Los caracoles suelen aparecer en jardines o áreas verdes especialmente después de la lluvia, muchas personas intentan moverlos del camino para evitar pisarlos. Sin embargo, ante ello hacerlo de forma incorrecta puede provocarles lesiones graves.
El caparazón de un caracol no es una “casita”
La divulgadora ambiental Susan Aide explica que existe una idea errónea sobre el caparazón de estos animalitos.
“Parece como si el caparazón de los caracoles fuera una casita, pero en realidad es parte de su cuerpo. En él, están los órganos vitales del caracol”, señaló.
De acuerdo con la científica, levantar a un caracol sujetándolo directamente desde su caparazón puede desgarrar el manto, un tejido delicado que conecta su cuerpo con la concha. Si esto llegara a pasar el daño puede ser irreversible.
Susan Aide explica que estos animales se adhieren con fuerza a las superficies mediante su pie, un músculo que funciona como una especie de ventosa natural.
“A veces nuestra intención es buena pero si no lo hacemos de manera informada podemos hacer daño sin querer”.
Así puedes mover a un caracol sin lastimarlo
Para moverlos sin dañarlos se recomienda tocarlos suavemente desde arriba y esperar unos segundos hasta que el caracol se retraiga y libere la superficie. Posteriormente, se puede levantar lentamente con la palma abierta y colocarlo con cuidado en una zona con vegetación.
Una acción que puede marcar la diferencia
Este proceso sencillo, por lo que puede tomar alrededor de 30 segundos, puede marcar la diferencia entre ayudar al animalito o provocarle un daño permanente. Sin duda alguna, respetar la biología de especies pequeñas también forma parte del cuidado del entorno y el ambiente.
JETL