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  • El Estado de México ya no quiere ataúdes en los panteones ni cremación de cuerpos; plantea entierros naturales en espacios que se conviertan en bosques conservados

  • La iniciativa de Delfina Gómez busca reformar la ley para crear entierros naturales, reducir cremaciones y enfrentar la saturación en valles metropolitanos.
Los restos que son enterrados en los panteones tradicionales pueden provocar daños ambientales. | Tania Contreras

La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, presentó recientemente una iniciativa ante el Congreso local para reformar el Código para la Biodiversidad y la Ley Orgánica Municipal del Estado de México, con el fin de crear la figura de “panteones ecológicos como alternativa a los cementerios tradicionales y así establecer inhumaciones ambientalmente responsables y acotar las cremaciones.

La realidad, explica el documento revisado por MILENIO, es que tanto la inhumación como la cremación generan impactos negativos, al contribuir a la contaminación del suelo y el agua, la emisión de gases de efecto invernadero y el uso excesivo de recursos naturales.

Cuando inicia la descomposición de los restos, afectan al suelo y al agua el barniz de poliuretano de los ataúdes, los productos químicos embalsamadores y otras sustancias que se liberan. De igual forma, la cremación implica la combustión y emisión de gases de efecto invernadero, produciendo principalmente dióxido de carbono y metales como el mercurio.

Con esta propuesta, las autoridades del Estado de México que encabeza Delfina Gómez buscan reducir el impacto ambiental de los servicios funerarios y la saturación de los cementerios que operan en la entidad. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en todo México existen 3 mil 953 panteones, de los cuales 83 por ciento se encuentra en uso, lo que reduce significativamente la disponibilidad de espacios, particularmente en zonas metropolitanas como el Valle de Toluca y el Valle de México.

¿Cómo son los panteones ecológicos?

Básicamente, se trata de zonas arboladas, a manera de áreas de preservación ecológica de los centros de población, destinadas a la inhumación legal de restos humanos mediante acciones ambientalmente responsables, como entierros naturales, nichos verdes y prácticas que contribuyan a la preservación y restauración del suelo con el uso de ataúdes, urnas o sudarios biodegradables.

Se considera plantar árboles, evitar embalsamamientos químicos y favorecer la reincorporación natural del cuerpo a la tierra, de manera que el lugar del entierro se transforme en un hábitat o bosque conservado.

Precursores en el Valle de México: “La muerte que se convierte en renacer”

En el Valle de México, 200 hectáreas de la Sierra de Guadalupe han sido destinadas como un cementerio ecológico, uno de los primeros en el país, a través del cual “el ciclo de la vida se vuelve infinito”. Se trata de un servicio privado que ofrece Jardines del Recuerdo, donde se introducen urnas biodegradables con las cenizas humanas que ayudan a la sustentabilidad del suelo.

Con este proceso, las urnas se desintegran y las cenizas nutren el subsuelo. “Se trata de un proceso circular infinito en el que lo que muere sirve de nacimiento para la repetición de éste. Es así como la muerte se convierte en el renacer”, explica el sitio en su página oficial.

El jardín ecológico cuenta con decenas de árboles plantados como parte de la Sierra de Guadalupe; además, quienes adquieren el servicio tienen la opción de sembrar un árbol como símbolo del renacimiento de su ser querido.

“Las cenizas se depositan, se entierran o se sepultan y, con el paso del tiempo, se integran a la tierra. Al final del día somos composta para el ambiente y vamos reforestando esa área. Usted puede comprar un lote que incluya un arbolito en el centro, y ese ya representa a su familia”, explicó una de las trabajadoras del lugar.

Los lotes pueden adquirirse para cuatro o dos servicios y su precio es similar al de los servicios habituales, alrededor de 34 mil pesos. La funeraria recibe pagos parciales.

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Los ataúdes ralentizan el proceso de descomposición. | Archivo

Saturación de panteones en zonas metropolitanas

Las zonas metropolitanas de los valles de México y de Toluca-Santiago Tianguistenco presentan porcentajes de ocupación mayores a 75 por ciento, de acuerdo con estimaciones del Inegi.

En el documento Recopilación de Información de los Cementerios Públicos en las Zonas Metropolitanas del País 2021, el Inegi señala que la Zona Metropolitana del Valle de México fue la región que más inhumaciones registró en el país durante el periodo de 2019 al primer trimestre de 2021.

Como parte de este documento, se analizaron al menos 74 zonas metropolitanas del país, entre las que destacan las ubicadas en el Estado de México. Respecto al personal adscrito a estos panteones, al cierre de 2020 se reportaron 5 mil 337 personas.

