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Sábado , 20.04.2019 / 17:49 Hoy

Los tesoros ocultos del País de la Monarca

A esta región llegan las mariposas que migran desde Estados Unidos y Canadá, pero también tiene una interesante historia minera y religiosa.
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En un paraíso natural donde los árboles de oyamel parecen ser infinitos y las montañas se erigen orgullosas para advertirle al turista que ha llegado a un lugar majestuoso en la frontera del Estado de México y Michoacán, un insecto de apenas medio gramo de peso completa su viaje por todo Norteamérica para hibernar entre noviembre y marzo. Se trata de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, región de más de 56,000 hectáreas donde puedes admirar a una de las especies más bellas del planeta.

A solo 10 kilómetros del Pueblo Mágico de Angangueo, Michoacán, se encuentra el Santuario Sierra Chincua, el segundo más visitado dentro de la Reserva. Se trata de un centro ecoturístico donde puedes subir al bosque a pie o pedir un recorrido a caballo por 150 pesos. Todas las visitas se realizan en compañía de guías locales, y aunque puedes tardar hasta dos horas en llegar a los lugares donde se encuentra la mariposa monarca, el esfuerzo vale la pena por el espectáculo que verás al final.

Las monarcas migrantes viven de ocho a nueve meses, a diferencia de sus pares que no migran y viven solo un mes. El final del invierno es la mejor época para visitar los santuarios, pues el frío ya no obliga a las mariposas a agruparse en los árboles para darse calor. Por el contrario, vuelan libres por los bosques de oyamel mexicanos antes de emprender su viaje de regreso a Estados Unidos y Canadá.


En tu recorrido por el Santuario Sierra Chincua, no olvides tomarte la foto del recuerdo en alguno de sus tres miradores, que ofrecen vistas envidiables de la Sierra Madre Oriental.

Una vez que te encuentres con las mariposas monarca, tendrás solo 18 minutos para contemplarlas, así que toma tantas fotos como puedas, pero evita usar flash para no molestarlas. Al final de tu visita, hay muchas más actividades, como aventarte de la tirolesa, caminar por puentes colgantes o subir un muro de escala. También puedes comprar artesanías regionales o parar en los puestos de comida para degustar algunas delicias michoacanas.


El pueblo que se niega a morir


Angangueo y Tlalpujahua, Michoacán, así como El Oro, Estado de México, conforman la Ruta de los Pueblos Mágicos Mineros, que se distinguen por su tradición minera y su historia ligada a la religión católica.

Nosotros visitamos los dos Pueblos Mágicos michoacanos. Te recomendamos iniciar el recorrido en Angangueo, que significa “pueblo entre montañas”, “a la entrada de la cueva”, “cosa muy alta” o “dentro del bosque”. Las cuatro describen a la perfección la esencia de este destino, ubicado en la parte más elevada de Michoacán y con un importante pasado minero.

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Visita la exHacienda de Jesús Nazareno, que data de inicios del siglo XVII, cuando los españoles llegaron a esta región de México. Cuenta con una capilla de estilo neoclásico que servía para el culto particular de los hacendados en la época colonial.

Luego, dirígete a la plaza principal, donde se encuentran el Templo de la Inmaculada Concepción y a un costado el mural histórico de Angangueo, pintado por el artista Jorge Téllez en 2000 y restaurado en 2017. Está dividido en seis partes y cuenta la historia de este lugar, desde la época prehispánica hasta la actualidad. Narra pasajes como la muerte por intoxicación de 25 mineros en abril de 1953.

A pesar de este y otros episodios trágicos, como el cierre definitivo de las minas en 1991 por incosteables, Angangueo se mantiene en pie, de ahí que sea “el pueblo que se ha negado a morir”, como lo describe Téllez en su mural.


De las minas a las esferas


Al siguiente día visita Tlalpujahua, situado a poco más de 30 kilómetros de Angangueo. Aquí puedes conocer el Museo Tecnológico Minero, que cuenta con 15 salas donde se exhiben documentos, minerales, planos, objetos antiguos y fotos, así como entrar a la mina Dos Estrellas, que estuvo activa hasta 1959.

Algunos datos curiosos de este lugar son que en algún momento lo dirigió Stephen Koenig Armstrong, padre de Neil (el primer hombre que viajó a la luna), y que en sus talleres se realizó el primer prototipo de un motor de avión en México, según relatan los encargados del museo.


Si viajas a Tlalpujahua entre septiembre y diciembre, también puedes visitar la Feria de la Esfera, donde encontrarás distintas variedades de estas piezas y otros artículos navideños a precio de fabricante. Pero si tu visita es en otras fechas, no te preocupes, ya que puedes darte una vuelta en los talleres artesanales de Tlalpujahua, cuya principal fuente económica es la esfera.


Para contratar un tour por la Ruta de los Pueblos Mágicos Mineros, da clic aquí.


Tips para disfrutar la Reserva de la Monarca

  • [OBJECT]Lleva ropa cómoda y, si viajas en invierno, muy abrigadora.

  • Si vas en días soleados, lleva gorra y bloqueador solar.

  • No ingreses con alimentos o bebidas ni tires basura.

  • No tomes fotografías con flash.

  • Procura no hacer ruido.

  • No te lleves a las mariposas vivas ni muertas.

Si viajas con niños:

  • De preferencia llévalos en días soleados, para que puedan ver las mariposas en todo su esplendor.

  • Procura llegar a los santuarios antes del mediodía, así no tendrán hambre durante el trayecto y podrán comer al final.

  • Si son niños muy pequeños, es más conveniente realizar una parte del recorrido a caballo.

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