Los retos para la banca en México

La estabilidad y solidez que caracterizan al sector se pondrán a prueba con la desaceleración del crédito y una mayor competencia de las Fintech.
Luis Robles, presidente de Bancomer, cede la silla en la ABM a Marcos Martínez, presidente de Santander.
Luis Robles, presidente de Bancomer, cede la silla en la ABM a Marcos Martínez, presidente de Santander. (Cortesía)

La banca en México es considerada como uno de los principales motores de crecimiento de la economía nacional. Se caracteriza por mantener números sólidos, estables y rentables; sin embargo, como todos los sectores productivos, enfrenta retos que ponen en riesgo su expansión. Además de seguir avanzando en materia de inclusión financiera, tiene dos claros desafíos hacia delante. El primero es el fenómeno Fintechy la inminente desaceleración del crédito por la incertidumbre que genera el entorno externo.

A dos días de que arranque la Convención Bancaria en su edición número 80, a celebrarse en Acapulco, Guerrero, este sector puede presumir de indicadores positivos y de niveles de capitalización mayores a los exigidos por la regulación internacional.

De acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), a diciembre de 2016, la cartera total de crédito de la banca múltiple en México, que se compone por 47 instituciones, creció 12.9%, es decir, cinco veces más que la economía mexicana. A su interior, la comercial (empresas, entidades financieras y gubernamentales) subió 13.7%; la de consumo, 12.4%, y la de vivienda, 10.3%.

Esta expansión del financiamiento está acompañada de una reducción del Índice de Morosidad (IMOR), que pasó de 2.6 a 2.15% en el último año, y de un aumento de 12.4% en la captación total.

“En 2016, el desempeño del sistema bancario fue estable, respaldado por un ambiente operativo todavía relativamente benigno (…). El crecimiento de doble dígito en la cartera crediticia apoyó los resultados”, dicen Alejandra Tapia y Verónica Chau, analistas de la calificadora Fitch.

Sin embargo, los buenos resultados podrían empezar a palidecer este año, no a un nivel crítico, pero sí de una manera importante, advierte Jesús Sánchez Arciniega, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


La tecnología se asoma

Factores como las Fintech podrían afectar los resultados del sistema financiero en general. Pero, ¿qué es el movimiento Fintech? Es un segmento que emplea a la tecnología como herramienta principal para otorgar servicios financieros a un menor costo y con el objetivo de llegar a un mayor número de personas, refiere Álvaro Rodríguez Arregui, director general de Ignia, un fondo de inversión que se creó en 2007 para apoyar a las empresas mexicanas.

Según el reporte Fintech 2016, de PricewaterhouseCoopers (PwC), las entidades financieras tradicionales (bancos, compañías de seguros, agencias de valores, gestoras de activos y brokers) consideran que este movimiento podría poner en riesgo 23% de su negocio actual en los próximos cinco años. No obstante, las Fintech consideran que la cifra puede llegar hasta 33%.

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La banca retail, los medios de pago y los servicios relacionados con la gestión de activos y de patrimonio son, en ese orden, los que van a experimentar un cambio más radical en el futuro. Según la encuesta de PwC, 63% de los encuestados considera que las Fintech están generando un fenómeno disruptivo, no solo por la pérdida de participación en el mercado del sector financiero tradicional, sino por una baja en la rentabilidad y menores márgenes de ganancias.

“Para algunos, las Fintech serán una piedra en el zapato; para otros, una oportunidad; otros creen que solo es una moda, hay de todo en términos de cómo lo están viendo”, dice Rodríguez Arregui.

Lo cierto es que las instituciones financieras “deberían de actuar con humildad” y reconocer que no todas las buenas ideas deben provenir de sus filas, sino que pueden estar fuera de ellas, en este caso en las Fintech, comenta.

Algunos bancos ya dieron ese paso. Cerca de 40% ya trabaja con una empresa que provee servicios tecnológicos y alrededor de 10% tiene en mente adquirir una de las 180 detectadas en México, entre ellas Kubo FinancieroConecktra, Sr. Pago, Visoor y Prestadero.

BBVA fue la primera en concretar esta estrategia, con la adquisición de la startup mexicana OpenPay, que ofrece soluciones de pagos y funcionalidades online para comercios.

“Es probable que en un futuro veamos más fusiones de este tipo, o que los bancos realicen ajustes a su interior para competir con este fenómeno, el cual está naciendo; actualmente se encuentra como el internet en 1995”, dice.

