M+.- No hay campañas, no hay spots, matracas ni caravanas desbordadas. Pero en las pantallas luminosas que caben en una mano ya hay humo blanco, corazones verdes y una guerra de algoritmos que huele a duelo entre frentes que se supone son aliados, pudo comprobar MILENIO.
La disputa por relevar al gobernador Ricardo Gallardo Cardona detonó 54.1 millones de conversaciones digitales en el último mes. Y en medio de ese hervidero político emergen dos mujeres que aún caminan bajo el mismo paraguas de la llamada cuarta transformación: Rosa Icela Rodríguez y Ruth González Silva.
La primera carga el peso institucional de la Secretaría de Gobernación y la cercanía con el obradorismo duro. La segunda representa el músculo territorial del actual Gallardismo y el dominio del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) sobre la política potosina. Morena y el partido del tucán siguen aliados en buena parte del país, pero el 6 de junio de 2027 aparecerán separados en la boleta electoral de San Luis Potosí. Y eso desata polémica.
Un análisis de MilenIA, Central de Datos e Inteligencia Artificial de Multimedios, revela que Rosa Icela Rodríguez registra sentimientos positivos entre el 42 por ciento de los usuarios de redes sociales, mientras Ruth González alcanza 37 por ciento de aprobación digital. Apenas cinco puntos de diferencia. Un margen suficientemente estrecho como para presagiar un pronóstico reservado.
Si en las redes se votara y sólo este par de candidatas fuera la opción, habría un 21 por ciento de gente potosina que aún no se decanta por una u otra.
A un año de la elección del 6 de junio de 2017, la política estatal se convirtió en una pelea adelantada entre dos marcas electorales que todavía se sonríen en público, pero que ya comenzaron a medirse frente al espejo brutal de las redes sociales.
La senadora verde ha dejado entrever públicamente que buscará la candidatura, la secretaria de Gobernación no se ha pronunciado al respecto; esta tiene hasta el 22 de junio para decidir, pues ese día inicia el registro oficial de aspirantes de Morena a las 17 gubernaturas.
Como dirían en el barrio —y en el box—, hay ‘tiro’ en San Luis Potosí.
El algoritmo tiene favoritas: dos mujeres, una silla
Entre el 20 de abril y el 20 de mayo de 2026, Rosa Icela Rodríguez detonó 13.1 millones de conversaciones en plataformas digitales, convirtiéndose en la figura más visible de la carrera sucesoria. Ruth González acumuló 8.2 millones de interacciones. Más abajo aparecen la senadora panista Verónica Rodríguez Hernández con 6.5 millones, el emecista Marco Antonio Gama con 5.9 millones y el priista Enrique Galindo Ceballos con 4.9 millones.
La diferencia entre las punteras y el resto es amplia. La conversación digital en San Luis Potosí sólo tiene dos dueñas.
Es un hecho que la exposición nacional le da ventaja a Rosa Icela. La titular de Gobernación aparece asociada en redes con palabras como 'gobierno', 'Morena', 'paz', 'atención' y 'familia'. Los usuarios la relacionan con estabilidad institucional y capacidad de operación política. Entre los emoticones más utilizados alrededor de su figura aparecen corazones rojos, palomitas aprobatorias y balanzas de justicia.
No es casualidad. Desde Bucareli, Rosa Icela opera conflictos nacionales, encabeza negociaciones delicadas y aparece cotidianamente en la agenda presidencial. Su presencia digital es la de una funcionaria con experiencia que ha logrado permanecer lejos de los escándalos políticos.
Aun así, los índices de rechazo a la secretaria de Gobernación están asociados con las acusaciones contra presuntos 'narcogobernadores', como el caso del sinaloense Rubén Rocha Moya, señalado por el gobierno de Estados Unidos.
Ruth González, en cambio, domina otra narrativa. La senadora verde aparece asociada con palabras como 'senadora', 'Potosí', 'esposa', 'PVEM' y 'madres'. Los usuarios la identifican más desde la cercanía emocional y territorial. En su universo digital predominan las luces verdes de semáforo, corazones verdes y urnas electorales.
Es el lenguaje político del gallardismo: cercanía, estructura territorial y una maquinaria que aprendió a sobrevivir entre campañas permanentes. Los usuarios de redes le celebran eventos con mujeres, convites por el Día de las Madres y giras a la Huasteca Potosina.
