Comunidad
  • Morir sin que nadie se entere: el rostro más cruel del abandono a la vejez en Torreón

  • Diferentes circunstancias de vulnerabilidad y reabren una discusión que especialistas consideran urgente: la normalización del abandono y las distintas formas de violencia que enfrentan los adultos mayores.
Morir sin que nadie se entere: el rostro más cruel del abandono a la vejez en Torreón. (Cortesía)
Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

M+.- Cinco muertes registradas en distintas fechas en Torreón, cuatro de ellas correspondientes a personas mayores de 60 años, exponen diferentes circunstancias de vulnerabilidad y reabren una discusión que especialistas consideran urgente: la normalización del abandono y las distintas formas de violencia que enfrentan los adultos mayores.

Un hombre atropellado mientras intentaba cruzar una calzada, otro que se desplomó en plena vía pública, una mujer que murió a las afueras de un supermercado, un hombre encontrado sin vida varios días después de su fallecimiento y otro que permaneció en condiciones de abandono dentro de una choza forman parte de este recuento.

Cada caso tiene circunstancias particulares y no todos pueden atribuirse directamente al abandono. Sin embargo, al observarlos desde una perspectiva social, surge una preocupación que va más allá de las causas médicas inmediatas: la fragilidad de las redes de apoyo, las condiciones de pobreza y la violencia que enfrentan las personas conforme envejecen.

El sociólogo Luis Fernando Álvarez Zavala, investigador y docente de la Universidad Iberoamericana, campus Torreón, lo define de manera contundente: 

“El problema de las violencias hacia el adulto mayor es estructural. No lo podemos limitar a la esfera institucional o familiar; es una complejidad en la que estamos involucrados todas y todos”.

En entrevista con MILENIO, el especialista explicó que la tendencia demográfica muestra un envejecimiento paulatino de la población. Cada vez hay menos niños y jóvenes en proporción con otros grupos de edad, mientras que los adultos de hoy avanzan progresivamente hacia la vejez, una transformación que plantea nuevos desafíos sociales, familiares e institucionales.

Cinco muertes, distintas circunstancias y una misma preocupación

El 4 de enero, Francisco, de 76 años, intentaba cruzar la calzada Saltillo 400, en el sur de Torreón, cuando fue impactado por una motocicleta que circulaba a gran velocidad.

La fuerza del choque lo proyectó varios metros y le provocó una fractura expuesta en la pierna derecha, lesiones en un brazo y un traumatismo severo. La gravedad de las heridas le costó la vida al día siguiente, mientras recibía atención médica en la Clínica 16 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Adulto mayor es arrollado por motocicleta en Torreón
Adulto mayor es arrollado por motocicleta. | Foto: Eunice Muñoz

El lunes 19 de octubre se registraron otros tres fallecimientos.

El primero ocurrió en plena vía pública, cuando Víctor, de 69 años, manifestó sentir un dolor en el pecho y posteriormente se desvaneció en la colonia Martínez Adame.

El segundo caso se registró al mediodía, cuando una mujer de 56 años perdió la vida a las afueras de un supermercado ubicado en el centro de Torreón.

Las autoridades investigan si el fallecimiento ocurrió por causas naturales. Su esposo la identificó como María Guadalupe y señaló que desconocía si padecía alguna enfermedad previa.

La mujer fue identificada por su esposo quien se encontraba con ella al momento de los hechos.
Los hechos sucierdon en el Centro de Torreón. | Foto: Milenio Policía

El tercer deceso fue el de José Tomás González, de 63 años, cuyo cuerpo fue localizado dentro de su domicilio, en la colonia Quintas del Nazas.

Las autoridades determinaron preliminarmente que no presentaba huellas de violencia, por lo que se presume que falleció por causas naturales. Sin embargo, llevaba varios días muerto cuando fue encontrado, en circunstancias que apuntan a una situación de soledad y abandono.

El martes 20 de octubre se confirmó el fallecimiento de don Juan, de 62 años, después de permanecer una semana bajo atención médica intensiva, tras haber sido rescatado en condiciones de abandono dentro de una choza de la colonia Latinoamericano.

Su estado de salud era crítico y no logró superar las severas complicaciones que lo aquejaban. No obstante, sus últimos días estuvieron marcados por los cuidados del personal médico y el acompañamiento de personas que se sumaron para brindarle auxilio y procurar que no enfrentara sus momentos finales en el olvido.

Son cinco historias que, más allá de las causas inmediatas de los fallecimientos, ya sea por enfermedad, complicaciones de salud o accidentes, permiten observar distintas condiciones de vulnerabilidad en una ciudad cuya población envejece y donde no todas las personas cuentan con redes de apoyo sólidas.

Envejecimiento y pobreza: la vulnerabilidad acumulada

El sociólogo Luis Fernando Álvarez Zavala aporta datos que permiten dimensionar el fenómeno.

De acuerdo con el Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2023, de la Secretaría de Bienestar, en Coahuila se contabilizan 250 mil 973 personas de 65 años o más en condiciones de pobreza, marginación o rezago social.

