La escena se repite en el consultorio del urólogo Salomón Lupa, en el Centro Médico ABC. Un hombre, casi siempre joven –menor de 35 años–, escucha la palabra cáncer y la conversación se reduce a una sola pregunta: “Doctor, ¿voy a vivir o me voy a morir?”.
El médico Lupa conoce bien ese momento. “Cuando tú oyes cáncer, casi lo sientes como que ya te vas”, dice. Pero en este caso tiene una respuesta poco común en oncología: detectado a tiempo “se puede curar total y absolutamente”.
De acuerdo con la fundación Testicular Cancer Foundation, esta enfermedad afecta con mayor frecuencia a hombres jóvenes y de mediana edad, normalmente entre los 15 y los 44 años, “muchos de los cuales se sienten por lo demás sanos. En 2026, el reto ya no es sólo médico. Es cultural, educativo y conductual”, según refiere la organización.
¿Es común y tratable el cáncer de testículo?
En México esta enfermedad ocupa el lugar 18 entre todos los tipos de cáncer; solamente en 2024 se registraron 2 mil 588 casos nuevos, pero la cifra sigue una tendencia, pues las estadísticas de GLOBOCAN, de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, refieren que al menos 8 mil 700 hombres en el país viven con un diagnóstico.
En 2026, los tratamientos del cáncer testicular se encuentran entre los mejores en oncología, pues las tasas de supervivencia a cinco años de haberse detectado se mantienen por encima del 95 por ciento, y cuando se trata a tiempo, se acerca al 99 por ciento, de acuerdo con Testicular Cancer Foundation.
Las fases del cáncer en testículos
Etapa 0: Hay células anormales sólo dentro de los conductos donde se forman los espermatozoides.Etapa I: El tumor creció dentro del testículo o hacia estructuras vecinas, pero no llegó a los ganglios.
Etapa II. El cáncer llegó a ganglios linfáticos cercanos, en el abdomen.
Etapa III. El cáncer se extendió a ganglios lejanos, a los pulmones o a otros órganos.
A pesar de las altas tasas de supervivencia, muchos hombres siguen posponiendo la búsqueda de atención médica, así lo observa el especialista Lupa desde el consultorio. La vergüenza, la desinformación y la creencia de que probablemente no sea nada siguen costando tiempo y, en ocasiones, la vida de muchas personas.
“Lo ideal es agarrarlo cuando el cáncer está contenido en el órgano”, dice Lupa. Si ya hay ganglios positivos o metástasis, “no es nada más ir a quitar el testículo” vienen otra cirugía, más angustia y más costos.
¿Cómo es el tratamiento contra el cáncer de testículo?
Cuando un hombre llega con una masa en el testículo, el urólogo la palpa y la confirma con un ultrasonido. Antes de cualquier tratamiento, el paciente se hace un análisis de sangre para medir los marcadores tumorales: alfafetoproteína, gonadotropina coriónica y deshidrogenasa láctica, tres sustancias que orientan el pronóstico y sirven para vigilar que el cáncer no regrese.
Lo que sigue suele sorprender a los pacientes, pues en este cáncer no se hace biopsia, es decir, no se extrae una pequeña parte del tejido. En su lugar, se retira el testículo completo mediante una incisión en la ingle y se envía a patología, que entrega resultados en cinco a siete días hábiles.
“Algunos pacientes sólo necesitan vigilancia activa, con tomografías y análisis periódicos; otros reciben quimioterapia, radioterapia o ambas”, señala Lupa.
Tras la cirugía se puede colocar una prótesis de silicón, aunque su función es estética no es un asunto menor, pues el médico señala que “tiene una función desde el punto de vista psicológico, emocional del paciente, de cuando lo vea una pareja o él mismo. Quizá no es una mutilación tan fuerte como lo es una glándula mamaria, pero al fin y al cabo estás quitando un órgano”.
sALUD EN NÚMEROS¿Cuánto dinero se gasta en estudios y recuperación de cáncer en testículo?
Estudios para marcadores tumorales: de 3 mil a 12 mil pesos.Ultrasonido (ecografía): de 10 a 15 mil pesos.
Quimioterapias y radioterapias: de 4 mil a 10 mil pesos por sesión individual.
Implante testicular: al menos 10 mil pesos, hasta 30 mil, únicamente por la prótesis.
*Los costos de consulta, traslados y medicamentos varían dependiendo del avance de la enfermedad, los hábitos de recuperación del paciente y las clínicas donde se hagan los tratamientos.
Cáncer no es sinónimo de fatalidad
La mayor preocupación de los pacientes en edad reproductiva es la fertilidad, explica el médico Lupa, pero si el otro testículo está sano, no hay de qué preocuparse. “El que se queda tiene la capacidad y la habilidad total y absoluta de complementar la falta del otro”, añade.
Una de las soluciones que propone el especialista desde el consultorio es recurrir a un banco de semen, ya que la quimioterapia y la radioterapia pueden dañar la producción de esperma y esta opción es “una especie de garantía para cuando tú quieras procrear”.
El tratamiento tampoco termina en el quirófano, pues aun después de la cirugía los marcadores tumorales deben volver a niveles normales, y el paciente tiene que seguir en revisión.
“Si a partir de un año, dos, tres o cinco años uno de estos marcadores se está elevando, ese es el momento de volver a actuar”, advierte Lupa. Por eso insiste en que el paciente, su pareja y su familia tengan acompañamiento del psicólogo, oncólogo o del propio médico.
El camino de recuperación no es sencillo, pero la respuesta a la pregunta con la que llegan casi todos a su consultorio depende, sobre todo, del momento en que se detecte. “Es de los pocos cánceres en los que tenemos prácticamente una curación de entre el 90 y el 95 por ciento si lo detectamos de manera oportuna. El no hacerlo es una lástima”, puntualiza el médico.
DSH