Comunidad
  • Entre el rescate y la adopción: el limbo de los animales sin hogar

  • Medio millón de perros y gatos son abandonados cada año; deambulan por las calles capitalinas, pero una vez recatados, el proceso para hallarles hogar es largo y sinuoso.
Alina González Gallardo ha dado refugio, rehabilitación y buscado hogar a más de 800 animales | Diseño: Mauricio Ledesma
Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

M+.- Rescatar a un perro de la calle es apenas el principio del camino. Después vienen la consulta veterinaria, las vacunas, la comida, la rehabilitación, el resguardo y, con suerte, una familia que quiera adoptarlo. Para quienes se dedican a hacerlo, el problema no termina cuando un animal deja de estar en peligro. Apenas comienza el proceso para mantenerlo con vida hasta encontrarle un hogar.

En la Ciudad de México no existe un padrón que permita saber con exactitud cuántos perros y gatos viven actualmente en las calles. El Congreso capitalino reconoce esta falta de registro, aunque estima que alrededor de 500 mil perros y gatos son abandonados cada año.

La cifra ayuda a dimensionar un problema que también rebasa la capacidad de los centros públicos. En julio de 2025, por ejemplo, la alcaldía Cuauhtémoc reconocía que su Centro de Atención Canina y Felina operaba al límite de su capacidad. Un año después, el mismo centro había brindado más de 2 mil 600 atenciones durante 2026 y tenía 12 animales esperando ser adoptados.

En medio de ese sistema también están los rescatistas independientes. MILENIO contactó a Alina González Gallardo para este reportaje. La mujer de 29 años es abogada por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y tiene una maestría en Políticas de Justicia Criminal. En 2021, abrió Rescatalandia, un proyecto dedicado a rescatar, rehabilitar y encontrar hogar a animales, principalmente perros y gatos. Desde entonces, calcula que han pasado por sus manos más de 800 animales.

“Rescatar es un paliativo”, reconoce González Gallardo. Para ella, sacar a un perro de la calle cambia por completo la vida de ese animal, pero no modifica las condiciones que producen el abandono. Por eso también creó (Re)sonar, una organización enfocada en investigación, educación e incidencia política sobre derechos animales.

¿Quién se queda con el perro?

Alina González sostiene que uno de los principales problemas para quienes rescatan animales es el costo. Una persona puede querer ayudar a un perro abandonado, pero una consulta veterinaria, medicamentos, alimento y alojamiento pueden convertir el rescate en un gasto difícil de sostener.

Alina González Gallardo abrió el proyecto Rescatalandia en 2021
Alina González Gallardo abrió el proyecto Rescatalandia en 2021 | Foto: Ariel Ojeda

El Hospital Veterinario de la Ciudad de México, ubicado en Iztapalapa, es una de las alternativas públicas para reducir esa barrera. El centro veterinario recibe entre 80 y 100 animales al día y ofrece consultas gratuitas, mientras que otros procedimientos tienen cuotas de recuperación por debajo de las de clínicas privadas. Desde su creación ha brindado más de 100 mil atenciones médicas.

Pero el hospital no es un refugio. Su función es atender médicamente a los animales, no recogerlos de la calle ni mantenerlos hasta que encuentren una familia. Es aquí donde aparece uno de los problemas menos visibles del rescate: qué sucede después de la consulta.

“Faltan opciones de bajo costo veterinarias para poder atender a los animales que la gente se encuentre”, explica González Gallardo. También considera que hacen falta políticas públicas que incentiven la adopción y el cuidado responsable.
Alina remarca la importancia políticas públicas que incentiven la adopción y el cuidado responsable
Alina remarca la importancia políticas públicas que incentiven la adopción y el cuidado responsable | Foto: Ariel Ojeda

Para quienes mantienen refugios o redes de resguardo, los gastos se acumulan. Alina González cuenta que alimentar a decenas de animales, pagar atención veterinaria y conseguir espacios donde puedan vivir implica un desgaste económico, personal y emocional.

No todos los animales tienen las mismas posibilidades de encontrar una familia. Por ejemplo, los perros grandes, negros, enfermos o con alguna discapacidad suelen tener más dificultades para ser adoptados.

