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'Una batalla tras otra' vuelve popular a una carretera en medio del desierto; ésta es la razón

El llamado 'Río de colinas', en el sur de California, capturó a Paul Thomas Anderson, quien decidió que sería el escenario perfecto para la secuencia final de su película.

A días de que se lleven a cabo los Premios Oscar 2026, comienzan a surgir historias relacionadas con las películas nominadas que resultan maravillosas. Por ejemplo, la de la carretera que aparece en Una batalla tras otra, que cautivó a todo el equipo detrás de la cinta.

Principalmente a Paul Thomas Anderson, el director, y a su responsable de locaciones, quienes visitaban exteriores en el desierto cuando se toparon con una singular vialidad que, con subidas y bajadas, avanza como una 'serpiente de asfalto'.

La carretera que sorprende en Una batalla tras otra

El llamado 'Río de colinas', en el sur de California, capturó a Anderson, quien decidió que sería el escenario perfecto para la secuencia final de su película, en la que sus personajes juegan al gato y al ratón, contó Michael Glaser, su responsable de locaciones.

Una batalla tras otra, que compite por 13 Premios de la Academia, incluyendo el de mejor película, sigue a Bob Ferguson (Leonardo DiCaprio), un ex revolucionario que, desconectado del mundo, intenta criar a su hija adolescente (Chase Infiniti) cuando el pasado regresa en la piel del enajenado coronel Lockjaw (Sean Penn) a exigir cuentas.

La secuencia final sitúa a Bob en una búsqueda desesperada por su hija Willa, quien a la vez huye frenéticamente de Lockjaw y sus socios.

Glaser, quien volvió a recorrer el trecho de la carretera 78 de Imperial County donde se desarrolla parte de esta persecución, atribuyó el magnetismo a la dramática disposición de la carretera.

"No puedes ver lo que está en el otro lado, las cosas aparecen y luego desaparecen, y luego aparecen de nuevo", dijo. "Son los personajes atrayéndose unos a otros a través de algo".

Borrego Springs, llamado La depresión de Texas. En otros puntos de la región también se rodaron escenas marcantes, como el enfrentamiento final de Willa y el volcamiento del coronel Lockjaw.

"Es el tipo de cosas que filmas en varios días", dijo Andy Jurgensen, el editor de la cinta, también nominado al Óscar.
"Paul tenía una lista de tomas. Realmente tenía un guión gráfico, básicamente teníamos ideas de cuáles iban a ser todas las piezas", agregó. "Y luego fue simplemente como, bueno, vamos a armarlo".

Locaciones de películas que se vuelven históricas 

Las locaciones puede ser decisivas para una escena, y en algunos casos han ganado vida propia fuera de la pantalla, como las escaleras en Filadelfia de Rocky, que se volvieron un lugar de peregrinaje para miles de fans.

"A menudo pienso en las locaciones como un personaje subconsciente de la película", dijo Glaser, de 44 años. "Crean el estado de ánimo, una paleta, un sentimiento de los personajes, de los lugares en los que viven".

Los responsables de locaciones son los primeros en sumarse a un proyecto y los últimos en irse, sin contar posproducción, comentó.

Para Una batalla tras otra, Glaser mapeó California de norte a sur, presentando cerca de 200 locaciones.

"Comenzamos en Eureka, donde todo es verde, frondoso y exuberante, y bajamos al centro de California, donde es un poco más como viñedos y robles, y no tan vede", dijo. "Y luego te encuentras en la desolación árida del desierto, mientras los personajes concluyen su historia final".

Antes de recibir el guion, Glaser comenzó a "buscar cosas de forma orgánica", y abordó el trabajo como si se tratase de seguir las ramas de un árbol.

Algunas ramas morían, y otras, como el desierto, se extendían, lo que le fue dando cuerpo al tercer acto de la cinta.

Su desolación lo volvió una opción evidente para la trama: "No hay nadie aquí que te cuide, que te ayude, ni que te detenga. Estás a tu propia suerte", opinó Glaser.

Los desafíos para rodar la cinta nominada al Oscar

Mirando en retrospectiva, Glaser dijo que Una batalla tras otra, que cuenta con una explosiva secuencia de apertura filmada en la frontera con México, enfrentó algunos desafíos logísticos.

¿El más difícil? El espacio que sirve de sede para el supremacista Club de los Aventureros de Navidad.

"No pudimos encontrar nada que encajara, o no pudimos acceder a los lugares donde existen ese tipo de grupos", dijo Glaser, por lo que el escenario tuvo que ser construido.

Una de las favoritas en la gala

Una batalla tras otra llega a la gala de los Oscar como una de las favoritas a coronarse como la mejor película del año, tras una exitosa temporada de premios.

Podría además darle el primer Oscar a Paul Thomas Anderson, quien, con esta edición, suma 14 nominaciones en su carrera, con trabajos de guion, dirección y producción.

Para Glaser, cuyo trabajo no se encaja en ninguna de las categorías de la mayor fiesta de Hollywood, este reconocimiento es compartido.

"El ADN de todos está en la película", comentó. "No la dirigimos, no estamos en frente de la cámara. Pero, sabes, hay un pedacito de nosotros en ella".

hc

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