Hay quienes recurren al chocolate cuando buscan un pequeño momento de placer, pero ¿Qué ocurre realmente en el cerebro cuando lo comemos? La respuesta parece estar en una combinación de factores y no en una sola sustancia capaz de provocar felicidad.
Este 2 de septiembre, en el marco del Día Nacional del Cacao y el Chocolate, vale la pena revisar qué ha encontrado la ciencia sobre uno de los alimentos más asociados con el placer y el buen ánimo.
1. El sabor activa el sistema de recompensa
La primera explicación no está necesariamente en una sustancia exclusiva del cacao, sino en cómo está compuesto el chocolate.
La combinación de azúcar y grasa, junto con su aroma, sabor y textura, resulta especialmente agradable para el cerebro. De acuerdo con el National Institute of General Medical Sciences, esta mezcla puede activar los centros cerebrales relacionados con la recompensa.
Por eso, la sensación placentera puede aparecer prácticamente desde las primeras mordidas. El cerebro identifica una experiencia agradable y favorece el deseo de repetirla.
2. El cacao contiene compuestos que pueden influir en el organismo
El chocolate elaborado con cacao contiene cafeína y teobromina, dos sustancias pertenecientes al grupo de las metilxantinas.
La cafeína es conocida por sus efectos sobre el estado de alerta. En estudios realizados con chocolate y cacao, estos compuestos han mostrado actividad sobre algunas funciones relacionadas con el estado de ánimo y la atención.
Sin embargo, la evidencia no permite decir que la teobromina, por sí sola, sea responsable de hacernos sentir felices. Un ensayo clínico publicado en Journal of Clinical Psychopharmacology encontró que la teobromina, en dosis habituales, no produjo cambios consistentes en el estado de ánimo o la vigilancia.
3. Sí hay estudios que relacionan el cacao con un mejor estado de ánimo
Aquí la respuesta se vuelve más interesante.
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Critical Reviews in Food Science and Nutrition analizó nueve estudios sobre productos ricos en cacao. Los investigadores encontraron una mejora a corto plazo en el estado de ánimo, además de cambios favorables en algunos indicadores de ansiedad y síntomas depresivos.
Pero hay una precisión importante: los estudios fueron pocos y, en buena parte, tuvieron una duración corta. Por eso, los autores advierten que estos resultados no pueden extrapolarse para afirmar que consumir cacao durante largos periodos previene o trata la depresión.
4. La “sustancia de la felicidad” del chocolate es un mito
Seguramente has escuchado que el chocolate nos hace sentir bien porque contiene feniletilamina, una sustancia relacionada popularmente con el enamoramiento y la dopamina. La historia, sin embargo, no es tan sencilla.
El National Institute of General Medical Sciences explica que, aunque el chocolate contiene feniletilamina, el organismo la descompone antes de que pueda llegar al cerebro en cantidades suficientes para producir el efecto que suele atribuírsele.
Entonces, ¿por qué el chocolate nos hace sentir tan bien?
La explicación más sólida es una combinación entre la experiencia sensorial, el sistema de recompensa cerebral y los distintos compuestos presentes en el cacao.
La investigación sugiere que puede haber efectos favorables sobre el ánimo, pero estos parecen ser principalmente modestos y de corto plazo.
Así que sí: hay ciencia detrás de ese gusto por el chocolate, pero no existe una única “molécula de la felicidad” escondida en cada cuadrito.
JCM