Ante la negativa del estado de Jalisco al proyecto del acueducto Solís-León, el líder ciudadano Hugo Villalobos, uno de los principales impulsores de El Zapotillo, sostuvo que la obra es viable tanto en lo legal como en lo técnico, y urgió al Gobierno Federal a reforzar la comunicación y transparencia en torno a este plan hídrico.
Villalobos señaló que el diálogo no debe centrarse únicamente en Jalisco, sino ampliarse a todas las entidades que forman parte de la cuenca Lerma-Chapala, ya que se trata de una infraestructura con impacto regional.
“Creo que la Federación debe redoblar sus esfuerzos de comunicación, no sólo con Jalisco, sino también con los demás estados de la cuenca Lerma-Chapala”, afirmó.
En este sentido, subrayó que estados como Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Querétaro y Estado de México deben estar plenamente informados e involucrados en la discusión del proyecto, a fin de evitar desinformación y posibles conflictos.
El también promotor del proyecto explicó que la viabilidad del acueducto no depende únicamente del presupuesto, sino de la solidez técnica que lo respalda dentro del Plan Hídrico Nacional.
“Más que centrarnos en los recursos, vale la pena revisar la fundamentación del Plan Hídrico Nacional. Cuando existe un plan de gobierno sólido y aprobado, los recursos llegan. Este es, sin duda, uno de los proyectos hídricos más importantes del Gobierno Federal y tiene bases reales”, puntualizó.
Villalobos enfatizó que la gestión del agua en zonas con alto estrés hídrico requiere una visión integral que incluya a todos los actores de la cuenca. Esto, dijo, permitiría reducir riesgos legales y sociales que históricamente han frenado proyectos de gran escala.
Además, destacó que el proyecto no sólo contempla el abastecimiento de agua para ciudades, sino también un enfoque ambiental y productivo, que incluye la modernización del campo y el uso eficiente del recurso hídrico.
“Se trata de un modelo que apuesta por la sustentabilidad de la cuenca, la tecnificación del riego y el abastecimiento para el corredor industrial. Eso le da una dimensión ambiental, social y económica al proyecto”, concluyó.