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El TPP y el comercio electrónico

Uno de los temas a explorar por los expertos, tanto en la academia como en la industria, así como en el gobierno y en el Congreso (que debe haberlos), es el del comercio electrónico en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP).

Según el resumen presentado por la Oficina del Representante Comercial de EU (USTR), el capítulo respectivo al e-commerce señala que los miembros del TPP se comprometieron a "garantizar el libre flujo de la información y los datos globales que impulsen internet y la economía digital, sujeto a objetivos legítimos de políticas públicas como la protección de datos personales".

Suena muy bien. Sin embargo, mercados como el nuestro, que nunca han despegado del todo, corren el riesgo de convertirse en una presa para los gigantes del comercio electrónico global.

Y no es que no lo seamos ya. A falta de iniciativas locales exitosas (los unicornios mexicanos), el ambiente del e-commerce local está dominado por firmas extranjeras. Desde la brasileña Netshoes a las gringas Walmart y Amazon, pasando por Linio (que arrancó en México con fondeo de la alemana Rocket Internet), estamos muy escasos de éxitos propios. Lo que en su momento fue Decompras, ahora es una pálida sombra en la panza de Telmex.

Así que entre estas firmas se podría quedar la tajada grande de un pastel que se calcula en unos 15 mil millones de dólares en un año.

Quienes se las verán negras leyendo el resumen de la USTR (México no ha dicho "esta boca es mía" con un resumen similar, a pesar de que el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dice que el TPP no se "firmó en lo oscurito"), son las iniciativas digitales de los brick and mortar locales, como Liverpool o El Palacio de Hierro.

Esto porque el capítulo sobre e-commerce "previene que los miembros del TPP favorezcan a los productores o proveedores nacionales de bienes a través de medidas discriminatorias o bloqueos". Asimismo, "se prohíbe la imposición de aranceles a las transmisiones electrónicas".

Otro punto tiene que ver con la privacidad de los datos personales, algo que costó mucho tiempo entender (cosa que aplica ya cualquier tendero con su hojita laminada de que en su local "se respetan los datos personales").

Con el TPP, el Estado ya no podrá obligar a empresas globales, como bancos o proveedores de seguros o de servicios médicos, a almacenar los datos de sus clientes en servidores locales.

Esto, además de exponer los datos de los usuarios, abonará en el beneficio de las grandes empresas globales.

Porque si bien la USTR dice que esta medida (de obligar a las firmas que manejan bases de datos a almacenarlas en servidores locales) aplicada por muchos gobiernos es "discriminatoria", lo que sigue es una total exposición de la información de usuarios de los servicios digitales.

Derivado del compromiso ante el TPP, firmas como Google, Microsoft, Amazon, Netflix... hasta Uber, podrán hacer su negocio con clientes de todo el mundo sin crear infraestructuras locales. Con ello, las ganancias de estas compañías se incrementarán y no es del todo claro qué beneficios puedan traer para sus clientes locales.

Como dijo Guajardo, falta que los gobiernos de los 12 países del TPP revisen particularidades locales y se aprueben en los respectivos congresos las previsiones del acuerdo. En dos años y medio, que es el plazo para que se implemente el acuerdo, podrían pasar muchas cosas.


@alex_angeles
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