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Sábado , 16.02.2019 / 06:06 Hoy

La humildad hace la grandeza: Sámano

Entrevista

El líder de la bancada priista en la Legislatura local relata orígenes y convicciones.
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Igual que la canción de Gerardo Reyes, el coordinador de la fracción parlamentaria del PRI en el Congreso local, Miguel Sámano Peralta, nació sin fortuna y sin nada, desafiando al destino de frente.

Su vida empezó en Pathé, en el municipio de Acambay, dentro del seno de una familia pobre, junto a sus 13 hermanos donde su día daba inicio a las 3:00 de la mañana ya fuera para el barbecho, trabajar de vaquero, borreguero o puerquero y todo lo que podía hacerse en el campo.

Se reconoce como un hombre sencillo, trabajador, serio y demasiado paciente. Futbolero de hueso colorado. Amante de las águilas que vuelan lejos y ven mejor todo desde las alturas. 100 por ciento adaptable. De sonrisa sutil y respetuoso, nunca pierde el equilibrio y procura hablar en tercera persona.

No esconde su origen, ni la vida difícil que tuvo de pequeño, tampoco la bendición de tener dos nietos o la nostalgia al hablar de sus padres. Su vida transcurre entre la política, la familia y el futbol con el Deportivo Sámano al cual ha dedicado los últimos 20 años de vida. 




¿Siempre es tan paciente, no se enoja o pierde el control?

Me han enseñado que la humildad hace la grandeza, me gusta ser respetuoso, prudente, muy paciente... pero también exploto. Me cuido mucho pero también se gritar, exigir y siempre con argumentos.

¿Cuál es su rutina?

Ya tengo muchos años en el servicio público y prácticamente no vi crecer a mis hijos. Con mis nietos recuerdo la etapa de padre, veo a mis hijos en ellos.

Cuando no estoy en la oficina estoy en el campo, soy de las personas que le dedican 100 por ciento a la responsabilidad. Empiezo a las 6:00 de la mañana, de lunes a viernes.

Prácticamente estoy esperando que llegue el sábado y si no coincide con lo laboral juego futbol soccer. Tengo un equipo de futbol, el Deportivo Sámano.

Hemos ido a la Bombonera, al Corregidora, al Estadio Azul, a Veracruz, a donde nos invitan. Aprovecho el futbol para fomentar la amistad.

¿Siempre le gustó el futbol? 

Desde la primaria, iba en una escuela federalizada; la primera vez que salí de mi pueblo fue al concurso estatal de atletismo, también fui a salto de longitud; en ese entonces mi deporte favorito era el basquetbol porque creo que no soy malo, soy churrero, normalmente encesto de tres puntos.

Pero el futbol me fue ganando y actualmente hay un deporte que también practico con mis hijos y mi esposa, que es el voleibol; a ella le gusta y cuando hay oportunidad los domingos, antes de venirme de mi pueblo, nos jugamos uno o dos partiditos.

¿Sigue unido a Acambay? 

Algo que me inculcaron mis padres, que ya se adelantaron en el camino, es regresar. Iba a verlos los sábados o domingos, acostumbrábamos desayunar y comer con ellos, después si daba tiempo jugar y nos regresábamos para trabajar.

Ahí está la casa de mis papás, hay que ir a darle vueltas a la siembra. Hay maíz, cebada, avena y frijol.

Muy pocos lo saben, vengo de una familia verdaderamente humilde, de las de antes, mucho muy grande; fuimos 14 hijos.

Miguel Sámano lo mismo trabajó de puerquero, borreguero que vaquero. Hoy me gusta la política, pero en Pathé lo que se hacía era la agricultura, la escarda, la cosecha. A mi pueblo no lo cambio, es lo que me dio origen.

¿El rol de los hijos era distinto?

Fuimos 14 hermanos, nos tocó sufrir a los más grandes. Mi padre fue agricultor, no conoció a sus padres, era un hombre muy recio y fuerte, como se dice en el rancho. Para él no importaba que fueras menor de edad, te levantaba a las 3:00 de la mañana para traer la yunta para que a las 7:00 u 8:00 ya se estuviera arando, barbechando o cortando el sácate.

Antes de irte y regresando a la escuela tenías que ayudar.

Nos inculcó que antes de cualquier cosa había que ganárselo; nos enseñó a ser honestos, transparentes, responsables y mucho muy trabajadores. En el rancho para poder comer y sobresalir tenías que trabajar.

¿Comida, música, baile?

Soy sencillo, me adapto a todo, si estoy en mi pueblo en una gira, siempre lo que pido, si es temporada, es un taco de quelites, me gusta todo lo que se da en mi pueblo, los nopales; nunca desprecio lo que me ofrecen: pulque, chicharrón de cazo, lo que sea; sería una grosería para la gente que hace un enorme esfuerzo cuando va algún servidor público.

Me gusta la música ranchera. Canto muy de vez en cuando. Me gusta mucho “Sin Fortuna”, es una canción que me identifica muchísimo.


LC







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