La presidenta Claudia Sheinbaum estará en Barcelona este 18 de abril para participar en la cumbre de líderes de izquierda Democracia Siempre, visita que marcará, entre otras cosas, un nuevo acercamiento con el gobierno de su homólogo español, Pedro Sánchez.
Por ello, en el marco de esta reunión de alto nivel, te contamos en MILENIO cómo ha sido la historia contemporánea de las relaciones diplomáticas entre México y España.
El periodo franquista
Nos remontamos a 1939, la guerra civil española llegó a su fin con el triunfo de los facistas liderados por Francisco Franco, quien depuso al gobierno republicano de Juan Negrín.
En consecuencia, el entonces presidente de México, Lázaro Cárdenas, rompió relaciones diplomáticas con España, al no reconocer al nuevo régimen.
En este contexto, el gobierno de Cárdenas abrió las puertas a refugiados del país europeo, lo que desató una ola de emigración a territorio nacional de intelectuales, artistas, universitarios, niños y cualquiera que mostrara su postura republicana.
Otra acción del mandatario para apoyar al país europeo en su crisis política fue fundar en México La Casa de España, un centro para acoger a académicos e intelectuales españoles a fin de que prosiguieran sus trabajos de investigación interrumpidos por el exilio.
En 1940, dicho espacio educativo se transformó en el, ahora conocido, Colegio de México (Colmex), para convertirse en una institución permanente de educación pública en el país.
No obstante, cabe señalar que, con este cambió, perdió su carácter interdisciplinario, y se concentró, como lo hace en la actualidad, en el área humanística y social.
Ahora bien, la postura de México respecto al no reconocimiento del régimen de Francisco Franco se mantuvo durante la Segunda Guerra Mundial y el tiempo de posguerra, en específico hasta 1975 con la muerte del dictador.
Sin embargo, las relaciones entre ambos países se restablecieron formalmente hasta después de dos años con la llegada a la presidencia de México de José López Portillo y el ascenso del príncipe Juan Carlos como nuevo rey de España.
Un nuevo milenio
Inició el nuevo milenio, y Vicente Fox llegó a la silla presidencial como candidato del Partido Acción Nacional (PAN). Durante su administración ocurrió la visita del entonces rey de España Juan Carlos I a México.
Como parte de su agenda, el monarca inauguró el Centro Cultural de España en México; asistió a la creación de la cátedra José Gaos en la UNAM; visitó El Colegio de México (Colmex) y el Fondo de Cultura Económica, instituciones en las que intelectuales españoles refugiados en México desempeñaron un papel destacado.
Posteriormente, en el gobierno de Felipe Calderón, se firmó la Declaración para Profundizar la Asociación Estratégica entre México y España, cuyo objetivo era establecer las grandes líneas de acción que regirían la relación bilateral: diálogo político, regional y multilateral, crecimiento económico y cooperación.
Tiempo después, en 2018, el ex presidente Enrique Peña Nieto visitó España previó a abandonar el cargo. Estrechó las manos del rey Felipe VI, y del entonces jefe de Gobierno, Mariano Rajoy, a quienes les ratificó ampliar y fortalecer las relaciones entre ambos países.
La visita oficial tuvo como eje central garantizar el papel de España como socio leal y puente entre Europa y América Latina, así como el análisis de las relaciones económicas de las dos naciones, ya que, hasta 2017, los datos arrojaban que el comercio bilateral ascendió a ocho mil 657 millones de euros, lo que posicionaba a México como el primer socio y cliente de España en América Latina.
La solicitud de perdón de AMLO
Para 2019, el presidente de España, Pedro Sánchez, realizó una visita oficial a México, la primera de un mandatario extranjero desde que el entonces titular del Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador, asumió el cargo.
En el encuentro, ambos mandatarios acordaron comenzar una nueva etapa en la relación bilateral, a fin de fortalecer los lazos comerciales, políticos, sociales y culturales entre los dos países.
No obstante, las circunstancias dieron un giro. Dos meses después, López Obrador dio a conocer que le envió una carta al rey Felipe VI de España, en la que le solicitó que se pidiera perdón a los pueblos originarios por las violaciones durante la Conquista española.
En respuesta, el gobierno del país europeo, por medio de un comunicado, lamentó que el envío de la carta se hubiera hecho de dominio público y rechazó con “toda firmeza” su contenido, argumentando que "la llegada, hace quinientos años, de los españoles a las actuales tierras mexicanas no (podía) juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas”.
Luego, en julio de 2021, López Obrador reveló que la misiva nunca fue respondida de manera formal, y acusó que su contenido generó ataques hacía él y su gobierno de parte de “autoridades y de intelectuales promonárquicos” españoles.
Un año más tarde, el mandatario agregó que el abuso no solo se remontaba a la Conquista, sino también al periodo neoliberal, en el que —afirmó— “se cometieron actos de corrupción por parte de empresas españolas, que se dedicaron a saquear y a robar con el apoyo de las autoridades mexicanas”.
Fue entonces que López Obrador habló de "hacer una pausa" en las relaciones entre ambos naciones, aunque no aclaró lo que esto representaba, por lo que estas continuaron con normalidad.
Sheinbaum llega a la presidencia
El distanciamiento entre los gobiernos de los dos países siguió durante el inicio de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien decidió invitar a su toma de posesión al presidente Pedro Sánchez, pero no al rey Felipe VI, debido a que este último nunca respondió formalmente la carta del expresidente López Obrador.
Ante esto, el gobierno español informó su decisión de no enviar a ningún representante a la toma de posesión de la mandataria mexicana, como protesta a la exclusión de su monarca.
A pesar de las tensiones, la titular del Ejecutivo resaltó que las relaciones entre ambos países no estaban rotas, y aprovechó para recordar que miembros de su gabinete estuvieron en ese país para promover diversas exposiciones culturales.
En diciembre de 2025, el ministro español de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, reconoció, durante la inauguración en Madrid de la exposición 'La mitad del mundo. La mujer en el México indígena', que en la historia entre su país y México hay “claroscuros”, así como “dolor e injusticia” hacia los pueblos originarios.
Posteriormente, el rey de España, Felipe VI, al visitar también dicha exposición, afirmó que los conquistadores españoles cometieron "abusos y provocaron controversias éticas y morales" por su forma de ejercer el poder sobre las poblaciones indígenas de América, al tiempo que señaló la necesidad de tomar lecciones de esta historia compartida.
Al ser cuestionada sobre estas declaraciones, Sheinbaum Pardo celebró lo que calificó como "un paso hacia adelante" por parte de España respecto al reconocimiento de los abusos durante la Conquista, aunque subrayó que estas no representaban "exactamente" una respuesta a la solicitud de perdón de su antecesor.
Ahora, con la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Barcelona, los gobiernos de México y España tendrán una nueva oportunidad de compartir con claridad sus posturas respecto a su pasado conjunto, pues la mandataria adelantó que pedirá a su homólogo español, Pedro Sánchez, que se conozca la visión de los pueblos originarios sobre la Conquista.
Con información de Gaspar Vela, José Antonio López e Israel George, y de los artículos 'La relación política México-España:1936-1975' y 'Relaciones de México con España a los 40 años de su reanudación'
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