En Torreón, la cifra asciende a 61 mil 694 adultos mayores en esas condiciones, según los datos citados por el especialista.

Sociólogo Luis Fernando Álvarez Zavala.
Sociólogo Luis Fernando Álvarez Zavala. (Cortesía)

Además, las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que la proporción de población de 65 años o más en Coahuila pasó de 6.3 por ciento en 2010 a 7.4 por ciento en 2020, una tendencia de envejecimiento demográfico que se prevé continúe durante la próxima década.

“Dentro de los adultos mayores, el sector más vulnerable es el que presenta carencias sociales: falta de acceso a servicios médicos, a servicios básicos o a redes de apoyo. Eso los expone mucho más que a otros sectores”.

Álvarez Zavala enfatiza que el envejecimiento no ocurre de la misma manera para todas las personas. Las condiciones económicas, el género, la edad y el acceso a servicios determinan diferentes niveles de exposición a la violencia y al abandono.

“No es lo mismo la violencia que sufre un adulto mayor hombre que una mujer. Tampoco es igual la que vive alguien de 60 o 65 años a la que enfrenta una persona de 80 o 90”.

El abandono, una violencia que también se ejerce en silencio

Entre las distintas formas de violencia que enfrentan los adultos mayores —física, psicológica, económica, sexual e institucional—, el abandono destaca como una de las manifestaciones más recurrentes en la región, de acuerdo con el especialista.

Álvarez Zavala recordó el caso de un adulto mayor que vivía en una tapia del ejido El Águila, aquejado por múltiples enfermedades y sin autonomía para realizar sus actividades cotidianas.

Ante la falta de apoyo, los vecinos se encargaban de llevarle alimentos y, cuando falleció, fueron ellos mismos quienes reunieron dinero para cubrir los gastos funerarios.

“Murió en total abandono”.

El sociólogo explicó que el abandono no siempre se manifiesta mediante una separación física o la ausencia absoluta de familiares. En muchas ocasiones aparece a través de omisiones cotidianas que terminan afectando la salud, la seguridad y la dignidad de las personas.

No acompañarlas a sus consultas médicas, ignorar síntomas de enfermedad, descuidar la administración de sus medicamentos o tomar decisiones sin respetar su voluntad son algunas de estas formas de violencia.

“Muchas violencias se generan dentro del núcleo familiar. Pero también existe la violencia institucional; si no sabemos qué es la violencia y no la visibilizamos, se seguirá normalizando”.

La mirada médica: el edadismo y las enfermedades que se confunden con la vejez

Desde la práctica clínica, la geriatra Lucía del Mar, médica egresada de la Universidad Autónoma de Durango (UAD) y especialista en geriatría y gerontología por la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, coincide en que se trata de un problema estructural.

“La geriatría no solamente trata la enfermedad; abarca el seguimiento, la rehabilitación y la reinserción social del adulto mayor. Nuestro objetivo es mejorar su calidad de vida y preservarla el mayor tiempo posible”.

La especialista advirtió que uno de los principales problemas en la atención de los adultos mayores es la normalización de síntomas que pueden advertir la presencia de enfermedades y que, con frecuencia, son interpretados como consecuencias inevitables del envejecimiento.

“Los olvidos, la tristeza, las caídas o la pérdida de peso se atribuyen injustamente a la edad, cuando en realidad pueden ser señales de padecimientos que sí tienen tratamiento”.

Geriatra Lucía del Mar, médica egresada de la UAD.
Geriatra Lucía del Mar, médica egresada de la UAD. (Cortesía)

Otro de los fenómenos que más preocupan a la geriatra es el edadismo, término utilizado para referirse a la discriminación por motivos de edad, que puede manifestarse en el trato familiar, social y médico.

“Infantilizar al adulto mayor es una forma de maltrato. Muchos pacientes no quieren que les hablen como a niños, pues esto repercute directamente en su dignidad y en su salud emocional”.

Lucía del Mar puntualizó que enfermedades como la hipertensión, la diabetes y la osteoporosis son frecuentes durante la vejez.

A ellas se suman condiciones asociadas con el envejecimiento, entre ellas los llamados síndromes geriátricos, como el deterioro cognitivo y la fragilidad, además de la sarcopenia, las demencias y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer.

La detección oportuna de estas condiciones resulta fundamental para evitar complicaciones, preservar la autonomía y mejorar la calidad de vida de las personas.

Sin embargo, la especialista señaló que muchos pacientes llegan a los servicios de salud cuando sus padecimientos ya presentan un deterioro considerable.

“Muchos adultos mayores llegan a consulta con enfermedades muy avanzadas porque no se detectaron a tiempo o porque carecieron de un acompañamiento familiar adecuado”, lamentó.

Decisiones arrebatadas: cuando envejecer significa perder la voz

Tanto el sociólogo como la geriatra coinciden en un aspecto fundamental: ignorar o pasar por encima de la voluntad de una persona adulta mayor constituye una forma de violencia.

