La Comisión de Salud de la Cámara de Diputados aprobó con 30 votos a favor y tres abstenciones el proyecto de reforma para retirar la naloxona del listado de sustancias psicotrópicas y permitir su disponibilidad como antídoto contra las sobredosis de opioides, heroína, fentanilo, morfina y oxicodona.
El dictamen fue turnado a la Mesa Directiva en el Palacio de San Lázaro para su discusión en el pleno durante el próximo periodo ordinario de sesiones, a partir de septiembre.
Subraya la necesidad de proteger no solo a personas usuarias, sino también a elementos de seguridad pública que pueden sufrir sobredosis accidentales por inhalación de fentanilo durante operativos.
Al fijar la posición de Morena, el diputado Fernando Mendoza sostuvo que el dictamen es un ejemplo de la política pública basada en evidencia y con un enfoque humanista, al corregir un error científico y legal, además de salvar vidas al poner la naloxona en manos de quienes pueden administrarla en los primeros minutos críticos de una emergencia.
La también morenista María Magdalena Rosales señaló, sin embargo, que si bien la naloxona es un medicamento no psicotrópico, es preciso tener cuidado con su venta libre, pues representa un riesgo y no se debe adquirir libremente en las farmacias.
La iniciativa de reforma a la fracción IV del artículo 245 de la Ley General de Salud en materia de usos terapéuticos de fármacos en caso de sobredosis por sustancias psicotrópicas fue presentada por el líder de la bancada guinda, Ricardo Monreal, quien expuso el grave problema de salud pública que representan las sobredosis por opioides, especialmente por fentanilo, cuyo consumo y tráfico han aumentado drásticamente en México.
La Comisión de Salud avaló también una reforma a la fracción XII de la Ley de Asistencia Social para incluir a la población LGBTTTIQ+ entre las personas preferentemente sujetas a la asistencia social.
Asimismo, dio luz verde al dictamen para establecer como materia de salubridad general el reconocimiento, regulación y promoción de la salud tradicional e intercultural, así como los métodos terapéuticos ancestrales y homeopáticos, aplicables prioritariamente en el primer nivel de atención.
Ello, con respeto a la diversidad cultural, a los saberes tradicionales y a los derechos de los pueblos y comunidades indígenas como modalidades complementarias de atención integradas al Sistema Nacional de Salud, sin afectar las competencias de otros niveles de atención ni de las especialidades médicas.