Entre febrero y junio, durante la temporada seca-cálida en la Zona Metropolitana del Valle de México, imperan condiciones de estabilidad atmosférica que impiden la dispersión de contaminantes inyectados al aire por las actividades humanas. Contrario a lo que podamos pensar, fenómenos como la lluvia y los vientos dispersan y transforman los contaminantes de la atmósfera, pero no los desaparecen. Ante esta confusión, con la temporada de lluvia se esfuman las medidas de emergencia ambiental como el Hoy No Circula parejo, e irónicamente se nos permite contaminar más.
Temporada de lluvia (ácida)
Tláloc ha venido a salvar a la política de la calidad del aire y a los automovilistas que podrán seguir contaminando con normalidad. Pero durante la temporada de lluvia, ¿quién nos salva de la contaminación?.
Ciudad de México /