Ciudad de México /
El monstruo de la modernidad, el viajero, el diplomático, el aficionado al alcohol y a la buena mesa, el hombre que puso la piedra angular al edificio del modernismo de habla hispana se debate hoy en sus propias páginas como un poeta de la dualidad en quien la ética, el erotismo, la espiritualidad, lo político, lo religioso, lo social, de la mano de formas y temáticas que le hacen tomar distancia del romanticismo, lo mantienen en el cuadro de honor de los poetas, pero lo alejan un tanto de las nuevas generaciones de lectores.
JOS