Las promesas de Trump y Clinton a Latinoamérica

La búsqueda del voto latino ha arrancado pistas sobre los planes de los candidatos, pero quedan dudas en tres áreas: la política hacia Venezuela,  apertura a Cuba y comercio en la región.
El martes, los candidatos tendrán la batalla final por la Casa Blanca.
El martes, los candidatos tendrán la batalla final por la Casa Blanca. (Reuters)

Washington

Ninguno de los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos ha puesto las relaciones con Latinoamérica en el centro de su campaña, pero según los expertos, una victoria de Donald Trump tensaría los lazos con la región y una de Hillary Clinton supondría un continuismo de las políticas actuales.

La promesa de Trump de construir un muro en la frontera con México y pasar la factura al país vecino ha sido su propuesta más clara hacia Latinoamérica y ha influido en la impresión de otros países del continente sobre el candidato republicano, pese al escaso interés que el magnate ha demostrado tener en la región.

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Mientras, Clinton ha relegado a Latinoamérica a un segundo plano en su plan de política exterior, pero no ha olvidado prometer que, si llega al poder, "profundizará" los lazos con la región sin desviarse del camino marcado por el actual presidente, Barack Obama, aunque quizá con una mano más dura en temas de derechos humanos.

La búsqueda del voto latino en estados clave como Florida y Nevada ha arrancado algunas pistas sobre los planes de los candidatos, pero quedan dudas sobre todo en tres áreas: la apertura a Cuba, la política hacia Venezuela y el comercio con la región.

Trump y Clinton se oponen al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) al que pertenecen tres países de la región: México, Chile y Perú. El candidato republicano, además, ha amenazado con abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA).

Clinton, por su parte, se ha opuesto al TPP por la corriente política de su partido en Estados Unidos, pero es posible que, si llega a la Casa Blanca, "intente encontrar una forma de sacar adelante" ese y otros acuerdos comerciales, opinó Michael Shifter, presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano.

En general, los expertos esperan que Clinton siga los pasos de Obama en la región, aunque quizá con "un mayor énfasis en derechos humanos y una línea algo más dura ante Venezuela", dijo Trinkunas.

La propia ex secretaria de Estado prometió en septiembre "mantener la presión sobre Venezuela" y buscar "una solución pacífica a la crisis política y humanitaria" provocada, a su juicio, por "el régimen autoritario de Hugo Chávez y Nicolás Maduro".

"No dudaremos en sancionar a los individuos que violen los derechos humanos o roben a sus conciudadanos, o en hablar a favor de los prisioneros políticos", escribió Clinton en un artículo de opinión en el diario El Nuevo Herald de Miami (Florida).

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Trump, por su parte, no se ha pronunciado en absoluto sobre la situación en Venezuela, pero es "fácil imaginar que su gobierno adoptaría un enfoque duro respecto a los países del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), en contraste con la estrategia de bajo perfil" de Obama, pronosticó Thale.

En una entrevista en julio con el canal Telesur, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, opinó que Trump sería "mejor para Latinoamérica" que Clinton, porque "generaría una reacción" en la región que produciría "un mayor apoyo a los gobiernos progresistas", como ocurrió durante el mandato de George W. Bush (2001-2009).

El otro gran interrogante es qué ocurrirá con el acercamiento a Cuba si gana Trump, quien durante las primarias republicanas fue el único aspirante presidencial favorable a esa política de deshielo.

A medida que buscaba votos en Florida, no obstante, el magnate ha ido endureciendo su posición, y en un tuit de mediados de octubre prometió "dar marcha atrás a las órdenes ejecutivas de Obama hacia Cuba hasta que se restauren las libertades" en la isla.

Pero, según Thale, cumplir esa promesa puede ser "muy difícil" y tener un "alto coste político", dados los múltiples canales de cooperación que ya están activos y el creciente interés en Cuba de las empresas estadunidenses, así que lo más probable es que Trump "ralentice" el acercamiento sin llegar a romper las relaciones.

En cuanto a Clinton, ha prometido continuar con la política de Obama y trabajar con el Congreso para que levante el embargo, pero es posible que no le dedique la misma atención de su predecesor y busque "su propio legado en la región", de acuerdo con Shifter.

Reparar las relaciones con México, el país más irritado por la propuesta del muro y los insultos a los inmigrantes de Trump, será una tarea inmediata si la próxima presidenta es Clinton, aunque su mera elección causaría una celebración "con muchos mariachis" en un aliviado país vecino, aseguró Shifter.

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