El mundo swinger aún está rodeado de un sinfín de mitos y Pedro y Katerina son conscientes de ello: desde tacharlos de “vulgares” o “promiscuos”, hasta quienes creen que “quieren ligarse a todos” o que aprovechan para “coger en el trabajo”.
La pareja, identificada como Love Cats, lleva siete años en el ambiente swinger, una práctica sexual alternativa que consta del intercambio de parejas y la cual, para Pedro y Katerina, ha significado mucho más que sólo tener relaciones sexuales con otra persona de manera consentida.
“No es un lugar sin reglas o de personas enfermas o depravadas”, dijo Pedro en entrevista con MILENIO.
1. Te obliga a mejorar como pareja
Contrario a lo que se pensaría, el pilar de las relaciones swinger no es el intercambio sexual per se, sino la comunicación y el consentimiento. Especialmente, cuando la pareja decide aperturarse por primera vez a este mundo.
En el caso de Lovecats, no sólo les permitió generar más habilidades de comunicación, de observación y de empatía, también los obligó a poner sobre la mesa temas que pocas relaciones cuestionan, tales como “¿Qué es lo que nos hace una pareja?”, “¿Qué nos gusta?” o “¿Cómo podríamos llevar nuestra relación a otro nivel?”.
“Son cosas desde el cómo me gusta que me besen o me toquen, hasta cosas más profundas como el desapego o los celos que en el ‘mundo vainilla’ ya dan por hecho”, explicó Pedro. “Hay muchas personas que lo único que diferencia su pareja de otras relaciones es el tener sexo. Entonces aquí eso se tira porque él no es nada más mi pareja sexual. Y el hecho de tener sexo con él o con otras personas no es lo que me hace elegirlo como compañero de vida, sino un montón de cosas más”, agregó Katerina por su parte.
El dato¿Qué es el mundo vainilla?
En el glosario ‘swinger’, el término “mundo vainilla” se utiliza para referirse a las prácticas convencionales, tradicionales o comunes de las relaciones de pareja. En ese sentido, el “sexo vainilla” no incluye prácticas alternativa como BDSM, uso de juguetes, prácticas swinger, etcétera.
2. Cualquiera puede ser swinger
Tal y como el popular refrán refiere, “en gustos se rompen géneros”; y el mundo swinger no es la excepción.
En estos ambientes convergen diferentes tipos de fantasías, ambientes socioeconómicos, percepciones, gustos y hasta cuerpos; volviéndolo una alternativa ideal para casi cualquier persona.
“Al inicio mi principal miedo era llegar y decir: ‘No. Aquí hay mucho guapo y tú estás bien feo. No vas a compaginar con nosotros’”, confesó Pedro. “Pero nos dimos cuenta que no existe un modelo en específico: existen personas que tienen fantasías y que quieren experimentar con esas fantasías. No precisamente buscan un estereotipo corporal, porque eso aquí pasa de largo”.
3. Las fiestas swinger no son una orgía
Entre risas, Katerina también recuerda otro mito, relacionado a esta idea, que ha escuchado frecuentemente: “El mundo swinger es un ambiente para que, como mujer, te padroteen (...) o para que te lleven de ofrenda”. Por su parte, Pedro afirma haber conocido a personas quienes creen que también hay consumo desmedido de alcohol o drogas. No obstante, afirma la pareja, esos pensamientos son tabús.
Al ser un ambiente sentado en la comunicación y el consentimiento, las fiestas o reuniones suelen ser encuentros moderados, donde la más mínima falta de respeto es rechazada e incluso —hablando de lugares como antros o salones de eventos—sancionada. De ahí que sustancias como las bebidas alcohólicas u otro tipo de psicoactivos suelen estar regulados o prohibidos, pues su consumo puede ser un obstáculo para tener el pleno consentimiento.
“Obviamente hay excepciones, pero normalmente la gente que está en el ambiente conoce muy bien las reglas y el concepto. Entonces son muy conscientes de que si alguien te dice que ‘no’, es ‘no’. No cuestionas ni estás insistiendo”, compartió Pedro.
De ahí que la pareja insistió en desprenderse de esa idea errónea que señala a la práctica swinger como la entrada a un mundo sin reglas o de personas enfermas y depravadas. Más aún en la actualidad donde, gracias a las redes sociales y el mundo digital, se ha demostrado que las y los afines al intercambio de parejas son “personas bastante normalitas”.
ASG