En cuanto a la capacidad instalada hasta diciembre de 2020, en el total de zonas metropolitanas revisadas se contabilizaban 6 millones 409 mil 932 fosas o tumbas; 350 mil 595 criptas; 211 mil 954 gavetas en criptas familiares; un millón 68 mil 640 gavetas individuales; así como 130 mil 412 nichos y 2 mil 516 espacios clasificados como “otro tipo de alojamiento”.

En el Estado de México, la Zona Metropolitana de Santiago Tianguistenco registró una ocupación de 88.5 por ciento; el Valle de México, 75.6 por ciento, y el Valle de Toluca, 47.4 por ciento.

Crematorios y aumento de servicios funerarios

Respecto a los panteones que contaron con servicio de crematorio al cierre de 2020, en el total de zonas metropolitanas se reportaron 30, con 38 hornos para cremación e incineración en funcionamiento. En el Estado de México se contabilizaron 17 de estos espacios, ubicados en la Zona Metropolitana del Valle de México.

En cuanto a cadáveres inhumados, al cierre de 2019 se registraron 154 mil 692, mientras que en 2020 fueron 198 mil 686, lo que representó un incremento de 28.4 por ciento. Para el primer trimestre de 2021 se reportaron 61 mil 657. Cabe señalar que durante este periodo se vivió una de las etapas más complejas de la pandemia de covid-19, con un exceso de mortalidad en todo el país.

Durante este periodo, la Zona Metropolitana del Valle de México fue la región con mayores indicadores. Solo en 2020 contabilizó 50 mil 592 inhumaciones, y en el primer trimestre de 2021, 16 mil 401.

En tanto, la Zona Metropolitana del Valle de Toluca se ubicó en la quinta posición, con 5 mil 628 inhumaciones en 2020 y 3 mil 247 en el primer trimestre de 2021.

Esta misma tendencia se observó en las cremaciones: en el Valle de México se registraron 22 mil 65 en 2020 y 7 mil 381 en el primer trimestre de 2021. En el Valle de Toluca se contabilizaron 625 cremaciones en 2020; para el primer trimestre de 2021 no se detallaron cifras.

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La cremación es un proceso que transforma los restos de una persona en "cenizas." | Archivo

Emisiones y huella ambiental

En la Gaceta de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se señala que solo en la cremación, en la que se queman grandes cantidades de gas, con cada cuerpo se emiten a la atmósfera al menos 400 kilos de dióxido de carbono, en promedio.

Además, para proteger las tumbas se utilizan toneladas de cemento y otros materiales de construcción, así como metales en los ataúdes, lo que también genera un impacto ambiental.

Aunque los estudios sobre el impacto ambiental de las cremaciones e inhumaciones en México son incipientes, se estima que estas prácticas generan distintos efectos, desde la emisión de gases de efecto invernadero hasta el uso de materiales que tardan cientos de años en degradarse.

Por su parte, la inhumación contamina suelos y aguas subterráneas con metales pesados y líquidos de embalsamamiento. Ambas prácticas consumen recursos no renovables: la cremación es más intensiva en el uso de energía y la inhumación en la ocupación de espacios y el desgaste del suelo.

Visión municipal: Impulsar cementerios en armonía con la naturaleza

Fomentar la creación de cementerios ecológicos debe ser una tendencia nacional para favorecer un medioambiente más amigable y revertir efectos negativos en la atmósfera, como el cambio climático, consideró el regidor de Atizapán de Zaragoza, Celso Domínguez Cura, quien incluso en noviembre de 2025 presentó una propuesta para aplicarse en la localidad.

Domínguez señaló que los tiempos apremian para el rescate de un medioambiente sano, por lo que es imprescindible impulsar nuevos modelos de cementerios en armonía con la naturaleza.

Destacó que se deben crear panteones especiales “que no solo sirvan como recipientes biológicos de descomposición”.

Asimismo, indicó que los panteones verdes son una práctica existente en otros países y que podrían implementarse en territorio estatal para una sustentabilidad responsable.

Empresarios funerarios, dispuestos a adaptarse

“Un cambio como el que propone la iniciativa de la gobernadora Delfina Gómez afectaría más a la población en general por los usos y costumbres que enmarcan los servicios funerarios”, señaló el representante de la Unión de Funerarias del Valle de Toluca, Gabino Zarza Sánchez.

No obstante, indicó que los cementerios verdes ya son una realidad en México y citó como ejemplo Bosque Eterno, en la ciudad de Puebla, por lo que, de aprobarse la propuesta, el sector tendría que adaptarse y esperar a que se definan las especificaciones para esta nueva forma de sepultura.

“Se les llama ‘cementerios ecológicos’ porque están en un área arbolada y por lo regular se sepulta a personas cremadas cuyas cenizas se colocan en urnas ecológicas. Pero en general se sepulta a las personas en ataúdes de madera”, explicó.

