El jefe para la ayuda humanitaria de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Tom Fletcher, ve en el invierno la peor combinación para la población que vive en medio del conflicto, como los habitantes de la Franja de Gaza o Ucrania.
En noviembre, Fletcher visitó el enclave palestino y hace un año el frente de batalla ucraniano. Ha sido testigo de las condiciones en las que viven miles de personas que requieren de la asistencia global, por eso acudió al Foro Económico Mundial, para lograr la meta de juntar 3 mil millones de dólares para financiar los esfuerzos con los que la ONU planea salvar 87 millones de vidas este año, a través de su personal desplegado que a diario arriesga la vida. Esfuerzo al que llama a México a sumarse.
¿Cómo se encuentra actualmente la población en Gaza?
Tal como vi hace un par de meses, la situación aún es devastadora. La destrucción es enorme. Es desgarrador ver a la gente intentar reconstruir sus vidas entre escombros. En tres meses ha habido un gran contraste con la situación anterior al alto el fuego, ahora alimentamos a más de 1.5 millones de personas al día con comida caliente, implementamos un amplio programa de vacunación e instalamos refugios, pero necesitamos hacer mucho más. Los niños siguen muriendo de hipotermia; el invierno ha sido brutal. Aún no tenemos acceso total y necesitamos que el cruce de Rafah esté completamente abierto para transportar más ayuda. Requerimos que las ONG se movilicen, pero todos tenemos responsabilidad en esta enorme crisis humanitaria.
¿Funciona el alto el fuego?
Ha creado las condiciones para un cambio en la dinámica, pero aún hay muchos asesinatos. Tengo entendido que cientos de palestinos han muerto desde el alto el fuego. Esperamos ir a la segunda fase del plan de 20 puntos y generar el impulso hacia la reconstrucción y esperanza para palestinos e israelíes de que puedan coexistir con seguridad, justicia y oportunidades.
¿Qué tanto está afectando el invierno en Gaza? Hemos visto imágenes devastadoras.
Ha sido un invierno muy duro. Hemos llevado materiales para refugios y mucho combustible, de hecho acabamos de firmar un acuerdo para llevar aún más y ayudar a la gente en esta temporada gélida y brutal, pero no puedo celebrar el progreso cuando sé que siguen muriendo de frío. Necesitamos muchos más refugios y, en última instancia, colaborar en la reconstrucción de hogares para que sobrelleven estas duras condiciones.
¿Funcionará el Consejo de Paz presentado aquí en Davos?
Eso espero; es un avance importante. Según tengo entendido, se centrarán en la siguiente fase del trabajo en Gaza. Sé que varios de sus miembros insisten en que su participación es para garantizar el acceso humanitario. Es una presión muy bienvenida, porque necesitamos un compromiso sostenido. Requerimos que la gente se reúna y hable de paz. Así que, dondequiera que esto ocurra, es útil.
¿Cómo está fluyendo la ayuda humanitaria en Ucrania?
También ha sido un invierno muy duro. Los ataques, especialmente al sector energético, están dejando a muchísima gente sin energía, literalmente la electricidad que necesitan para esta temporada. Ha sido un conflicto largo y agotador. Estuve ahí hace aproximadamente un año y visité las líneas de batalla de Pokrovsk, Kúpiansk y Dnipró; brindamos ayuda a quienes abandonan los lugares destruidos, a menudo personas muy mayores que dejan su hogar y se marchan sin nada. Ucrania es un ejemplo interesante de innovación en la ayuda, es donde más prestamos “asistencia en efectivo”, es decir, apoyo directo para que puedan elegir con dignidad cómo priorizar sus necesidades: mantas, comida, agua... Debemos tener la esperanza de que la mejor manera de afrontar los desafíos sea la paz.
¿Cómo podemos aportar a esta causa desde México?
Requerimos que sean el centro de este esfuerzo. Los mexicanos son un pueblo de gran calidez y solidaridad humana, que comprende esa necesidad básica que llevamos dentro de vivir juntos, coexistir y ayudar. Quiero ver ese espíritu de generosidad. Tenemos una iniciativa este año: salvaremos 87 millones de vidas y, para lograrlo, buscamos recaudar 3 mil millones de dólares. Es una cantidad considerable. Realmente espero que el gobierno mexicano sea parte de esto, pero también su pueblo, que tengamos esa alianza. En el centro de todo esto está un mexicano como jefe de personal en la oficina de ayuda humanitaria, Rafael Saccal.
¿A qué se enfrentan ahora mismo activistas y voluntarios de la ONU en zonas de conflicto?
Es muy, muy difícil. El año pasado fue el más mortífero, tuvimos dos años realmente malos, cientos murieron haciendo su trabajo en nombre del mundo. Están siendo asesinados en grandes cantidades, incluso por la tecnología más sofisticada del planeta; se están utilizando nuevos drones para atacar a trabajadores humanitarios. Una de las cosas más desgarradoras que tengo que hacer es llamar a colegas y familias para explicarles por qué sus parientes han muerto en servicio. Debe haber rendición de cuentas y debemos ser protegidos por la comunidad internacional al realizar ese trabajo en su nombre. Somos como el servicio de ambulancias, de emergencias, y necesitamos protección.