Duda razonable

La feria de las ocurrencias y cómo seremos Nigeria

Ante el desastre ambiental de estos días creado por la falta de autoridad en todos los niveles, no deja de ser interesante recorrer el inventario de las tonterías que se dicen. La que más se repite es aquella que relaciona la crisis con el nuevo Reglamento de Tránsito, por la declaración de un investigador, uno, que dijo, textual, "aún no tenemos suficientes datos, pero creemos que...". La fe, pues.

Cito a unos que sí saben, del Centro Mario Molina: "Si bien existe una correlación entre la velocidad y las emisiones, que varía de acuerdo al contaminante de que se trate, en general el óptimo en emisiones y en consumo de combustible ocurre a velocidades entre 55 y 85 kilómetros por hora (las velocidades que marca el reglamento), sobre todo si se mantiene una aceleración constante. En la Ciudad de México, independientemente de los límites establecidos, la velocidad promedio en las horas pico está entre ocho y once kilómetros por hora...".

Otro mito genial es el que, con ganas de culpar, culpa a la Corte, no a quienes se ampararon, y evita criticar la construcción y razonamiento de la norma, razón por la que, creo, justamente, perdió el amparo.

Me temo que después de la politiquería y las ocurrencias, vendrá Semana Santa, bajará el tránsito y la contaminación y todos a lo de siempre. Les dejo la más reciente advertencia del Centro Mario Molina, para que vayan intranquilos:

"Las crisis de movilidad y calidad del aire que se presentan en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) requieren cambios estructurales y la implementación de medidas muy drásticas, incluso si son poco populares entre la población. Estas medidas deben dirigirse a privilegiar el transporte público y a restringir de manera significativa el uso del automóvil particular, y deben ser conmensurables al costo ambiental y de salud pública que para la sociedad tienen la contaminación y el congestionamiento. El costo social por automóvil puede incluso superar su valor comercial, aunque en la actualidad está completamente subsidiado en la mayoría de las grandes urbes, incluida la ZMVM.

"Continuar con medidas inerciales puede provocar un considerable deterioro de la situación actual, hasta asemejarnos a la realidad que se vive en ciudades como Manila y Lagos, Nigeria, donde el tiempo promedio por traslados diarios es incluso superior al que tenemos en la Ciudad de México, que frecuentemente supera dos horas de viaje".

Twitter: @puigcarlos