Usos y costumbres funerarias

Actualmente, los ataúdes son de madera industrializada y utilizan barniz de poliuretano, entre otros materiales porque: 

"Los familiares quieren despedir a su ser amado en un ataúd cómodo, de buena calidad y bien terminado. Está claro que dañan los mantos acuíferos y el subsuelo, aunque ya hay municipios que normativamente no reciben ataúdes metálicos por lo corrosivos que son”, señaló Zarza.

Precisó que muchos ataúdes ecológicos son de cartón u otros materiales que también contienen productos químicos, por lo que, aunque se degradan más rápido, siguen siendo nocivos para el suelo, aunado a que el cuerpo en descomposición genera sustancias contaminantes.

Agregó que evitar el uso de químicos para embalsamar podría representar un foco de infección.

“La gente acostumbra velar a su ser querido hasta dos días, por lo que se requiere embalsamamiento. De lo contrario, podría generarse un foco de infección, especialmente cuando los cuerpos provienen de hospitales o muertes violentas, ya que se descomponen más rápido”.

Falta de espacios, el gran reto

De concretarse la iniciativa, el mayor reto sería para los municipios, especialmente los más grandes, que ya no cuentan con terrenos para nuevos panteones, recalcó Gabino Zarza.

Autorizar panteones no es un proceso rápido; se debe cumplir con mucha normatividad. A veces toma años, por los precios de los terrenos o porque son ejidales o comunales, y hay propietarios privados que no quieren vender”, señaló.

Indicó que, tras la pandemia, la cremación tomó auge por la falta de espacios en panteones públicos. En algunas zonas la inhumación sigue siendo más barata, pero en otras, especialmente en el Valle de México, resulta más costoso cremar.

“En el Valle de Toluca estamos al 50 por ciento en la cultura de la cremación, mientras que en el Valle de México el 90 por ciento de la gente es cremada”, explicó.

Finalmente, reiteró que se trata de una buena iniciativa, aunque advirtió sobre el impacto que podría tener al romper las prácticas sociales ya heredadas. “Hoy en día, la cremación podría ser la mejor alternativa para atender la demanda en los panteones”.

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Los cementerios reflejan la relación entre la vida y la muerte; son considerados sagrados. | Iván Carmona

Industria: Ampliar tecnologías sostenibles

Desde el sector industrial, la Unión Industrial del Estado de México (Unidem), a través de su dirigente Francisco Cuevas, consideró necesario mejorar las condiciones en que operan los panteones municipales mediante tecnologías sostenibles para promover las cremaciones y despresurizar la demanda.

Cuevas afirmó que la iniciativa es un paso importante para la protección del medioambiente y la salud pública de más de 17 millones de mexiquenses.

Planteó que la propuesta podría enriquecerse con mejoras regulatorias homologadas y con la actualización de crematorios municipales en las zonas con mayor demanda. Además, subrayó la necesidad de incluir a iglesias y entes privados, así como campañas de educación y concientización sobre prácticas sostenibles.

Visión cultural: posible choque social

El investigador de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Ricardo Alfredo Romero Aguirre, explicó que el cambio en los procesos de inhumación podría generar un choque cultural, ya que existen ritos con décadas de arraigo entre la población mexiquense.

“La muerte para nosotros significa la trascendencia a otro plano, y para eso existen rituales que ayudan a aceptar el duelo”, explicó.

Añadió que, cuando no se cumplen estos rituales, la población percibe que no se honra ese último compromiso social con el ser querido, lo que puede tener repercusiones culturales y simbólicas.

Indicó que los modos de inhumación en la entidad tienen origen en las culturas mesoamericanas, por lo que será fundamental que las autoridades consideren este componente cultural al impulsar cambios.

“Ha habido transformaciones desde el siglo XX por cuestiones religiosas, pero los ritos arraigados mantienen ese antecedente mesoamericano”, concluyó.
AH
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  • Comunicologa por el CUSXXI y con 16 años de experiencia en medios de comunicación. Desde 2012 colabora en Milenio Estado de México en la sección de Negocios. Ganadora del 9o Premio al Periodismo sobre Innovación Científica y Tecnológica en 2018.
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  • Reportera en MILENIO Estado de México desde 2016, egresada de la Facultad de Humanidades de la UAEMex. Escribo sobre Salud, Desarrollo Agropecuario y Medio Ambiente.
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  • Reportera en MILENIO desde hace cuatro años. En 2013 comencé a ejercer mi carrera como Comunicologa y Periodista. Soy egresada de la Universidad Privada del Estado de México y desde que tengo memoria me apasiona escribir y contar historias.
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