturas distintas.
“Nosotros llevamos casados apenas seis meses, pero llevamos de novios cuatro años, nos conocemos aquí en México por un amigo en común. Poco a poco lo he ido adentrando a la cultura regia, cuando hay carne asada, vamos juntos, vamos a Sultanes, y pues simplemente todo lo que hago en mi día a día lo compartimos juntos y él también me ha enseñado de su cultura, entonces juntos nos hemos enseñado mutuamente de las culturas”, dijo Stephanie.
La curiosidad por conocer nuevas tradiciones también atrajo a algunos regiomontanos que decidieron vivir el encuentro desde una perspectiva diferente, la señora María Luisa Tovar, acudió por primera vez al restaurante para experimentar el ambiente que rodea a la comunidad coreana durante los partidos de su selección.
“Está padre el ambiente, me gustó la verdad, nunca había venido y me gustó venir a ver el partido aquí en el ambiente coreano, ellos están muy felices unidos y pues están emocionados por ver a su selección, pero yo creo que va a ganar México”, comentó entre risas.
A pesar del marcador, la noche dejó una postal que resume el
espíritu multicultural que se vive en Nuevo León,demostrando que el futbol puede convertirse en un idioma común capaz de unir comunidades, crear amistades y hacer sentir un poco más cerca el hogar, aun cuando éste se encuentre al otro lado del planeta.grt
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