Las críticas a la senadora se centran en que es esposa del gobernador saliente, una condición que Morena tiene catalogada como nepotismo y, por reglamento interno, esto la imposibilita como candidata del partido guinda.
Una sucesión adelantada (como en Nuevo León)
San Luis Potosí vive una efervescencia política inusual para estar a un año de la elección. La temperatura digital sólo encuentra comparación con el ambiente que se respira en Nuevo León, donde la carrera por 2027 también comenzó mucho antes del calendario oficial.
El 12 de febrero, publicamos el reportaje Mariana Rodríguez acelera la sucesión en Nuevo León, un análisis de MilenIA sobre la sucesión en aquel estado del norte. En aquella medición, registramos 27.9 millones de conversaciones sobre los aspirantes a la gubernatura, la mitad de las interacciones registradas en el caso de las elecciones potosinas (54.1 millones).
El punto de quiebre de la carrera por la silla grande de San Luis Potosí ocurrió el 14 de mayo, cuando la dirigente nacional del PVEM, Karen Castrejón, destapó a Ruth González. “Muy probablemente ella será nuestra candidata”, escribió en X.
El mensaje tuvo efecto inmediato. Ese día, Ruth González superó por única vez a Rosa Icela en volumen de menciones digitales. La señal fue leída en el ecosistema político potosino como una declaración de guerra amistosa entre aliados incómodos.
Porque debajo de la narrativa de coalición comienza a crecer otra historia: la disputa entre Morena y el Partido Verde por el control político del estado, y las consecuencias nacionales de una grieta que podría crecer al interior de la 4T.
La tensión no es menor. El PVEM gobierna San Luis Potosí y posee una estructura territorial aceitada. Morena, sin embargo, tiene el poder presidencial, la alta popularidad de Claudia Sheinbaum y el arrastre de la marca obradorista. El choque parece inevitable.
El sótano opositor: PRI y PAN
Mientras Morena y PVEM concentran la conversación digital, PAN y PRI aparecen atrapados en el rincón más árido del tablero.
La panista Verónica Rodríguez Hernández registra 20 por ciento de aprobación digital y 80 por ciento de desaprobación. Más abajo aparece el priista Enrique Galindo Ceballos con apenas 18 por ciento de sentimientos positivos frente a un rechazo de 82 por ciento. Son los peores números del estudio.
La oposición potosina enfrenta un problema más profundo que las preferencias electorales: la erosión emocional. Las redes sociales no sólo muestran baja simpatía; reflejan fatiga, desgaste y dificultad para conectar con las nuevas conversaciones digitales.
Incluso Movimiento Ciudadano, que en otros estados encontró oxígeno entre usuarios jóvenes, aparece empantanado. Marco Antonio Gama genera 24 por ciento de aprobación y 76 por ciento de rechazo. La polarización digital deja poco espacio para terceros actores.
El fenómeno más interesante del análisis no es quién va arriba, sino quién tendrá que enfrentar a quién. San Luis Potosí luce como laboratorio político: Morena y PVEM vuelven a medir su fuerza por separado, como lo hicieron hace seis años. Desde los desencuentros por la reforma electoral y las plurinominales, la relación entre ambos se ha deteriorado.
Rosa Icela representa la institucionalidad obradorista. Ruth González encarna el poder regional construido alrededor del apellido Gallardo. Una es una marca nacional. La otra, estructura local. En el fondo, la disputa es también un choque de modelos políticos.
Morena apuesta por la legitimidad presidencial y el arrastre federal. El Verde juega con operación territorial, clientelas y control local. Ambas fórmulas han demostrado ser eficaces en distintos momentos de la política mexicana.
El corazón y la urna
La nube de palabras del análisis de MilenIA no presagia tormenta. Los usuarios no hablan de escándalos, corrupción o confrontaciones. Hablan de afecto, cercanía, confianza. Los emoticones dominantes son corazones, palomitas aprobatorias y símbolos de respaldo.
La sucesión potosina está exhibiendo una competencia emocional antes que ideológica. La vieja política priista se construía desde el control territorial. La nueva política digital se edifica desde la conversación permanente. Y ahí, Rosa Icela y Ruth González parecen haber entendido algo antes que sus adversarios: en 2027 no bastará con llenar plazas. También habrá que conquistar pantallas.
El algoritmo ciertamente no vota, pero ya empezó a repartir candidaturas.
Con información de Omar Cordero y Rivelino Rueda (fact checking: JRH)
