Comprar una botella de alcohol sin revisar algunos detalles podría representar un riesgo para la salud.
Por ello, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Cofepris, emitió un aviso para alertar sobre la comercialización de bebidas alcohólicas adulteradas, falsificadas, contaminadas o alteradas, productos que pueden contener sustancias tóxicas y provocar desde malestares graves hasta la pérdida de la visión o la muerte.
La autoridad explicó que este tipo de bebidas suelen elaborarse mediante prácticas ilegales, como reutilizar botellas originales para rellenarlas con alcohol de baja calidad o sustituir el alcohol etílico por otras sustancias con el objetivo de reducir costos. Debido a ello, recomendó a los consumidores revisar cuidadosamente cada botella antes de adquirirla.
¿Cómo identificar una botella de alcohol adulterada?
Aunque una botella pueda parecer original a simple vista, existen varios detalles que pueden ayudar a detectar si fue manipulada o falsificada.
Antes de comprar cualquier bebida alcohólica, la Cofepris recomienda hacer una inspección visual para verificar que el envase no presente señales de alteración. Entre los principales aspectos que conviene revisar se encuentran:
- Que la etiqueta tenga buena calidad de impresión, sin errores ortográficos ni esté mal adherida.
- Que cuente con marbete y código QR del SAT.
- Que los sellos de seguridad y precintos no presenten roturas, alteraciones o exceso de pegamento.
- Que la tapa no gire con facilidad ni tenga fugas.
- Que la botella no tenga golpes, ralladuras o daños visibles.
La autoridad señala que cualquiera de estas irregularidades puede ser una señal de que el producto fue rellenado o alterado antes de llegar al consumidor.
La etiqueta también puede revelar si una bebida fue alterada
Además del estado físico de la botella, el etiquetado ofrece información importante para comprobar que el producto cumple con la regulación sanitaria.
Antes de comprar una bebida alcohólica, verifica que la etiqueta incluya:
- Nombre del producto.
- País de origen.
- Porcentaje de alcohol.
- Número de lote.
- Nombre y domicilio del fabricante, envasador o importador.
- La leyenda sanitaria obligatoria sobre el consumo de alcohol.
Si alguno de estos datos falta, presenta inconsistencias o luce de mala calidad, la recomendación es evitar adquirir el producto y optar por otra opción.
¿Por qué una bebida adulterada representa un riesgo para la salud?
La Cofepris explicó que algunas bebidas ilegales pueden contener metanol o alcoholes de uso industrial en lugar de alcohol etílico apto para consumo humano. También existen casos en los que las bebidas son rebajadas con agua u otros líquidos o mezcladas con colorantes y saborizantes para imitar marcas comerciales.
Estas prácticas impiden conocer con certeza el contenido de la botella y las condiciones en las que fue elaborada, transportada o almacenada, por lo que consumir estos productos puede representar un riesgo importante para la salud.
Estos son los síntomas que pueden presentarse tras beber alcohol adulterado
Los efectos pueden variar dependiendo del tipo de sustancia utilizada para adulterar la bebida. De acuerdo con la autoridad sanitaria, algunas personas pueden presentar síntomas poco después de consumir estos productos, por lo que es importante prestar atención y buscar atención médica si aparecen. Entre las principales señales de alerta se encuentran:
- Dolor de cabeza intenso.
- Vómitos.
- Dolor abdominal.
- Mareo o vértigo.
- Somnolencia excesiva.
- Sensibilidad a la luz.
- Dificultad para respirar.
- Convulsiones.
La Cofepris advirtió que, en los casos más graves, el consumo de bebidas alcohólicas adulteradas puede provocar pérdida de la visión e incluso la muerte.
Aunque las bebidas adulteradas pueden imitar la apariencia de productos originales, dedicar unos minutos a revisar el estado del envase, la etiqueta y los sellos de seguridad puede ayudar a detectar irregularidades antes de consumirlas.
La Cofepris también recordó que los distribuidores deben contar con la documentación que acredite el origen legal de las bebidas que comercializan, mientras que los consumidores pueden denunciar cualquier producto sospechoso ante la autoridad sanitaria.
JCM