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Llaman a revisar a las purificadoras de agua en el Área Metropolitana de Guadalajara

Especialista exhorta a verificar si los negocios donde rellenan garrafones cumplen con los estándares.

En medio de la incertidumbre por la calidad del agua potable en el Área Metropolitana de Guadalajara, el consumo de agua purificada en garrafones se ha convertido en una alternativa cotidiana para miles de hogares. Sin embargo, detrás de cada rellenadora existe un proceso técnico complejo que, de no cumplirse adecuadamente, puede representar riesgos a la salud.


Eduardo Juárez Carrillo, director del Instituto de Limnología y Sustentabilidad del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, de la UdeG, explica que la purificación del agua no es un procedimiento simple, sino una cadena de etapas que deben ejecutarse con precisión, “el proceso de purificación de los garrafones es muy semejante a lo que pasa en el proceso de purificación del agua que viene del Lago de Chapala”.

El agua que llega a estas purificadoras proviene, en la mayoría de los casos, del sistema público, principalmente del SIAPA, cuya fuente puede variar entre el Lago de Chapala, la presa Calderón o pozos profundos. Esta diferencia es clave, ya que el tipo de contaminantes cambia según el origen.

¿Cómo es el proceso de purificación del agua?

Una vez que el agua llega al establecimiento, inicia un proceso de purificación que comienza con una prefiltración, en la que se eliminan partículas suspendidas como arena, óxidos y sedimentos

Posteriormente pasa por filtros de carbón activado, los cuales cumplen una doble función: retirar el cloro residual y mejorar las características organolépticas.

El siguiente paso es la suavización del agua mediante resinas de intercambio iónico. Uno de los procesos más relevantes es la ósmosis inversa, que permite eliminar entre el 95 y 99 por ciento de las sales disueltas y otros contaminantes.

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La demanda de garrafones ha crecido.


Tras ello, se somete a un proceso de postfiltración o pulido, generalmente con carbón activado nuevamente. Luego pasa por un sistema de luz ultravioleta, que elimina microorganismos patógenos. En algunos casos se añade un tratamiento con ozono.

Finalmente, el agua se envasa en garrafones que también deben ser lavados y desinfectados antes de su llenado.

La supervisión recae principalmente en la Secretaría de Salud, que exige análisis periódicos de laboratorio para verificar el cumplimiento de estos estándares. En términos generales, Juárez Carrillo considera que el consumo de agua purificada es una alternativa segura, pero recomienda a los usuarios revisar los establecimientos y solicitar los resultados recientes de análisis de laboratorio

SRN


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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