Sin Andrés Manuel López Obrador ni Claudia Sheinbaum en persona, Morena celebró 15 años de fundación con un llamado de la dirigente nacional del partido, Ariadna Montiel, a rechazar las frivolidades y a caminar con el pueblo.
Ante 10 mil militantes que corearon “es un honor estar con Obrador” y “¡Presidenta, Presidenta!” frente a la presencia digital de sus fundadores, Montiel encabezó el discurso junto a Alfonso Durazo y puso en el centro a los 17 eventuales candidatos a gobernadores que competirán en 2027 —ubicados en una segunda fila—, a quienes, dijo, están obligados a seguir el legado de su fundador.
“Aquí están nuestros 17 coordinadores encargados de organizar la defensa de la transformación y la soberanía nacional. Lo más importante es estar con el pueblo, no claudicar frente a ello, luchar y trabajar todos los días por el bienestar del pueblo, a rechazar todo tipo de frivolidades y avanzar de la mano de la gente.
“Somos humanistas y luchamos por una vida mejor, porque nuestro prójimo viva feliz; luchamos con tres convicciones muy claras que nos ha recordado Andrés Manuel en estos días: con el pueblo todo, sin el pueblo nada; por el bien de todos, primero los pobres, y no mentir, no robar y no traicionar al pueblo de México”, dijo.
Reconoció que el camino para llegar a sus primeros 15 años y dos veces a la Presidencia no fue fácil, pero hoy, gracias al trabajo de las bases, son 12 millones de militantes.
“Hoy somos 12 millones de mexicanos con voluntades libres y conscientes quienes militamos en Morena. Somos el partido más grande de México, con la mayor militancia en América Latina y uno de los más grandes del mundo que hay el día de hoy.
“Es el proyecto político que encarna el humanismo en el mundo. Y comprobamos algo que aprendimos desde el principio. Los cambios duraderos se construyen desde abajo. Con el pueblo siempre y para el pueblo”, dijo.
Indicó que, ante los embates de la derecha internacional, el país y el gobierno no se arrodillarán.
“Somos orgullosamente mexicanos. Somos una potencia cultural y una fortaleza que también es defensa, que se enfrenta al autoritarismo, al odio y al individualismo que se heredó del periodo neoliberal”, afirmó.
El llamado a la austeridad contrastó, como en toda fiesta, con los invitados que sacaron sus mejores prendas como Luisa María Alcalde, Ignacio Mier y el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara. Jasmín Bugarín de Nayarit y Eugenio Segura de Quintana Roo dejaron sus prendas verdes en el clóset y optaron por la vestimenta guinda, acercándose al partido que los puede hacer gobernadores el próximo año. La menos arropada fue Clara Luz Flores, de Nuevo León, quien apenas recibió saludos.
Dos de los más saludados, fotografiados y reconocidos fueron Rosi Bayardo, de Colima, y Santiago Nieto, de Querétaro, que se dejaron querer por la cúpula.
Quien entró por la puerta de atrás y se sentó en la quinta fila —para ver a todos los cuadros que su padre formó— sin ser reconocido por los líderes fue Andrés Manuel López Beltrán, quien reapareció en CdMx tras dejar la dirigencia de Morena e irse a Tabasco para buscar una diputación federal. Los que sí lo reconocieron fueron los militantes de a pie, los que reparten Regeneración en los eventos.
Pero ni los líderes del escenario, ni de las primeras filas lo reconocieron y lo dejaron apartado.
Otros brillaron por su ausencia como Adán Augusto López Hernández, Rubén Rocha, Ricardo Monreal y Arturo Ávila.