Uno de los principales responsables detrás de los infartos y problemas del corazón en el mundo es la dieta, según uno de los estudios más grandes que se han realizado al respecto.
La investigación concluyó que este factor modificable fue responsable de la pérdida de 97 millones de años de vida saludable solo en 2023. Al respecto, los autores alertan sobre cuatro de los peores (y más comunes) errores que siguen alimentando la cifra.
¿Qué es lo que más daña al corazón?
El estudio publicado en la revista Nature Medicine forma parte del macroproyecto Global Burden of Disease, el mayor esfuerzo científico y colaborativo del mundo para cuantificar de forma sistemática la pérdida de salud.
En él se analizó cómo lo que el mundo come (o deja de comer) está provocando infartos y problemas del corazón, rastreando los datos de 204 países a lo largo de 33 años (1990-2023).
Dentro de los hallazgos se detectó que la mala alimentación derivó en la pérdida de casi 97 millones de años de vida saludable y fue la responsable directa de 4.06 millones de muertes por infartos en el mundo. Al analizar 13 factores de la dieta, el estudio demostró que la inmensa mayoría de las muertes ocurren por la combinación de cuatro fallas:
1. Poco consumo de frutos secos y semillas
Un conjunto de informes sugiere que las dietas enriquecidas con frutos secos, como las nueces, repercuten de forma significativa en el sistema cardiovascular y cerebral. Usualmente pensados como colación o acompañamiento, este grupo contiene varios componentes con efectos antioxidantes y antiinflamatorios.
Se han observado beneficios sobre la memoria, el aprendizaje, la coordinación motora, la ansiedad y actividad locomotora además de una disminución en el riesgo o progresión de otros trastornos cerebrales como el Parkinson, accidentes cerebrovasculares y depresión.
En contraste, sacar las nueces del menú diario parece influir en los niveles de colesterol LDL (conocido popularmente como colesterol malo) y en un aumento en la inflamación. Por ello, la Fundación del Corazón recomienda consumir de 3 a 4 puñados pequeños de frutos secos y semillas a la semana para disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas.
2. Poco consumo de cereales integrales
Los cereales integrales, como la avena, son una de las fuentes estrella de fibra y se asocian con una menor inflamación así como mejoras en la presión arterial, los niveles de azúcar y colesterol en sangre. También brindan energía de alta calidad y se ha planteado que disminuyen la velocidad del deterioro cognitivo.
Un metaanálisis que combinó estudios realizados en Estados Unidos, Reino Unido y países escandinavos concluyó que comer 70 gramos de cereales integrales diariamente disminuye hasta un 23% la mortalidad cardiovascular.
3. Poco consumo de frutas
La falta de algunos alimentos en la dieta diaria no pasa desapercibida para el cuerpo, el déficit de fruta no es la excepción. Estos alimentos son de los más poderosos para la salud ya que brindan:
- Fibra
- Potasio y magnesio
- Antioxidantes
De acuerdo con algunos estudios, por cada 200 gramos de fruta y verdura al día, el riesgo de cardiopatía coronaria disminuye hasta un 8%.
4. Exceso de sodio
Un alto consumo de sodio contribuye a padecer presión alta, accidentes cerebrovasculares o enfermedades renales. Se trata de un elemento que va más allá de la sal: forma parte de productos como la leche o los mariscos.
Pese a que las opciones de origen natural aportan niveles importantes de sodio, el foco rojo se encuentra en los ultraprocesados (pan, algunos tipos de carne y snacks), así como en condimentos como la salsa de soja y la salsa de pescado.
Además, el glutamato de sodio, que se utiliza como ingrediente alimentario y aditivo en muchas partes del mundo se ha convertido en una de las principales preocupaciones por incentivar un consumo mayor al sugerido.
Gracias a los avances médicos, la tasa de mortalidad general atribuible a la dieta disminuyó un 43.9% a nivel global entre 1990 y 2023. Australia, Europa Occidental y América del Norte reportaron los números más optimistas.
Sin embargo, la carga sigue siendo extremadamente alta y pesada en los países de ingresos medios y bajos, donde las enfermedades del corazón se siguen coronando como las principales causas de muerte, basta señalar que en México se registraron 95,935 defunciones por enfermedades del corazón entre enero y junio de 2025, como reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Una de las principales alertas por parte de los autores es el consumo de carne procesada, cuyo precio se ha abaratado en los últimos años. Al respecto, plantean que disminuir la cantidad de porciones que la gente come y en su lugar aumentar la ingesta de alimentos saludables podría ser la mejor apuesta para disminuir el número de muertes.