Ante el regreso a clases, el rendimiento escolar se encuentra entre las preocupaciones de padres de familia y docentes. Sin embargo, alcanzar buenos resultados académicos no depende únicamente de la cantidad de horas que los alumnos dediquen al estudio, sino también de diversos factores cognitivos, emocionales y de salud.
Aylin Vianney Aldaba Robles, psicóloga con enfoque cognitivo conductual, explicó que el rendimiento escolar comprende diferentes dimensiones. La primera es la académica, relacionada con los resultados obtenidos mediante exámenes, trabajos o proyectos; la segunda es la cognitiva, que involucra la capacidad para comprender, relacionar y aplicar los conocimientos en situaciones nuevas o de la vida cotidiana.
"A estas dimensiones se suma la emocional, considerada fundamental para alcanzar un aprendizaje significativo. La motivación, la autoconfianza y la capacidad para gestionar el estrés son elementos que pueden influir directamente en la manera en que un estudiante enfrenta sus responsabilidades escolares", dijo.
Es por ello, que Aylin comparte algunas recomendaciones como: evitar las jornadas prolongadas de estudio, debido a que los alumnos de primaria y secundaria pueden pasar entre seis y siete horas en la escuela, además de realizar actividades extracurriculares.
"Una propuesta es implementar microhábitos de estudio. Para alumnos de primaria, consiste en estudiar durante 20 minutos y tomar cinco minutos de descanso activo, como caminar, estirarse o levantarse del lugar de estudio, lo cual puede repetirse tres veces. Y para chicos de secundaria, tener periodos de 40 minutos de estudio por 10 de descanso y hacerlo dos veces. El objetivo no es estudiar más horas, sino conseguir un aprendizaje significativo", señaló.
Otra estrategia consiste en utilizar colores como herramienta de asociación. Por ejemplo, se puede emplear un color para conceptos que el estudiante no comprende, otro para aquellos que domina y uno más para preguntas o definiciones importantes. De esta manera, los colores pueden ayudar a establecer conexiones con la información.
Menos distracción y más concentración
El uso de dispositivos móviles es otro de los aspectos que deben considerarse durante las sesiones de estudio. Aldaba Robles recomendó mantener celulares y tabletas alejados del área de trabajo durante los periodos destinados al aprendizaje.
"Las interrupciones constantes para revisar el teléfono pueden afectar la capacidad de recuperar la atención y, por ello hay que eliminar estas distracciones. En caso de utilizar música, hay que optar por melodías tranquilas que no interfieran con la concentración".
Aylin menciona que el descanso también forma parte del aprendizaje ya que no es posible exigir un alto rendimiento académico si no se cuida la salud física y cerebral de los estudiantes. "En el caso de los niños de primaria, deben dormir entre nueve y 11 horas, mientras que para adolescentes es entre ocho y 10 horas".
Además es importante mantener una adecuada hidratación y alimentación, así como reducir el consumo excesivo de azúcares refinados, realizar actividad física diariamente, ya sea mediante caminatas, juegos, ejercicio o la práctica de algún deporte.
En cuanto al uso de nuevas tecnologías, Aldaba Robles consideró que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta útil para los estudiantes, siempre que no sustituya el proceso de aprendizaje.
"Recomiendo utilizarla para generar preguntas tipo test que el estudiante pueda responder, solicitar explicaciones mediante analogías o pedir ejemplos cuando un concepto no haya quedado claro. El objetivo debe ser que la inteligencia artificial funcione como un asistente para reforzar conocimientos y no como un mecanismo para resolver automáticamente ejercicios o tareas".
Finalmente subraya que la gestión emocional y la motivación también tienen un papel fundamental. Por ello, sugiere que padres y docentes ayuden a los estudiantes a establecer objetivos SMART, es decir, metas específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con un plazo determinado.
"En lugar de pedirle a un alumno que estudie matemáticas, puede plantearse una meta concreta como resolver cinco problemas de divisiones o fracciones en un periodo determinado. La importancia de enseñar a niños y adolescentes a no tener miedo al error. Equivocarse, no significa fracasar, sino obtener información que puede ayudar a mejorar y avanzar hacia un aprendizaje más profundo", concluyó.