Álvarez Zavala explicó que, en el caso de los hombres, estas conductas se manifiestan con frecuencia mediante el despojo de bienes o la toma de decisiones económicas y patrimoniales sin su consentimiento.

En las mujeres, señaló, se presenta con mayor fuerza la violencia institucional, particularmente en el sector salud, donde sus necesidades y decisiones pueden ser minimizadas debido a su edad.

“Cuando no se utiliza un lenguaje sencillo o cuando se asume que no entienden debido a su edad, se ejerce violencia emocional y psicológica”.

El investigador advirtió que estas prácticas también pueden presentarse dentro de las familias, incluso cuando existen recursos económicos suficientes para garantizar el cuidado de las personas mayores.

En algunos casos, explicó, los familiares deciden ingresarlas en instituciones de asistencia o residencias de cuidado sin consultarles ni tomar en cuenta sus preferencias.

"En Torreón hay cada vez más casas de cuidado; no considerar la voluntad del adulto mayor en estas situaciones también es violencia".

De esta manera, el abandono no se limita a dejar a una persona sin atención o sin recursos. También puede manifestarse cuando se le priva de su capacidad de decisión y se le excluye de asuntos relacionados con su propia vida.

¿Qué falta para enfrentar el abandono de los adultos mayores?

Para Luis Fernando Álvarez Zavala, resulta indispensable diseñar políticas públicas integrales que trasciendan los esquemas meramente asistencialistas y atiendan las distintas dimensiones de la violencia contra los adultos mayores.

Aunque reconoce que las pensiones representan un avance en materia de protección social, considera necesario revisar cómo se administran esos recursos y, particularmente, si las personas beneficiarias conservan la autonomía para decidir sobre el uso de su dinero.

El especialista también propone fortalecer los vínculos intergeneracionales mediante espacios de convivencia en los que jóvenes y adultos mayores puedan intercambiar conocimientos, experiencias y perspectivas sobre la vida.

Geriatra Lucía del Mar, médica egresada de la UAD.
Geriatra Lucía del Mar, médica egresada de la UAD. (Cortesía)

Como ejemplo, mencionó un taller que implementó con estudiantes de la Universidad Iberoamericana, campus Torreón, cuyo objetivo fue promover la sensibilización respecto de las distintas formas de violencia que enfrentan las personas durante la vejez.

"Esto se puede replicar; está dirigido a personas adultas mayores, familiares, cuidadores e instituciones. Se convierte en un espacio de sensibilización para identificar, nombrar y visibilizar las violencias emocionales, familiares e institucionales que afectan la dignidad en la vejez, promoviendo un trato respetuoso".

Por su parte, la geriatra Lucía del Mar insistió en la importancia de la prevención, la detección oportuna de enfermedades y la educación de las familias para garantizar una atención adecuada.

“La dignidad siempre debe ir por delante. El acompañamiento es fundamental, pero siempre respetando su autonomía”.

Ambos especialistas coinciden en que la atención de los adultos mayores no debe limitarse al tratamiento de sus enfermedades o al otorgamiento de apoyos económicos, sino incorporar mecanismos que garanticen su participación en las decisiones que afectan su vida, el respeto a sus derechos y el fortalecimiento de sus redes familiares y comunitarias.

Más que cifras, historias de soledad y vulnerabilidad

Los cinco fallecimientos documentados en distintas fechas no son simples estadísticas. Detrás de cada caso hay nombres e historias marcadas por accidentes, enfermedades, complicaciones médicas y, en algunos de ellos, circunstancias de soledad o abandono.

Son acontecimientos que también ponen sobre la mesa las condiciones en las que una parte de la población enfrenta el envejecimiento y las dificultades para recibir atención, acompañamiento y cuidados cuando la salud y la autonomía comienzan a deteriorarse.

Cinco muertes registradas en distintas fechas en Torreón, cuatro de ellas correspondientes a personas mayores de 60 años.
Cinco muertes registradas en distintas fechas en Torreón, cuatro de ellas correspondientes a personas mayores de 60 años. (Cortesía)

Torreón envejece y, con ello, crece el desafío de construir una ciudad que no solo responda ante las emergencias médicas, sino que también reconozca la dignidad, la autonomía y el valor social de sus adultos mayores.

Porque el problema no termina con una ambulancia, una cama de hospital o una sepultura. También está en quienes pasan sus últimos días sin compañía, en quienes pierden la posibilidad de decidir sobre su propia vida y en quienes, aun teniendo familia, enfrentan la vejez en silencio.


cale

Google news logo
Síguenos en
Alejandro Castañeda Alvarado
  • Alejandro Castañeda Alvarado
  • Reportero de a pie; egresado de Ciencias de la Comunicación de la FCPyS -UAdeC. Criado entre La Laguna y Zacatecas; hincha de Santos, músico frustrado y contador de historias desde la trinchera del periodismo.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.