El nopal es una de las hortalizas más representativas de México, pero también una de las más subvaloradas en la dieta cotidiana, pues más allá de su consumo tradicional en temporadas como la Semana Santa, esta planta cumple un papel importante en la seguridad alimentaria, la nutrición, la producción agropecuaria y el desarrollo de regiones áridas y semiáridas del país.
A pesar de la versatilidad del nopal, el consumo per cápita anual en México se mantiene bajo, con cifras que oscilan entre 2.5 y 3 kilogramos por persona, lo que refleja un amplio margen para su promoción y aprovechamiento, se explicó a MILENIO.
Juan Manuel Nava, profesor e investigador del Departamento de Horticultura de la Universidad Autónoma Agraria “Antonio Narro” (UAAAN), Unidad Torreón, manifiesta que el nopal tiene una doble importancia: por un lado, como alimento para consumo humano y, por otro, como forraje para el ganado, especialmente en zonas con escasez de agua.
En la región de La Laguna, el nopal tiene una relevancia productiva importante, aunque poco visible, pues de esta zona salen alrededor de siete tráileres semanales de nopal fresco con destino principalmente a las Baja Californias y a cadenas comerciales internacionales.
Las principales áreas de producción en La Laguna se ubican en comunidades como Monterreycillo y Villa Juárez.
No obstante, La Laguna no figura de manera destacada en el mapa nacional de productores, el cual está encabezado por regiones como Milpa Alta, en la Ciudad de México, y el estado de Sinaloa, que concentran gran parte de la producción destinada a los grandes centros de abasto.
En cuanto a la producción de tuna, manifiesta que se concentra principalmente en los estados de Zacatecas y San Luis Potosí, reconocidos por la diversidad y calidad de este fruto.
Beneficios nutrimentales
El nopal forrajero se utiliza principalmente para la alimentación de ganado bovino y caprino en regiones como el norte de Zacatecas y Coahuila.
Una de las variedades más empleadas, señala, es el criollo, al cual se le queman las espinas para que los animales puedan consumirlo directamente, aunque existen también otras variedades con menor cantidad de espinas que pueden ser ingeridas sin procesamiento previo.
Desde el punto de vista nutrimental, el nopal forrajero aporta fibra, algo de proteína y, sobre todo, una gran cantidad de agua, característica que lo convierte en un recurso estratégico en zonas áridas; sin embargo, su alto contenido hídrico obliga a combinarlo con otros alimentos como rastrojos, avena o alfalfa para evitar problemas digestivos en el ganado.
“Tiene contenido de proteína y fibra, pero también mucha agua, lo que provoca que el ganado se inflame; por eso se tiene que combinar con otro alimento, sobre todo rastrojos, avenas y alfalfas”.
En el caso del consumo humano, manifiesta que existen numerosas variedades de nopal que se diferencian por la forma y tamaño de la penca, así como por la cantidad de espinas; sin embargo, estas diferencias son principalmente agronómicas, ya que nutrimentalmente mantienen características muy similares.
El nopal es una hortaliza rica en fibra, minerales y compuestos funcionales; entre ellos destaca la nopalina, sustancia que contribuye a recubrir la flora intestinal, mejora el tránsito digestivo y ayuda en la prevención de enfermedades gastrointestinales, incluidos algunos tipos de cáncer estomacal.
“También se utiliza en la industria alimentaria; hoy podemos encontrar tortillas a base de nopal, yogur, cremas y galletas elaboradas con este producto. Se puede consumir deshidratado, en polvo, natural o incluso como botana”.
Producción y consumo, un reto cultural
El investigador considera que el principal obstáculo para un mayor aprovechamiento del nopal no es técnico ni productivo, sino cultural, pues a pesar de ser una planta de fácil cultivo, con bajos requerimientos de agua y mantenimiento, su consumo sigue estando limitado por hábitos alimenticios y percepciones culturales.
Incluso en comunidades rurales, donde sería sencillo tener una planta de nopal en el hogar, su aprovechamiento es reducido, a pesar de su potencial como alimento accesible, nutritivo y sostenible.
“En los ejidos no es tanto el consumo, a pesar de que sería más fácil encontrarlo; la gente no lo considera o no aprovecha esa oportunidad de poder tener una planta en casa y consumirla, no está en la cultura de la gente”.
En la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN), el nopal forma parte de proyectos de desarrollo comunitario y huertos familiares que buscan no solo combatir el hambre, sino mejorar la calidad nutrimental de la dieta.
Estos programas, manifiesta, se implementan en ejidos del Cañón de Jimulco, Matamoros y San Pedro, donde la aceptación por parte de la población ha sido positiva.
