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Viernes , 19.10.2018 / 06:56 Hoy

Dudamel: un 'rockstar' de la música al rescate de los niños

Música

Con un carisma notable y una profunda pasión musical, el director venezolano se ha puesto como misión transformar la vida de miles de niños en situaciones difíciles.
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Gustavo Dudamel es un auténtico rockstar de la música clásica. Nadie se resiste a obtener una selfie o un autógrafo de quien es, probablemente, el director de orquesta más popular del mundo. Su trabajo al frente de la Filarmónica de Los Ángeles, así como los programas que ha instaurado para apoyar a niños de bajos recursos, han hecho que la música clásica sea accesible a todo el público, al grado de lograr colaboraciones con personalidades como Katy Perry, Kali Uchis o Chris Martin, de Coldplay.

A simple vista, el venezolano está lejos de personificar el estereotipo de los directores de orquesta. Con espíritu trasgresor, este hombre de apenas 37 años no pierde la oportunidad de cambiar sus zapatos por un par de tenis Converse inmediatamente después de la gala por el centenario de la Filarmónica. Su cabello rizado, uno de sus distintivos físicos, refleja su personalidad y el paso del tiempo, pues incluso él mismo bromea con que cada vez tiene más canas. 

Y es que todo lo que lo rodea es parte de lo que quiere reflejar en el mundo del arte: renovarlo, quitarle seriedad y acercar la música a la gente para que encuentre en ella una oportunidad de mejorar su forma de vivir, más allá de sólo “alimentar el alma”. 

“Lo que hemos vivido en la historia con respecto al arte es que forma parte de un círculo al cual no todo el mundo tiene acceso”, dijo a pregunta expresa de MILENIO

Decenas de niños del programa YOLA (Foto: Mariana R. Fomperosa)

Como si tratara de justificar su trabajo con El Sistema —un programa de acceso a la música para niños de comunidades marginadas en Venezuela— y YOLA —que sigue la misma línea, pero está dedicado a niños de Los Ángeles—, cita a Miguel de Unamuno:

“La libertad que hay que darle al pueblo es la cultura, el arte, la belleza y el acceso es un derecho […] Puede sonar muy naive que el arte alimenta el alma, pero es verdad. El arte es la construcción de un ser mucho más profundo”, dijo.

Para entender de lo que está hablando, basta con ver el rostro de las madres —muchas de ellas migrantes de diferentes partes de Latinoamérica— emocionadas e ilusionadas porque su hijo o hija forma parte de la orquesta infantil a cargo de Dudamel, tal vez con un clarinete, una viola o un violín bajo el brazo, que podría significar, como comentó el director, una oportunidad para ir a la universidad y tener un mejor futuro. 

“El arte para la gente pobre no puede ser sólo cultura. Tenemos que tener los mejores lugares para los niños, especialmente los que están en desventaja, para que tengan la oportunidad de sentirse vivos, sentir la música y el arte en sus vidas”, dijo el venezolano, a quien recientemente, por criticar el gobierno de su país, le fueron cancelados varios conciertos con la Orquesta Simón Bolívar. Esa realidad, sin embargo, no le quita la esperanza de ver un cambio.

“Cualquiera pensaría que, por lo difícil, algo tan bonito se pueda morir, pero está sucediendo todo lo contrario. Les brinda mucha alegría y esperanza a esos niños, por eso tenemos que cuidarlos a ellos. Protegerlos de cualquier diatriba de adulto […] No meterlos en una burbuja, pero sí protegerlos y darles la mejor vía para que se desarrollen en un mundo donde veamos las cosas con optimismo”.

La mayoría de los niños que integran YOLA son hijos de inmigrantes latinos. (Foto: Mariana R. Fomperosa)

Más venezolano que nunca

Pese a llevar más de diez años al frente de la Filarmónica de Los Ángeles —donde permanecerá hasta 2022 como su director artístico y musical—, Gustavo Dudamel asegura sentirse “más venezolano que nunca” al ver a sus compatriotas “luchando y tratando de construir sus sueños, en Venezuela y fuera, es lo que somos. Somos gente echada pa’lante y que vamos a salir de esto”. 

A Gustavo, quien ha logrado darle a la orquesta un toque latino y capturar la esencia de una ciudad tan multicultural como Los Ángeles, no le importó que hubiera medios estadunidenses, británicos o alemanes. A la primera palabra en español que escucha, él se olvida de las formalidades; no importa si es con acento venezolano, español o mexicano. Para él, los latinos son de suma importancia y la forma de acercarse a ellos a través de la música es mediante la integración de las comunidades. 

“La música es una forma en la que podemos unirnos. […] Tiene que representar la posibilidad de construir más puentes entre nosotros, […] se nutre de todo y no pone fronteras, porque vivimos en un mundo con cada vez más muros y menos puentes”, concluyó.


​ASS

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