Y adoptar tampoco debería ser cuestión de llegar, escoger un perro y llevárselo. En Rescatalandia, los interesados deben llenar un formulario en el que se pregunta desde cuánto dinero pueden destinar mensualmente al animal hasta cuánto tiempo tienen disponible para sacarlo a pasear o atender sus necesidades. Después viene un contrato y un periodo de prueba antes de concretar la adopción.

La lógica es encontrar una familia que pueda quedarse con el animal, no solamente una persona que quiera llevárselo.

No todos los animales tienen las mismas posibilidades de encontrar una familia
No todos los animales tienen las mismas posibilidades de encontrar una familia | Foto: Ariana Pérez

Rescatar a 'Rescatalandia'

La propia Rescatalandia enfrenta ahora un problema que parece mucho más básico: tener un espacio adecuado para resguardar a los animales.

González Gallardo cuenta que su padre quiso ampliar la casa familiar para poder recibir a más especies. Además de perros y gatos, en Rescatalandia han resguardado gallinas, codornices, palomas y mapaches.

El proyecto se complicó cuando un arquitecto, según relata, les aseguró que los permisos para realizar la ampliación estaban en orden. Después descubrieron que no era así.

En noviembre de 2025, ingresaron la documentación correspondiente para regularizar la obra y poder continuar con la ampliación y cubrir los espacios del techo que habían quedado abiertos. Desde entonces, asegura Alina González, el trámite se ha detenido. Habla de meses sin avances, un expediente que estuvo perdido durante seis meses y distintas explicaciones sobre el funcionamiento de la plataforma.

Mientras tanto, la casa tiene zonas inutilizables por la humedad y el agua que entra cuando llueve. Los animales permanecen en las áreas que están secas y acondicionadas, pero distribuirlos dentro de la casa se ha convertido en parte de la rutina.

“No estamos pidiendo nada fuera de la ley”, asegura González, “simplemente que nos den la licencia que necesitamos y que hemos solicitado”.

El gobierno no es omiso, pero debe acelerar

La Ciudad de México ha comenzado a ampliar su infraestructura pública de atención animal. El gobierno capitalino anunció la construcción de 100 clínicas veterinarias gratuitas en la ciudad y señaló que 30 estarían construidas o programadas entre 2025 y 2026. También ha planteado un nuevo hospital veterinario y un gran albergue para animales.

En realidad, la meta de las 100 clínicas veterinarias del Plan de Bienestar Animal es de más largo plazo: 14 clínicas ya iniciaron su construcción y está programado que 16 inicien obras pronto; se tendrían al menos unas 30 operando al cierre del año. Es decir, para alcanzar las 100 clínicas aún falta. Algo similar ocurre con el segundo hospital veterinario: se prevé su apertura para 2027, así que por ahora, apenas está en planes.

El avance más concreto es el albergue: el 17 de septiembre, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, inauguró el Centro Integral de Bienestar y Convivencia Animal, un albergue público para perros y gatos, el más grande del país.

Pero mientras esas instituciones crecen, buena parte de la respuesta cotidiana al abandono sigue recayendo en los ciudadanos, organizaciones y rescatistas.

CdMx ha comenzado a ampliar su infraestructura pública de atención animal
La CdMx ha comenzado a ampliar su infraestructura pública de atención animal | Foto: Araceli López

Los centros públicos reciben animales abandonados y maltratados. Los hospitales pueden curarlos. Los refugios pueden resguardarlos. Los rescatistas pueden buscarles una familia. Pero si cada año cientos de miles de perros y gatos vuelven a quedar en la calle, el problema se reinventa una y otra vez.

Por eso, para González, la solución no está solamente en rescatar más animales, sino en evitar que tengan que ser rescatados.

Propone campañas permanentes de adopción y tenencia responsable desde las escuelas, además de instituciones veterinarias públicas y de bajo costo, donde las personas puedan atender tanto a sus propios animales como a aquellos que se encuentren en situación vulnerable.

“Rescatar es un paliativo”, repite.

En una ciudad donde no existe siquiera un registro preciso de cuántos animales viven en las calles, quizá el primer problema sea saber exactamente cuántos están esperando que alguien los rescate. Y después, tener dónde ponerlos. 

Fact checking: JRH

MD

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.