“Esta hortaliza es muy benévola, tiene muy bajos requerimientos hídricos y eso es muy importante, porque no necesita mucha agua, sobre todo aquí en la región lagunera, donde no tenemos agua”.
De igual manera, se impulsa la diversificación de sus presentaciones, promoviendo el consumo del nopal no solo en fresco, sino también deshidratado, molido, encurtido o como botana, lo que representa una alternativa de valor agregado para productores locales.
Una hortaliza estratégica
Con múltiples variedades, bajo consumo de agua y amplios beneficios nutrimentales, el nopal se perfila como una hortaliza estratégica frente a los retos del cambio climático, la escasez hídrica y la seguridad alimentaria.
En la actualidad, la seguridad alimentaria ya no se limita a combatir el hambre, sino a garantizar calidad nutrimental, por lo que el nopal cobra relevancia como alimento funcional y preventivo, al igual que ocurre con otros productos como el tomate y su contenido de licopeno, debido a que muchas hortalizas poseen compuestos que ayudan a mantener la salud antes de que aparezca la enfermedad.
“Nosotros consumimos las hortalizas por sus proteínas, minerales, fibra y agua; necesitamos energía para realizar actividades del día, tenemos que consumirlas porque necesitamos esa parte. Hoy en día, todas las hortalizas nos curan, pero no lo entendemos así”.
Considera que el reto es reforzar la educación alimentaria y revalorar productos tradicionales que, como el nopal, ofrecen soluciones sostenibles frente a los desafíos de nutrición, salud y escasez de agua.
El desafío es fortalecer su promoción, revalorar su papel cultural y fomentar su consumo cotidiano para que deje de ser un alimento de temporada y recupere el lugar que merece en la dieta de los mexicanos.
El nopal, un cultivo presente, pero no estratégico
A diferencia de otros estados como Zacatecas o San Luis Potosí, donde el nopal que se produce tanto para verdura como para tuna representa una actividad agrícola relevante, en la Comarca Lagunera su impacto económico es limitado, aseguró José Luis García Hernández, investigador nacional y jefe del Departamento de Investigación de la Facultad de Agricultura y Zootecnia de la Universidad Juárez del Estado de Durango.
No existe un déficit en el mercado ni una demanda creciente que impulse su producción a gran escala, pues el consumo se concentra en temporadas específicas, especialmente en Semana Santa, lo que provoca picos de demanda seguidos por largos periodos de saturación del mercado.
El investigador manifiesta que esta estacionalidad limita el atractivo del nopal como cultivo comercial frente a otras hortalizas como el tomate, el pepino o el pimiento, que tienen una demanda constante y mercados consolidados, incluso a nivel internacional.
Mientras estas hortalizas requieren cuidados intensivos, tecnología y agua, el nopal destaca, por lo contrario: su rusticidad extrema.
Uso forrajero, salvavidas limitado
Uno de los aprovechamientos más frecuentes del nopal en la región es como forraje de emergencia, especialmente para cabras.
La Comarca Lagunera es el principal productor de cabrito en el país y, en condiciones de sequía extrema, cuando la vegetación natural escasea, el nopal se convierte en un alimento disponible.
Sin embargo, asegura, su valor nutricional es limitado, debido a que su alto contenido de fibra reduce significativamente el aprovechamiento de los nutrientes, tanto en animales como en humanos.
Indica que funciona como un alimento de subsistencia, ya que permite sobrevivir, pero no nutrir adecuadamente; por ello, su uso forrajero debe considerarse complementario y no como base de la alimentación.
El nopal es una de las plantas mejor adaptadas a las condiciones del desierto chihuahuense: se produce con lluvias mínimas, tolera suelos pobres y sobrevive sin riego, lo que lo convierte en un recurso estratégico en escenarios de sequía prolongada.
En la Comarca Lagunera, donde las presas han reducido drásticamente sus niveles y los ejidatarios dependen cada vez más de condiciones climáticas inciertas, esta característica cobra especial relevancia.
El investigador, jefe del Departamento de Investigación de la Facultad de Agricultura y Zootecnia de la Universidad Juárez del Estado de Durango, considera que el nopal difícilmente será, en el corto plazo, un motor económico para la Comarca Lagunera; sin embargo, su valor se enfoca en otros aspectos, como reserva alimentaria, apoyo forrajero en tiempos críticos, objeto de investigación científica y símbolo de adaptación al desierto.
Expuso que, más que competir con las hortalizas estrella, el nopal invita a repensar la agricultura desde la resiliencia, el conocimiento local y la diversificación; por lo que, en un territorio donde el agua se vuelve cada vez más escasa, entender y aprovechar mejor lo que sobrevive puede marcar la diferencia entre resistir o desaparecer.
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