Comunidad
  • ¿Tres años de pausa en la explotación del mar? Así es como cooperativas impulsan salvar al océano cuidando el sustento de los pescadores

  • Yanet Miranda Castro, líder pesquera en Sinaloa, advierte que la sostenibilidad marina fracasará si no integra el bienestar de las comunidades costeras.
Panel Áreas de Prosperidad Marina: Articulando conservación con economía azul. | Foto: Fundación para el Desarrollo Económico y Social

Yanet Miranda Castro es presidenta de la primera cooperativa de mujeres recolectoras de almejas y ostión, y presidenta de la Red Nacional de Mujeres en la Pesca. Además, es pescadora de tercera generación en la comunidad costera de la Bahía de Altata en Navolato, Sinaloa, donde de niña veía a su padre volver con las redes llenas y ahora que ella lidera a su comunidad, la pesca se ha convertido en una actividad de subsistencia porque los mares están sobreexplotados, degradados por la contaminación y los efectos del cambio climático.

El liderazgo de Yanet se percibe desde que se levanta ante un público de 120 personas, donde pide incorporar a las cooperativas y comunidades pesqueras en los planes de sostenibilidad. Está convencida de que pueden seguir viviendo del mar, si contribuyen a sanarlo, pero se requieren subsidios para comenzar la restauración ecológica que permita a las comunidades tener una vida digna.

“Siento que se ha prostituido muchísimo la sostenibilidad, se ha gastado muchísimo recurso, y siento que quieren salvar al océano, pero no a los que vivimos en la costa, viviendo las problemáticas en el estado de vulnerabilidad en el que estamos. Estamos rodeados de pescadores que no saben escribir ni leer, no saben de administración; no saben de pesca sustentable, es una doctrina nueva, la mayoría de ellos nacieron en un mar abundante donde solo se preocupaban por comercializar”.

“Todo esto de pesca sustentable es algo nuevo y necesario, pero no todos están teniendo acceso a esta información”, expresó durante el panel 'Áreas de Prosperidad Marina: Articulando conservación con economía azul', moderado por Fanny Miranda, periodista de MILENIO, en el marco del lanzamiento de 'A Toda Costa por el Golfo de California', una iniciativa de la Fundación Coppel y BID Lab –el laboratorio de innovación y emprendimiento del Banco Interamericano de Desarrollo–, en coordinación con la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fundes) como socio ejecutor.

Por medio de la iniciativa 'A Toda Costa', Fundación Coppel y BID Lab destinarán una inversión a tres años por 4.5 millones de dólares, con el objetivo de implementar Áreas de Prosperidad Marina, un modelo basado en ciencia que prioriza el bienestar humano en la conservación ecológica, por lo que se pretende incorporar en una primera fase a cinco comunidades de los cinco estados que abrazan al Golfo de California: Sonora, Sinaloa, Nayarit, Baja California y Baja California Sur.

“Nuestro sueño son 100 comunidades en 10 años, vamos a empezar pasito a pasito, tenemos algunos ejemplos de que sí se puede, y este proyecto lo vamos a empezar con cinco comunidades, que es el primer paso de replicar lo que ya hemos logrado en otras comunidades. No podemos esperar una prosperidad ambiental sin tener una prosperidad social, económica y las tres áreas están interrelacionadas entre sí”, dijo Rocío Abud Mirabent, directora de Fundación Coppel y Responsabilidad Social de Grupo Coppel, durante el panel.

Entre los principales objetivos del programa destacan la meta de implementación de 10 Áreas de Prosperidad Marina en 10 años; la formación de 90 jóvenes líderes comunitarios; el desarrollo de 30 emprendimientos con impacto socioambiental; el fortalecimiento de 30 negocios comunitarios sostenibles y la creación de un modelo replicable para otras regiones de América Latina.

“Lo que trata de hacer el concepto de Áreas de Prosperidad Marina es buscar un equilibrio entre la conservación, pero sin detrimento de la actividad económica de las personas. Es un desafío muy grande que no se va a conseguir con una sola receta, sino conociendo la dinámica de las comunidades. Lo que buscamos es trabajar con comunidades costeras para conseguir objetivos ambientales, sociales y económicos; ninguno por encima del otro”, dijo Elfid Torres, CEO de Fundes.
La iniciativa 'A Toda Costa' busca mejorar la economía azul.
La iniciativa 'A Toda Costa' busca mejorar la economía azul. | Foto: Fundación para el Desarrollo Económico y Social

Proteger a la naturaleza y recuperar el bienestar social

Con más de 30 años de estudios y monitoreo científico en el Golfo de California, Octavio Aburto, profesor e investigador del Instituto de Oceanografía Scripps y explorador de National Geographic, es uno de los principales impulsores del modelo de Áreas de Prosperidad Marina, que promueve la aplicación de financiamiento para la protección de las comunidades costeras, mientras el océano se recupera.

“Después de muchos años hemos entendido que esa protección de la naturaleza tiene que venir alineada con la recuperación del bienestar social y también con el financiamiento, porque ninguna recuperación ecológica o restauración ecológica sucede de un día para otro; de hecho, la ciencia dice que tendríamos que esperar 10 años para ver una recuperación exitosa y por lo mismo tenemos que pensar qué vamos a hacer con la gente durante 10 años y traer el financiamiento necesario para que esa recuperación suceda”.
El científico destacó que el 80 por ciento de los arrecifes y manglares del Golfo de California están degradados. “Hemos seguido explotando esos arrecifes, los manglares; aunque creíamos que ya se había tenido la tala ilegal, sigue sucediendo y nos damos cuenta de que esa destrucción se conecta con todo lo que también está sucediendo con el cambio climático, que viene a añadir una capa de estrés más importante”.

