Luego del primer año del programa Vida Saludable, la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo (SEPH) reportó la erradicación de bebidas azucaradas y frituras al interior de las escuelas de educación básica del estado; sin embargo, los estudiantes universitarios mantienen un consumo frecuente de productos altamente calóricos.
El titular de la dependencia, Natividad Castrejón Valdez, calificó este primer ciclo como un éxito en el combate a los productos de bajo valor nutricional.
El funcionario explicó que la estrategia ha logrado desplazar a las marcas comerciales de papas y bebidas azucaradas que anteriormente dominaban las cooperativas escolares.
Para sustentar estos resultados, el secretario reveló que la SEPH se apoya en dos fuentes de información que confirman el cambio de hábitos.
La primera es una base de datos interna que monitorea la gestión de las tiendas escolares en los planteles de nivel básico y media superior.
Este registro indica que, operativamente, la venta de alimentos altamente calóricos ha desaparecido de los inventarios permitidos dentro de las instituciones.
La segunda fuente es una encuesta de percepción ciudadana aplicada directamente a padres y madres de familia sobre la realidad en las aulas a las que asisten sus hijos.
Dicha consulta arrojó que el 90 por ciento de los tutores encuestados percibe que las escuelas son ahora espacios libres de comida chatarra.
Castrejón Valdez señaló que la meta a largo plazo es el autocontrol, para que la alimentación sana sea una norma natural y no dependa de inspecciones constantes.
Ante la venta de comida chatarra fuera de las escuelas, la Secretaría de Salud del estado trabaja para garantizar entornos saludables junto a la SEPH.
Jóvenes universitarios se resisten
Sin embargo, el panorama es distinto en el nivel superior, donde los estudiantes mantienen un consumo frecuente de productos altamente calóricos.
El titular de la SEPH admitió que en las universidades es común ver a los jóvenes introduciendo alimentos procesados de forma habitual.
Ante esta situación, las autoridades educativas ya evalúan la implementación de medidas coercitivas y prohibitivas en los campus universitarios. Por el momento, el enfoque es de sensibilización y la conciencia sobre los daños a la salud que generan estos productos antes de aplicar restricciones severas, resaltó el funcionario estatal.
Estas posibles sanciones están siendo analizadas en mesas de trabajo conjuntas entre la subsecretaría y los rectores de las diversas instituciones.
Luego que los universitarios son mayores de edad y poseen autonomía en sus decisiones, la SEPH busca garantizar que sus espacios también sean saludables.