Rodríguez Arregui anticipa que el llamado boom de las Fintech seguirá en los siguientes años, lo cual hace necesario que exista una regulación en torno al tema, que -acota- ya se está preparando.

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Según un artículo publicado en el Word Economic Forum por Javier Arreola y Felipe Vallejo, México es de los países emergentes que, por sus particularidades, son terreno fértil para mayor desarrollo de la estas tecnologías aplicadas al sistema financiero. Por lo que la regulación que ya se prepara, debe dar transparencia y certeza jurídica a una actividad que “hoy se realiza en zona gris de la ley”, dice.

“Las instituciones reguladoras han dado largas al tema, aduciendo inmediatamente que les inquieta que las tecnologías financieras disparen el lavado de dinero, la evasión fiscal, la volatilidad monetaria y el fraude”, se lee en el documento. Sobre México en particular, el documento señala que les preocupa la capacidad que tendrán la Secretaría de Hacienda y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para hacer cumplir la ley.


La desaceleración que viene

El otro reto que tendrá que sortear el sistema financiero, en particular la banca, es el enfriamiento del crédito, debido a la desaceleración que se prevé en la economía mexicana para este año y su impacto en la demanda local.

Fitch anticipó que los resultados registrados en 2016 por la banca se irán deteriorando de manera gradual por los mayores riesgos que se ven hacia delante. Uno de los índices que se verán afectados será el otorgamiento de crédito. En 2016, la cartera total creció 12.9%, pero desde diciembre pasado se empezó a desacelerar, principalmente el financiamiento otorgado a empresas por inversiones retrasadas en un entorno operativo incierto.


“Fitch espera que el crecimiento del préstamo baje a un rango de 6 a 8% en 2017, en especial por un incremento menor previsto del Producto Interno Bruto y del consumo, incertidumbre en el comercio entre México y Estados Unidos, decisiones de inversión demoradas y normas de suscripción más estrictas de los bancos”, sentencia la agencia financiera.

Al respecto, Sánchez Arciniega considera que el financiamiento otorgado para la mejoría y adquisición de vivienda será uno de los más afectados, considerando el incremento que viene aplicando el Banco de México en las tasas de referencia desde el año pasado.

“Seguramente aún veremos tasas bajas, pero ya no las históricamente bajas que vimos en años pasados, lo cual frenará la adquisición de vivienda”, dice.

De hecho, hay mayor indecisión en cuanto a la compra de vivienda. Según una encuesta de Inmuebles24.com, 15% de las personas que tenían como propósito comprar casa este año, ahora está indeciso, debido a factores económicos del país y personales.


El factor incómodo

El reto permanente de la banca es el tema de la inclusión financiera. Según datos del Global Findex, solo 39% de los adultos en México tiene una cuenta, lo que significa que el nivel está por debajo de su valor esperado, de acuerdo con el ingreso por habitante.

Sin embargo, Rodríguez Arregui refiere que realmente solo 20% de la población utiliza una cuenta de manera activa, lo que implica que el reto es sumar hasta 80% de las personas que viven en México.

“El nivel de acceso a las cuentas es inferior para los grupos tradicionalmente excluidos (mujeres, población de menores ingresos y habitantes de zonas rurales). La mayor distancia entre el valor esperado y el valor observado se registra entre los adultos de zonas rurales”, dice el Reporte Nacional de Inclusión Financiera 2016.

En suma, la banca en México está bien capitalizada, tiene una cartera de crédito en crecimiento, su captación también avanza a una tasa de doble dígito; sin embargo, es claro que en 2017 entrará en un proceso de desaceleración “no crítico”, en un escenario de mayor competencia con las Fintech. Pero, con todo esto... nada parece mermar el sex appeal de este sector. 



La élite bancaria

Del 22 al 24 de marzo, representantes de los 47 bancos afiliados a la ABM analizarán temas de coyuntura en México y el mundo.

Como cada año, los banqueros se reunirán en Acapulco para analizar y discutir por tres días los temas coyunturales del sector y de la economía en general.

En esta edición, la número 80, la Convención  Bancaria  lleva  por  nombre  “El  dilema global: liberalismo y populismo”. Se tocarán temas como las políticas proteccionistas de comercio de Donald Trump, presidente de Estados Unidos y, por supuesto, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La Asociación de Bancos de México (ABM) es la encargada de presidir el encuentro, al cual asistirán el presidente Enrique Peña Nieto; el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, y el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens.

Con esta convención, Luis Robles, presidente de BBVA Bancomer, se despide como líder de los banqueros, para ceder la silla a Marcos Martínez, presidente de Santander.