Por separado, Yanet Castro coincidió en que no puede haber prosperidad marina sin considerar a los pescadores y las comunidades costeras. 

“El mar ya no puede seguir solo explotando como estábamos acostumbrados, muchos de nosotros nacimos en un mar abundante donde las preocupaciones serían diferentes. Hoy es necesario ser más que pescador y tienes que sumarte a esta nueva ola de la sustentabilidad, y eso requiere conocimiento y recurso, que nunca es suficiente cuando hay un montón de problemas que rodean las comunidades”.

La pescadora lamentó que los pocos subsidios del gobierno federal estén enfocados en seguir explotando el mar, a través de apoyos para gasolina o la compra de embarcaciones, sin ningún interés en restauración ecológica; por ello considera positiva la estrategia de 'A toda costa' de poner al centro a las comunidades para restaurar el mar, por lo que manifestó el interés de que su comunidad sea incorporada al plan de Áreas de Prosperidad Marina.

“Hablamos de pesca de subsistencia porque desde hace mucho las cooperativas no tienen garantías de tener que pescar, de comercialización, de los costos que requiere tener una cooperativa activa. Todo ese trabajo de restauración que ha quedado a medias porque se han creado programas siempre para la parte extractiva, subsidios para gasolina, para tener una panga y un motor, pero dónde han estado los subsidios para que siga habiendo que pescar en el mar y que yo pueda tener una vida digna de ahí, no ha habido. Eso es parte de la sustentabilidad y es parte de lo que las organizaciones y las comunidades tenemos que hacer para que realmente haya esas áreas de prosperidad”.

En sentido, llamó a la Fundación Coppel y Fundes considerar a Sinaloa en la implementación de la iniciativa de Áreas de Prosperidad Marina, para que más gente “quiera subirse al barco de la sostenibilidad, de que las comunidades empezaran a ser más prósperas, más igualitarias y que dejáramos de hacer una pesca de subsistencia”.

“Nosotros creemos plenamente que se puede seguir viviendo la pesca, pero hay que hacer un modelo diferente, hay que hacer que esa economía azul realmente se refleje en los bolsillos de las personas para que tengan un motivo por lo cual apoyar a la conservación y al cuidado del medio ambiente”.

Economía azul, la séptima economía más grande del mundo

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que el valor económico anual de la economía azul, es de 2.5 miles de millones de dólares, por lo que “si fuera un país, sería la séptima economía más grande del mundo”, señaló Laura Ripani, representante del BID en México, al señalar que “si no se invierte y se preserva el mar, estamos perdiendo la séptima economía más grande”.

“En el ámbito de la economía azul –que es la economía de conservación del medio ambiente en la parte de océanos–, lo que hace el BID en general en México y otros países de la región y el Caribe es tratar de velar por esta conservación marina, esta prosperidad, pero que apunte no solamente al apoyo a la sociedad, sino también al apoyo a la conservación de la biología marina, y que tratemos de tener de esta manera un sistema sostenible que pueda seguir apoyando a la sociedad”.

Durante el panel, la líder del BID en México consideró que los subsidios son necesarios, pero en una estrategia a largo plazo se deben integrar más componentes que permitan la generación de empleo digno.

“Los subsidios en general se usan para un plan coyuntural de transición, pero tenemos que desapegarnos del concepto y combinar otros instrumentos que tienen que ver con el financiamiento adecuado, crecimiento empresarial, capacitación para el trabajo, asistencia técnica, la inversión paciente que perdure en el tiempo, es difícil obtener para que las comunidades salgan adelante y tengan un cambio real”.

Elfid Torres consideró que los subsidios que vienen de la filantropía son necesarios para generar un verdadero cambio que permita romper la dependencia de las comunidades con los subsidios gubernamentales. El capital catalítico, por ejemplo, es un tipo de inversión financiera, flexible y tolerante al riesgo, cuyo objetivo principal es generar un impacto social o ambiental positivo. Su propósito es catalizar fondos de otros inversores privados que, de otro modo, no participarían por considerar el proyecto demasiado arriesgado o poco rentable.

“Cuando nos referimos a subsidios, se entiende como fondos públicos; mientras sea temporal, es capital catalítico que puede venir de la filantropía, y no solo es deseable, sino que es necesario para probar modelos innovadores como lo que estamos haciendo aquí y que prueben que pueden tener una dinámica económica que rompa el ciclo de este subsidio. Lo desafiante es que hay que hacerlo cuidando las dos variables de la ecuación, creando utilidad, rentabilidad, pero respetando lo social y ecológico ambiental”.

Por su parte, Rocío Abud dijo que muchas de las organizaciones están cambiando su modelo a inversión de impacto, y a capitales que invierten en modelos de negocio en comunidades. 

“Estos capitales que son más pacientes, se necesitan estos capitales filantrópicos, muchas veces está el dinero listo para encontrar inversiones en las regiones, pero a veces no existen ni los vehículos y las regiones no están listas para recibir el dinero bien etiquetado. En ese sentido es importante el capital filantrópico”.

rdr

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Fanny Miranda
  • Fanny Miranda
  • Reportera de MILENIO, fan de la naturaleza y cazadora de atardeceres. Por sus trabajos sobre medio ambiente, ha ganado el Premio Aleman de Periodismo Walter Reuter 2022 (2do lugar) y Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación en 2016, entre otros.
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