Fuerzas Especiales estadunidenses, similares al grupo élite que capturó a Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela, podrían capacitar a fuerzas federales en México.
Su visita a México estaba programada del 19 de enero al 15 de abril de 2026, bajo un esquema de adiestramiento conjunto con personal de la Secretaría de Marina (Semar); sin embargo, el adiestramiento quedó en vilo tras la suspensión de la reunión para aprobar el dictamen en el Senado de la República.
Si bien no se trata de la misma unidad que realizó el operativo el 3 de enero en Caracas, los Navy SEALs y los Boinas Verdes comparten el prestigio de la Delta Force.
Los SEALs representan el músculo anfibio del Naval Special Warfare Command, entrenados para infiltrarse en silencio desde mar, aire y tierra, con un historial que se extiende desde las selvas de Vietnam hasta las montañas de Afganistán.
Los Boinas Verdes son expertos en guerra no convencional y contrainsurgencia; su historial se remonta a Centroamérica en los años ochenta. Destacan por operar en terreno hostil, integrarse con fuerzas locales y dominar técnicas de combate y supervivencia.
En contraste, la Delta Force —o D-Boys— actúa como el brazo secreto del Ejército, especializado en contraterrorismo y captura de objetivos estratégicos bajo el paraguas del Task Force 121.
En México, la misión planteada no guardaba relación con el operativo de Caracas. El dictamen autorizaba el ingreso de 29 efectivos: 19 Navy SEALs y 10 elementos del 7.º
El grupo de Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos impartiría cursos de capacitación en instalaciones nacionales y dar continuidad a la cooperación bilateral.
Perfección de tácticas, el objetivo en México
El objetivo actual es preparar a las fuerzas mexicanas para ejercicios de mayor escala. El encuentro contempla su arribo al Aeropuerto Internacional de Toluca a bordo de una aeronave Hércules C-130, con armamento y equipo técnico especializado para operar en tres sedes estratégicas: el cuartel de la Unidad de Operaciones Especiales (Unopes) en Donato Guerra, Estado de México, y los centros de capacitación de la Marina en Champotón y Ciudad del Carmen, Campeche.
Este intercambio, para “mejorar la capacidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales”, busca que los marinos mexicanos perfeccionen tácticas de tiro de precisión, incursiones costeras y mitigación de explosivos.
Los efectivos ingresarían con armamento a bordo de una aeronave militar Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, aterrizando el 12 de enero de 2026 en el Aeropuerto Internacional de Toluca, Estado de México, para retornar el 15 de abril.
Este ejercicio se complementa con el envío de 60 efectivos de la Unidad de Operaciones Especiales de la Armada de México, quienes se trasladarían con equipo táctico y armamento orgánico para aterrizar en Camp Shelby, Mississippi, Estados Unidos, y retornar a territorio nacional el 13 de marzo de 2026.
De manera paralela, en la relación bilateral entre fuerzas armadas, el Comando Norte (Northcom) ha mantenido reuniones de alto nivel con el general secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, y el almirante secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales, para coordinar la agenda de seguridad regional, con la mirada puesta en el blindaje del Mundial de Fútbol 2026.
Los D-Boys que capturaron a Maduro al estilo Call of Duty
En el universo de los píxeles y las partidas en línea, la captura de un líder político suele presentarse como una misión de nivel final que se resuelve en un fin de semana frente a la pantalla; sin embargo, para los habitantes de Caracas, la realidad de la madrugada del 3 de enero superó cualquier videojuego.
En apenas tres horas, la unidad más hermética del mundo, la 1st Special Forces Operational Detachment-Delta (Delta Force) —conocida coloquialmente como los D-Boys— transformó la capital venezolana en el escenario de un despliegue que parecía el argumento perfecto para una nueva entrega de la franquicia del videojuego de guerra Call of Duty.
A diferencia de otros cuerpos militares, los D-Boys no se distinguen por uniformes visibles ni insignias públicas. Son soldados seleccionados entre los Rangers, Boinas Verdes y otras unidades de élite del Ejército estadunidense. Expertos en infiltración y contraterrorismo, lo que los convierte en soldados diseñados para ejecutar las operaciones más delicadas del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (Ussocom).
Una incursión quirúrgica en el complejo presidencial de Miraflores: Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron extraídos bajo un protocolo de seguridad que rozó la perfección técnica. Ni un solo militar estadunidense resultó herido; en contraste, los 32 guardias cubanos que custodiaban al mandatario fueron abatidos, según confirmaron agencias internacionales.
“Siguiendo mis instrucciones, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos realizaron una operación militar extraordinaria en la capital de Venezuela”, declaró el presidente Donald Trump en conferencia de prensa el mismo día.
En redes sociales, calificó la captura como un “operativo exitoso” y habló de una misión “extraordinaria”.
Desde Caracas, en helicóptero, fueron llevados a un buque de la Marina en aguas internacionales con rumbo a la Base Naval de Guantánamo, Cuba. Posteriormente, un avión Boeing 757 los trasladó a Nueva York, donde fueron ingresados en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn y presentados ante el juez de la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY).
Los favoritos de Trump
Gracias a franquicias como Call of Duty —desarrollada por estudios como Infinity Ward y Sledgehammer Games—, o la saga Delta Force de NovaLogic, se les ha aprendido a identificar el equipo táctico y la frialdad de estos hombres.
De hecho, Activision ha empleado por años a veteranos de estas unidades como consultores para recrear formaciones, retomar el argot y técnicas para asaltar edificios o asesorarse en cuanto al uso de armamento.
Pero detrás del entretenimiento existe una maquinaria de guerra invisible. Se sabe relativamente poco del Mando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC), pero se trata del principal componente encargado de ejecutar las actividades secretas de la Casa Blanca en el mundo.
Durante el primer año de su primer periodo (2017), según datos de TomDispatch y el Special Operations Command, las operaciones de fuerzas especiales se incrementaron drásticamente, pasando de 138 países bajo la administración de Barack Obama a 149 naciones en todo el mundo.
Con sede en Fort Bragg, Carolina del Norte, la Delta Force opera bajo el paraguas del Task Force 121, una fuerza de tarea conjunta especializada en la captura de objetivos de alto valor. Entre sus misiones más célebres destaca la detención de Saddam Hussein en un sótano en Irak y su participación en la operación que eliminó a Osama bin Laden. Ahora, el nombre de Nicolás Maduro se suma a esa lista de trofeos.
Pero siempre bajo el mando del Ussocom, que coordina a todas las fuerzas especiales: Deltas, SEALs, Rangers y Green Berets.
En paralelo, el Comando Norte (Northcom), con sede en Colorado, se encarga de la defensa continental y de la cooperación militar con México, Canadá y el Caribe; mientras que el Comando Sur (Southcom), con sede en Miami, supervisa las operaciones en América Latina y el Caribe.
ksh